La Policía italiana abre una investigación sobre el bulo de la muerte de David Sassoli

Los antivacunas continúan difundiendo mensajes de odio y teorías de la conspiración sobre el fallecimiento del presidente del Parlamento Europeo

La Policía italiana durante una protesta contra el pasaporte covid en Turín, Italia, este fin de semana
La Policía italiana durante una protesta contra el pasaporte covid en Turín, Italia, este fin de semana FOTO: Alessandro Di Marco EFE

La muerte este martes en Italia del presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, ha provocado una profunda conmoción en la clase política italiana y europea, pero también ha dado oxígeno al movimiento anti-vacunas, que ha convertido a quien fuera uno de los periodistas más conocidos en el país transalpino en víctima de teorías complotistas y bulos negacionistas. La Policía italiana ha abierto una investigación.

Las redes sociales como Twitter han sido escenario estos días de especulaciones delirantes que relacionaban la muerte del político italiano con la vacuna contra la covid-19. “Extrañas coincidencias... y quién sabe cuántos Sassoli hay en Italia”, escribió una usuaria, que ponía en duda las verdaderas causas del fallecimiento del presidente del Parlamento Europeo.

“Demasiados han muerto por #ningunarelación con el suero RNA que deprime el sistema inmunitario”, lamentaba otro usuario. Otros miembros de la red social iban más allá y celebraban la desaparición del político por su defensa a ultranza en los últimos meses de la vacuna. “¿Pero Sassoli, la vacuna no protegía de las consecuencias graves? Qué maravilla, estoy muy feliz”, se podía leer en un desafortunado tuit.

La polémica en redes sociales no ha dejado indiferente a otros usuarios, que han denunciado en la popular red social los mensajes de odio. El equipo de David Sassoli en el Parlamento Europeo ha evitado pronunciarse públicamente, pero ha recordado que, “incluso cuando, recientemente, ante sus graves problemas de salud, la malevolencia delirante sobre el coronavirus se había extendido en las redes sociales”, el político italiano había optado por no responder. “Ejemplo de estilo, confidencialidad y sobriedad. Y de un bien escaso, en el clima de la política contemporánea: autoridad política y moral”.

El presidente del Parlamento Europeo se sometió hace diez años a un autotrasplante de médula ósea a causa de un mieloma, un tipo de cáncer de la sangre, que le obligó a permanecer alejado de las instituciones europeas durante varios meses. El pasado mes de noviembre, Sassoli fue ingresado en un hospital de Estrasburgo a causa de una grave neumonía provocada por una infección de legionella. Para evitar especulaciones, él mismo explicó sus problemas de salud en un vídeo, en el que subrayó que su enfermedad no estaba relacionada conla covid. En Navidades sufrió una recaída y el 26 de diciembre fue ingresado en una clínica especializada en la ciudad de Aviano, en la región de Friuli Venecia Giulia, donde falleció la madrugada del martes a causa de “graves complicaciones debidas a una disfunción del sistema inmunitario”, según recoge el escueto comunicado difundido por el hospital.

La inesperada desaparición de Sassoli a los 65 años ha colocado al político en la diana de los antivacunas italianos, una minoría muy ruidosa que lleva meses manifestándose en el país transalpino contra las medidas impuestas por el Gobierno de Mario Draghi para frenar la expansión del virus, incluida la vacunación obligatoria para los mayores de 50 años.

Las recientes declaraciones del primer ministro, que acusó a los no vacunados de ser los responsables del colapso hospitalario, han echado más gasolina al fuego de los radicales. En los últimos meses, la Policía ha desarticulado varios grupos de antivacunas que planeaban cometer actos violentos durante las manifestaciones y habían puesto en el punto de mira a periodistas, científicos y políticos. Una de las últimas víctimas ha sido la inmunóloga Antonella Viola, conocida por sus intervenciones en televisión, que desde hace días vive bajo escolta policial después de recibir amenazas como consecuencia de su posición a favor de la vacunación infantil contra el Covid.