Opinión

¿Pueden unirse los fragmentos de vidrio?

Es más urgente que nunca que los Estados miembros adopten la estrategia global de la UE para combatir el antisemitismo

Un hombre frente al nombre grabado de su abuelo en el Muro de los Nombres de la Shoa, que fue víctima del régimen nazi en Viena, Austria
Un hombre frente al nombre grabado de su abuelo en el Muro de los Nombres de la Shoa, que fue víctima del régimen nazi en Viena, AustriaLisa LeutnerAgencia AP

Los líderes mundiales conmemoraron la “Kristallnacht”, o la Noche de los Cristales Rotos. El 9 de noviembre de 1938, en toda Austria, Alemania y los Sudetes de Checoslovaquia, los oficiales nazis espolearon a las turbas que provocaron la muerte de 90 judíos, 30.000 fueron deportados a campos de concentración y 7.500 hogares, negocios, escuelas y lugares de culto judíos fueron vandalizados y saqueados. Los nazis culparon falsamente a los judíos del suceso y cobraron a la comunidad judía alemana 400 millones de dólares (en valor monetario actual). Esa noche fue el punto de inflexión en el que la retórica antisemita se convirtió en violencia activa. Este fue el comienzo del genocidio planificado del pueblo judío en toda Europa. Seis millones de almas judías fueron eliminadas violentamente de esta tierra.

La Agencia de Derechos Fundamentales de la UE ha publicado datos que demuestran el reciente incremento del antisemitismo en toda Europa. El estudio señala que la mayoría de los incidentes antisemitas no se denuncian; lo que significa que el número de actos antisemitas es en realidad mucho mayor. Este aumento del antisemitismo está en parte relacionado con las teorías de la conspiración en torno a la covid. Son las mismas conspiraciones que se difundieron durante la peste bubónica de los años 1300. Sin embargo, con las redes sociales, estas mentiras pueden propagarse más lejos y más rápido.

Ochenta y tres años después, los grupos neonazis crecen en Europa y España no es diferente. En Madrid, esta pasada primavera, en un mitin neonazi, una oradora proclamó: “El enemigo siempre será el mismo, aunque con diferentes máscaras: el judío. [...] El judío es el culpable...”. La realidad es que el antisemitismo es el enemigo que socava la democracia y nuestra humanidad. Los judíos europeos son europeos, y han vivido en Europa durante siglos contribuyendo al arte, la cultura y la erudición del continente. Es más urgente que nunca que los Estados miembros adopten la estrategia global de la UE para combatir el antisemitismo. Nunca más tiene que significar algo.