Europa

“Thriller” de espías en Berlín tras la muerte de un agente ruso que cayó desde una ventana de la embajada

“Der Spiegel” asegura que el fallecido era un trabajador camuflado del servicio de espionaje interno ruso, el FSB

Una transeúnte pasa junto al edificio de la Embajada de Rusia en Berlín
Una transeúnte pasa junto al edificio de la Embajada de Rusia en Berlín FOTO: FILIP SINGER EFE

En la capital alemana ha tenido lugar lo que las autoridades rusas han denominado un trágico suceso y la prensa del país describe como un «thriller» de espías. El 19 de octubre apareció el cuerpo sin vida de un hombre en la acera de la Embajada rusa, en la calle Behrenstraße, aunque los hechos no se han conocido hasta este fin de semana. Al parecer, se trataba de un trabajador diplomático ruso y habría caído al suelo desde una ventana del edificio. Según el diario «Tagesspiegel», el hombre sería el segundo secretario de la embajada rusa y llevaría desde 2019 trabajando en Berlín.

El semanario «Der Spiegel» asegura que el fallecido, de 35 años de edad, habría sido considerado por los servicios secretos alemanes como un trabajador camuflado del servicio de espionaje interno ruso, el FSB. La plataforma «Bellingcat» ha publicado que el fallecido tendría, además, conexiones familiares con el FSB, ya que su padre sería un oficial de dicho organismo estatal ruso. Lo cierto es que dicha plataforma de investigación, financiada por la Unión Europea y la Fundación Nacional para la Democracia de EE UU, entre otras organizaciones, ha realizado numerosas investigaciones en las que Rusia sale mal parada. En esta ocasión, la plataforma asegura que hay conexiones entre un departamento del FSB, en el que trabajaría el padre del fallecido, y el caso de un ciudadano de Georgia asesinado en agosto de 2019 en un parque berlinés. También podría tener relación con el envenenamiento de Alexei Nawalni.

El juicio por el asesinato del ciudadano georgiano está teniendo lugar aún y la Fiscalía de Alemania cree que la muerte podría haber sido ordenada desde un organismo estatal ruso. La Oficina de Asuntos Exteriores alemana aseguró estar al tanto del suceso con el fallecido en la embajada, sin querer hacer declaraciones al respecto «por cuestiones del derecho a la privacidad».

También en relación al juicio están esperando a la resolución del mismo. Al parecer, según publican varios medios, la Fiscalía no ha podido iniciar una investigación para esclarecer la muerte ni realizar una autopsia por tratarse de un trabajador diplomático y haberse producido el fallecimiento en el propio edificio de la embajada. La Embajada rusa no habría autorizado la autopsia y el cadáver ya fue repatriado, explicaban varios medios, que aseguraban que la embajada no quiso comentar el suceso.

El medio estatal RT en alemán publicó, sin embargo, unas declaraciones en las que dicha embajada aseguraba que «se han cumplido todas las formalidades en relación a la repatriación del diplomático fallecido a su país». Se habría aplicado «la práctica habitual de las autoridades médicas y judiciales alemanas». Además, asegura que «todas las especulaciones que se han publicado en los medios occidentales son totalmente incorrectas». En 2003 sucedió en esa misma embajada un caso similar, cuando un vigilante del edificio falleció también al caer por una ventana.