Biden culpa del asalto al Capitolio a Trump, sus “mentiras” y su “ego herido”

El presidente de Estados Unidos conmemora el primer aniversario del asalto al Capitolio con un duro discurso contra el ex mandatario

El presidente Joe Biden pronuncia su rotundo discurso desde el Statuary Hall del Capitolio durante el aniversario del asalto
El presidente Joe Biden pronuncia su rotundo discurso desde el Statuary Hall del Capitolio durante el aniversario del asalto FOTO: Andrew Harnik AP

El presidente Joe Biden conmemoró hoy jueves el primer aniversario de la insurrección en el Capitolio de Estados Unidos, el violento ataque de los partidarios de Donald Trump que ha cambiado fundamentalmente el Congreso y ha suscitado la preocupación mundial sobre el futuro de la democracia estadounidense.

Pocos minutos antes de las 9 de la mañana, el presidente Biden, y la vicepresidenta Kamala Harris llegaban al Capitolio ayer, exactamente al mismo lugar donde se cumplía un año del histórico asalto del 6 de enero contra la democracia estadounidense.

Las imágenes de la insurrección dieron la vuelta al mundo, que contempló estremecido cómo miles de seguidores del entonces presidente saliente, Donald Trump, entraban a la fuerza, enfurecidos y armados, para detener el proceso de certificación de los votos de las elecciones de 2020. Biden y Harris eran recibidos, a su llegada a la sede del legislativo, por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, la tercera persona en la línea de poder en EE UU después del presidente y la vicepresidenta. Durante cerca de veinte minutos, Biden se dirigió de forma contundente a la nación culpando a Trump en numerosas ocasiones, aunque sin mencionar su nombre, por poner en riesgo la democracia, incitando a sus seguidores a asaltar el Capitolio y viendo el ataque por televisión «sin hacer nada durante horas mientras la Policía era asaltada».

En su duro alegato contra el ex mandatario, Biden recordó que «hace un año, en un lugar seguro, la democracia fue atacada. La voluntad del pueblo estaba siendo atacada. Y nuestra Constitución enfrentó la más grave de las amenazas», recalcó el presidente de Estados Unidos en referencia al trágico episodio de la insurrección. «El año pasado, por primera vez en nuestra historia, un presidente que acababa de perder las elecciones trató de evitar la transferencia pacífica de poder cuando una turba violenta asaltó el Capitolio. Pero fallaron. Y en este día del recuerdo que debemos asegurarnos de que tal ataque nunca vuelve a suceder», añadió Biden, prometiendo defender a la nación de las amenazas contra el derecho a voto de los estadounidenses y las autocracias.

Biden, junto a su vicepresidenta y desde la sede del poder legislativo, recalcó con dureza que Trump «no sólo es un ex presidente, sino que es un ex presidente derrotado». El demócrata recordó, sobre su predecesor, sus «mentiras» y su «ego herido» tras perder la reelección, aunque Trump «falló en sus intenciones», agregó Biden, de aferrarse al poder al intentar bloquear el relevo presidencial justo un año atrás. «El poder debe ser transferido pacíficamente», enfatizó.

Harris tomó la palabra antes que Biden y prometió a los estadounidenses, en un discurso pausado, que tanto ella como el presidente «establecerán Justicia» estando al frente de la Administración y «defenderán la Constitución» de Estados Unidos. Harris dedicó públicamente unas palabras de admiración hacia el liderazgo del presidente demócrata y su mensaje de unidad a la nación.

La gran preocupación demócrata ahora, como dejó de manifiesto la intervención de la vicepresidenta, es el uso del derecho a voto de los estadounidenses como arma política por parte de los republicanos, que tratan de enfocar sus esfuerzos a nivel estatal y local a evitar que los procesos electorales sean más ágiles y accesibles para que todos puedan ejercer su derecho en las urnas.

Se acercan las decisivas elecciones de mitad de mandato, en noviembre de este año, y para ambos partidos es clave aspirar a alcanzar la mayoría en el Congreso, tanto el Senado como la Cámara de Representantes, para tener la última palabra en las decisiones más importantes del país, sobre todo en asuntos que mantienen totalmente divididas las posturas de ambas formaciones políticas y, en consecuencia, polarizada a la población estadounidense.

«Debemos aprobar los proyectos de derecho al voto, que están por encima del Senado», indicó Harris. Un problema de fondo entre liberales y conservadores que augura convertirse en arma arrojadiza entre partidos, de la misma manera que lo fue durante la pandemia el uso de la mascarilla.

“Así que en este momento debemos decidir qué tipo de nación vamos a ser”, aseguró Biden. “¿Vamos a ser una nación que acepte la violencia política como norma? ¿Vamos a ser una nación que permita que los funcionarios electorales partidistas anulen la voluntad legalmente expresada por el pueblo? ¿Vamos a ser una nación que no vive a la luz de la verdad sino a la sombra de la mentira? No podemos permitirnos ser ese tipo de nación. El camino a seguir es reconocer la verdad y vivir de acuerdo con ella”.

Biden destacó “la singular responsabilidad” del entonces presidente Donald Trump por la violencia de aquel día, cuando incitó a sus manifestantes y esperó horas antes de llamar a la calma.

“El ex presidente de Estados Unidos de América ha creado y difundido una red de mentiras sobre las elecciones de 2020. Lo ha hecho porque valora más el poder que los principios”, afirmó Biden.

También planeaba advertir que el 6 de enero es parte de un desafío duradero al sistema de Gobierno de la nación.

“No puedes amar a tu país sólo cuando ganas”.

Visiblemente irritado, el presidente insistió en que hay “cero pruebas” de las denuncias de fraude electoral que Trump difundió tras las elecciones de 2020, y que han provocado que la mayoría de los votantes republicanos sigan todavía sin creer que Biden ganara de forma legítima los comicios.

“Él no solo es un ex presidente. Es un ex presidente derrotado, por un margen de más de 7 millones de sus votos, en unas elecciones completas, libres y justas”, subrayó.

“Defenderé esta nación. No dejaré que nadie ponga una daga en la garganta de la democracia”, recalcó.

Insistió en que “la promesa de la democracia está en riesgo” tanto en Estados Unidos como en el mundo, donde, a su juicio, se libra una batalla ideológica contra las “autocracias” de países como China y Rusia.

Las únicas voces conservadoras que quisieron dejar clara su oposición a ese argumento fueron las de Dick Cheney, que fue vicepresidente durante el mandato de George W. Bush (2001-2009), que acudió al Congreso junto a su hija, la congresista republicana Liz Cheney, relegada al ostracismo en su partido.

La congresista Liz Cheney, presidenta del comité de la Cámara de Representantes que investiga el ataque y una de las pocas legisladoras republicanas que asistieron a las ceremonias del Capitolio, advirtió que “la amenaza continúa”. Trump, señaló, ``continúa haciendo las mismas afirmaciones que él sabe que causaron la violencia el 6 de enero’'.

Asalto al Capitolio
Asalto al Capitolio FOTO: T. Nieto | José Luis Montoro

La turba de seguidores de Trump que entró a la fuerza en la sede del poder legislativo del país, uno de los lugares más protegidos del mundo, dejó tras de sí un balance de cinco víctimas mortales, cientos de heridos (entre ellos, 140 agentes de la Policía del Capitolio), más de 700 detenidos, 71 condenados y cuantiosos daños materiales, valorados en cerca de un millón y medio de dólares.

“Tú, yo y el mundo entero vimos con nuestro propios ojos” lo que sucedió, recordó Biden desde el mismo lugar donde los violentos seguidores de Trump hicieron temblar los cimentos de la democracia estadounidense, justo un año después de unos acontecimientos que mantienen la profunda herida del país abierta.

Biden miró fijamente a la cámara durante su discurso al dirigirse a la nación, con el porte mucho más serio de lo habitual y un tono de voz directo y amenazante. “¿Por qué estamos luchando? Por el derecho a votar”, preguntó y respondió Biden, asegurando: “Estamos en una batalla por el alma de América” y “ganaremos”.