A la caza de los “Chapitos”: Estados Unidos se vuelca para detener a los hijos de “El Chapo” Guzmán

Según las autoridades, son miembros de alto rango del Cártel de Sinaloa y cada uno está vinculado a una acusación por narcotráfico y tráfico ilícito de drogas

Ovidio Guzmán López, Iván Archivaldo Guzmán Salazar, Jesús Alfredo Guzmán Salazar y Joaquín Guzmán López se encuentran en busca y captura
Ovidio Guzmán López, Iván Archivaldo Guzmán Salazar, Jesús Alfredo Guzmán Salazar y Joaquín Guzmán López se encuentran en busca y captura

Iván Archivaldo Guzmán Salazar, Jesús Alfredo Guzmán Salazar, Ovidio Guzmán López y Joaquín Guzmán López, los cuatro hijos de Joaquín Guzmán, conocidos como los “Chapitos”, se han convertido en objetivos prioritarios de las autoridades de Estados Unidos que ofrece 20 millones de dólares por información que permita su captura.

Washington está volcado en la caza de estas personas, las cuales consideran como pertenecientes dentro del Cártel de Sinaloa. Son vistos como “prolíficos narcotraficantes” y están sujetos a acusación federal por su participación en el tráfico ilícito de drogas”. Sin embargo, el nombre de “Los Chapitos”, o “Los Menores” como les dice su padre, ya habían estado otras veces en el foco de atención.

La organización de los cuatro “Chapitos”, que han seguido llevando el negocio de su padre, cuenta con al menos 5.000 hombres armados y controla el trasiego de drogas en la zona norte de Sinaloa, el poniente de Sonora y la totalidad de los estados de Nayarit, Chihuahua y Baja California Sur, según la Fiscalía General de la República (FGR) mexicana. A excepción de Ovidio Guzmán, el resto no cuentan con órdenes de aprehensión en México. Se dice que son capaces de fabricar entre 16 y 27 toneladas anuales de droga entre todos estos lugares, y entre una tonelada y media y dos toneladas se harían todos los meses solo en Sinaloa. Estimaciones que solo hacen referencia a uno de los estupefacientes, pero toda la droga la consiguen distribuir no solo en México, sino también en Estados Unidos y Canadá.

Para todo ello, utilizan tácticas como la adquisición de armas, corrupción de autoridades, amenazas, secuestro e intimidación a autoridades y miembros de organizaciones rivales. Ambos hermanos han expandido el negocio y sofisticado los laboratorios de fentanilo en Culiacán, Sinaloa. Además, han ampliado las operaciones de traslado de la droga utilizando transportación marítima y túneles en cruces fronterizos.

Todos, según las autoridades estadounidenses, “son miembros de alto rango del cártel de Sinaloa y cada uno está vinculado a una acusación federal por su participación en el tráfico ilícito de drogas”. De acuerdo con las fichas emitidas por Estados Unidos, Jesús Alfredo “Alfredillo” tiene 36 años y es uno de los dos “Chapitos”, quien, junto con su hermano Iván Archivaldo, son hijos del capo y su primera esposa, María Alejandrina Salazar.

Asimismo, los herederos del cártel de Sinaloa están inmersos en una guerra interna por el control de la asociación. Uno de sus hijos, Édgar Guzmán, de 22 años, fue asesinado el 8 de mayo de 2008 en un centro comercial de Culiacán. Ese hecho provocó desavenencias entre el “Chapo” y sus primos, los Beltrán Leyva, pues el líder del cártel de Sinaloa creyó que sus parientes habían asesinado a su hijo, aunque en realidad fue uno de sus lugartenientes, quien lo confundió con un rival.

México asegura que Estados Unidos “no tiene por qué detenerlos”, sino que es competencia mexicana

“Alfredillo” es uno de los 10 delincuentes más buscados por la Drug Enforcement Administration (DEA) desde 2018 y es acusado de conspiración para poseer sustancias controladas con intención de distribuirlas, importarlas y exportarlas. En tanto, Iván Archivaldo, de 38 años, es descrito como un miembro de “alto nivel” del Cartel de Sinaloa y junto con su hermano Jesús Alfredo, daban una asistencia significativa a su padre, incluyendo la coordinación de la transportación de narcóticos de Centro y Sudamérica a México, así como la transportación, distribución y venta de narcóticos en Estados Unidos.

Por su parte, Ovidio y Joaquín Guzmán López, de 38 y 35 años, respectivamente, de acuerdo con las fichas, también son parte importante del Cártel de Sinaloa. Las autoridades estadounidenses sostienen que empezaron su carrera en las drogas tras la muerte de su hermano, Édgar Guzmán López, enfocándose en invertir grandes cantidades de dinero para adquirir marihuana en México y cocaína en Colombia.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, declaró el pasado jueves que le corresponde a su país “arrestar a los Chapitos”. “Si están en territorio nacional, a quien corresponde detenerlos es a la autoridad nuestra, no se permite que ninguna fuerza extranjera actúe en esta materia y en ninguna otra en nuestro territorio, nosotros somos los que tenemos que hacer nuestro trabajo”.