Irán

ACNUR alerta de que 3,8 millones de refugiados bajo su mandato no van a la escuela

Más de 1,75 millones de niños refugiados no acuden a la escuela primaria y 1,95 millones de adolescentes refugiados no asisten a secundaria.

Niños refugiados sirios asisten a clase en un programa de escuelas públicas en Líbano.
Niños refugiados sirios asisten a clase en un programa de escuelas públicas en Líbano.larazon

El informe utiliza como ejemplo el caso de Siria, indicando que en 2009 el 94 por ciento de los niños sirios asistió a la escuela primaria y el primer ciclo de secundaria, mientras que en 2016 sólo el 60 por ciento de los niños está escolarizado.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha alertado este jueves de que más de la mitad de los seis millones de niños en edad escolar bajo su mandato no tienen una escuela a la que ir.

En su informe, el organismo ha dicho que 1,75 millones de niños refugiados no acuden a la escuela primaria y 1,95 millones de adolescentes refugiados no van a la escuela secundaria.

"Esto supone una crisis para millones de niños refugiados", ha dicho el titular del organismo, Filippo Grandi, agregando que "la educación de los refugiados está muy descuidada".

"Se trata de las pocas oportunidades que tenemos para transformar y crear nuevas generaciones capaces de cambiar la suerte de decenas de millones de personas desplazadas a la fuerza en todo el mundo", ha recalcado.

El informe compara los datos de ACNUR sobre educación a refugiados con los datos de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sobre la matrícula escolar global.

Los resultados reflejan que sólo el 50 por ciento de los niños refugiados tiene acceso a la educación primaria, en comparación con un promedio global de más del 90 por ciento.

En el caso de los adolescentes, sólo el 22 por ciento de los refugiados acuden a la escuela secundaria, en comparación con la media global del 84 por ciento, lo que lleva a ACNUR ha indicar que "a medida que los niños crecen, la brecha se convierte en un abismo".

En cuanto a la educación de nivel superior, sólo un uno por ciento de los refugiados va a la universidad, frente al 34 por ciento del promedio global.

FORTALECER EL COMPROMISO

El informe ha sido publicado antes de que los líderes mundiales se reúnan el 19 y el 20 de septiembre en la Asamblea General de Naciones Unidas para Refugiados y Migrantes y la Cumbre de Líderes sobre la Crisis Mundial de Refugiados, que se celebrará en Estados Unidos.

De cara a las mismas, ACNUR pedirá a gobiernos, donantes y organismos humanitarios, así como al sector privado, que fortalezcan su compromiso de garantizar que todos los niños reciban una educación de calidad.

Así, hará referencia al cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible: "Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos", afirmando que el mismo no se alcanzará en 2030 si no se cubren las necesidades educativas de las poblaciones vulnerables.

"Mientras la comunidad internacional considera cual es la mejor manera de hacer frente a la crisis de los refugiados, es esencial que pensemos más allá de la simple supervivencia ", ha dicho Grandi.

"La educación permite a los refugiados influir de manera positiva en el futuro, tanto de los países de acogida, como de sus países de origen una vez regresen", ha añadido.

MÁS MATRICULAS PARA REFUGIADOS

En este sentido, el informe destaca los progresos a la hora de matricular a un mayor número de refugiados en la escuela, si bien siguen siendo necesarios nuevos esfuerzos en este sentido.

Mientras que la población mundial de refugiados en edad escolar se mantuvo relativamente estable durante los primeros diez años del siglo XXI, con un total de 3.5 millones, esta cifra ha ido incrementándose desde 2011 en unos 600.0000 niños y adolescentes al año.

Sólo en 2014, la población de refugiados en edad escolar creció un 30 por ciento, lo que lleva a ACNUR a estimar que cada año se necesita una media de al menos 12.000 aulas y de 20.000 maestros adicionales.

Asimismo, el organismo ha recordado que los refugiados "a menudo viven en regiones donde los gobiernos ya están luchando para educar a sus propios niños".

"Se enfrentan a la tarea adicional de encontrar plazas escolares, maestros capacitados y materiales de aprendizaje para decenas o incluso cientos de miles de recién llegados, que a menudo no hablan el idioma de enseñanza y con frecuencia han perdido tres o cuatro años de estudio", ha lamentado.

En este sentido, ha destacado que más de la mitad de los niños y adolescentes refugiados del mundo no escolarizados se concentran en sólo siete países: Chad, República Democrática del Congo, Etiopía, Kenia, Líbano, Pakistán y Turquía.

EL CASO DE SIRIA

El informe utiliza como ejemplo el caso de Siria, indicando que en 2009 el 94 por ciento de los niños sirios asistió a la escuela primaria y el primer ciclo de secundaria, mientras que en 2016 sólo el 60 por ciento de los niños está escolarizado.

Esto implica que 2,1 millones de niños y adolescentes se han quedado sin acceso a la educación en el país, mientras que en los países vecinos, el 35 por ciento de los 4,8 millones de refugiados registrados con ACNUR están en edad escolar.

En Turquía, sólo el 39 por ciento de los niños y adolescentes refugiados en edad escolar estaban matriculados en centros de enseñanza primaria y secundaria. En Líbano, la cifra es de 40 por ciento, y en Jordania del 70 por ciento, lo que significa que cerca de 900.000 niños refugiados y adolescentes sirios en edad escolar no van a la escuela.

"El progreso que se observa en Egipto, Jordania, Líbano y Turquía muestra el potencial que existe en cambiar las perspectivas educativas de los refugiados, pero sólo si la comunidad internacional invierte en ello", ha declarado Grandi.

Así, ha destacado que Irán y Chad "son buenos ejemplos de gobiernos que aplican políticas para fomentar activamente la matriculación de los niños refugiados en las escuelas locales".

Por ello, el informe insta a los gobiernos a dar prioridad a la inclusión efectiva de los niños refugiados en los sistemas nacionales

y en los planes sectoriales y multianuales de educación.

El informe recoge además la historia de Nawa, una refugiada somalí que empezó sus estudios en Malasia a los 16 años y que ahora está estudiando un curso básico para poder acceder a la universidad mientras colabora con su escuela como profesora voluntaria.

"La historia de Nawa demuestra que nunca es demasiado tarde para invertir en la educación de los refugiados. Se trata de una inversión que beneficia a toda la comunidad ", ha remachado Grandi.