Los 187 minutos de inacción de Trump durante el asalto al Capitolio

La última audiencia sobre el intento de tomar el edificio de Washington culpa al ex presidente. El republicano ignoró a sus aliados y se sentó a observar durante más de tres horas

Sarah Matthews, ex secretaria de prensa de la Casa Blanca, testificó ayer en la última audiencia
Sarah Matthews, ex secretaria de prensa de la Casa Blanca, testificó ayer en la última audiencia FOTO: Tasos Katopodis AP

Fueron 187 minutos exactos desde que Donald Trump animó a miles de seguidores que habían viajado hasta la capital estadounidense para protestar por el resultado de las elecciones presidenciales a marchar a pie por toda la Avenida de Pensilvania, desde la Casa Blanca al emblemático Capitolio estadounidense, hasta que esa misma tarde (a las 16:17), el republicano publicó un vídeo en Twitter en el que pidió a la violenta multitud, por primera vez, que abandonaran la sede del poder legislativo.

Una turba que, enfurecida y armada, pretendía paralizar la certificación formal de votos que daba la victoria al demócrata Joe Biden como 46º presidente de Estados Unidos, dejando a su violento paso un balance de cinco víctimas mortales, 140 agentes de la Policía del Capitolio heridos y cuantiosos daños materiales.

Ese plazo de tres horas y 7 minutos fue precisamente en el que se centró la octava y última audiencia pública organizada por la comisión especial del Congreso que investiga el asalto al Capitolio de 6 de enero. En horario de máxima audiencia y con la participación de decenas de testigos cercanos a Trump, incluyendo su propia familia, los interrogatorios televisados han ofrecido inéditas revelaciones del rol del ex presidente durante los trágicos acontecimientos. «Era la persona en el mundo capaz de parar a la multitud. No pudo ser movilizado ni por sus asistentes ni por sus aliados. Ignoró las peticiones desesperadas de su propia familia, incluidos (sus hijos) Ivanka y Donald Jr», denunció Bennie Thompson, presidente de la comisión que investiga el asalto al Capitolio.

Hasta entonces, Trump solamente había roto su silencio para criticar la postura de su mano derecha, al negarse su vicepresidente Mike Pence a cumplir sus deseos de detener el proceso de certificación de votos y anular así el resultado de las elecciones presidenciales. Instado por su propia hija Ivanka, en otro mensaje posterior publicado también en redes, Trump pidió a los manifestantes, sin mencionar la palabra «paz», que fueran pacíficos y que respetaran la ley.

Pero ya era tarde. La turba de seguidores del republicano, todavía presidente, había irrumpido con violencia en el interior del edificio, arrasando en su nombre con todo lo que encontrara a su paso. De hecho, cuando la multitud provocó el asalto al Capitolio ese fatídico día, los miembros de seguridad del ex vicepresidente Mike Pence llamaron por teléfono a sus familiares para despedirse, al creer que su vida corría peligro. Así lo dio a conocer un alto funcionario de la Casa Blanca durante la última sesión de la comisión.

La mediática ronda de interrogatorios públicos, además, también desveló detalles trascendentales de la conducta de Trump, que sorprendentemente tampoco realizó ni una sola llamada de emergencia al Pentágono alertando del riesgo de la situación para activar la Guardia Nacional, máxima autoridad policial competente para detener la creciente tensión de los disturbios, con el fatal desenlace de ser el más mortífero ataque al Capitolio de toda su historia reciente.

Sí llamó, sin embargo, a los congresistas republicanos que estaban en su interior para pedirles que retrasaran la certificación, así como a su abogado, Rudy Giulani. El líder de los conversadores en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, pidió al yerno de Trump, Jared Kushner, que intercediera para convencer a su suegro de frenar la creciente tensión.

«Eres el comandante en jefe, tienes un asalto en el Capitolio de EE UU, ¿y no pasa nada? ¿Ninguna llamada? ¿Nada? ¿Cero?», expresó consternado el General Mark Milley en su declaración por audio revelada en las audiencias.

Trump también se negó a afirmar que las elecciones presidenciales habían terminado, incluso un día después del trágico ataque, el mayor registrado contra la democracia estadounidense de su historia reciente. Y todavía hay más, tal y como detalló la comisión del Congreso. De las cerca de 10.000 personas que participaron en la protesta, procedentes de todo el país y convocadas con semanas de antelación bajo el lema «Detener el robo», cerca de 800 invadieron el emblemático edificio con personal del Capitolio en su interior.

Trump, desde la Casa Blanca, había frustrado sus esfuerzos de presentarse en el Capitolio porque no pudo convencer a sus conductores para hacerlo, como ya se desveló en la sesión del 28 de junio gracias al relato de Cassidy Hutchinson, la ayudante de Mark Meadows, ex jefe de gabinete de Trump.

Con esta última, el total de ocho sesiones de verano han culminado. Ahora, la comisión del Congreso que la investiga pretende aprovechar el receso de la sede legislativa en agosto para preparar un informe completo con toda la información recopilada.