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Díaz-Canel promete fidelidad al legado de los Castro

Asegura en su primer discurso que Raúl tomará las decisiones importantes «para el futuro del país» hasta 2021 como líder del Partido Comunista. Su antecesor admite el estancamiento de las reformas

  • Raul Castro y Miguel Díaz-Canel en la Asamble Nacional cubana
    Raul Castro y Miguel Díaz-Canel en la Asamble Nacional cubana

Tiempo de lectura 4 min.

20 de abril de 2018. 04:37h

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Ángel Sastre 19/4/2018

Por si había dudas, no habrá transición. El nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, de que hoy cumple 58 años, dejó claro que nadie se ilusione con grandes cambios y que su mentor, Raúl Castro, seguirá llevando la batuta del mando. Díaz-Canel fue elegido ayer por 603 de los 604 parlamentarios presentes, en una sesión que comenzó el miércoles y además de elegir al nuevo presidente constituye un nuevo Consejo de Estado, el máximo órgano de gobierno. Al lado de Díaz-Canel, el presidente saliente se puso de pie para aplaudir a su sucesor en Cuba, que por primera vez no tendrá en su máximo cargo a una persona que no se apellide Castro. «Agradezco a todos la confianza que nos ha sido depositada», dijo Díaz-Canel desde el estrado de la Asamblea Nacional al inicio de su primer discurso como nuevo mandatario de la isla. «Dedicamos el primer pensamiento a la generación histórica», dijo. «Cuba espera que seamos como ellos», sentenció.

Díaz-Canel subrayó que tiene un compromiso con el pueblo y el futuro de su país». A esa confianza que el pueblo nos encarga hay una sola forma de responder: trabajando». El nuevo mandatario, sin embargo, destacó que su antecesor tendrá un papel fundamental en la nueva etapa. «Reafirmo a esta asamblea que Raúl Castro, como primer secretario del Partido Comunista, encabezará las decisiones para el futuro del país», dijo. Además, se comprometió a ser «fiel» a los líderes históricos, Fidel y Raúl Castro, recalcando que no «habrá espacio para una transición política» ni para cambios en la política exterior.

Por otra parte, Díaz-Canel pidió a la Asamblea posponer la entrega de los nombres del gabinete, aunque sí solicitó aprobar al histórico líder sindical Salvador Valdés como vicepresidente del Consejo de Ministros. La mayoría de los cubanos conocían al primer vicepresidente como una figura poco carismática que hasta hace poco mantuvo un perfil público tan bajo que era prácticamente inexistente. Esta imagen cambió ligeramente este año cuando los medios estatales empezaron a prestar cada vez más atención a sus apariciones públicas. El «dictador saliente», Raul Castro, de 86 años, felicitó a su sucesor y reconoció que a pesar del «complejo» camino transitado desde la aprobación de las reformas económicas y sociales impulsadas durante su Gobierno, pensó que «a estas alturas» se habría «avanzado más» en su aplicación. «Sabíamos que no era un camino corto y fácil», dijo.

Díaz-Canel inició su carrera política en la provincia central de Villa Clara, donde fue primer secretario del Partido Comunista, un cargo equivalente al de gobernador. Allí, sus conciudadanos lo describen como un tecnócrata trabajador y con estilo de vida modesto, dedicado a mejorar los servicios públicos. En 2009 fue nombrado ministro de Educación Superior y desde ahí ascendió a la vicepresidencia del país. «A mí me gusta la continuidad de las ideas del presidente Fidel Castro, por todo lo que hizo por el pueblo», dice a las afueras del Capitolio, Melissa Mederos, una estudiante de 21 años de lengua inglesa. Mederos, que además se desempeña como maestra, apunta que el país necesita una renovación y que Díaz-Canel debe enfocarse en la economía porque el pueblo «necesita vivir un poco mejor».

Sin embargo Castro, de 86 años, seguirá siendo primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) hasta 2021, que según la Constitución «es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado». Entonces, será Díaz-Canel quien coja el testigo según confirmaron ayer. Esto supone por el momento que será la persona con más poder en la isla. Su salida de la presidencia es no obstante un momento cargado de simbolismo para un país que ha estado bajo el mando absoluto de una familia, los Castro, desde la Revolución Cubana.

Los exiliados cubanos en Estados Unidos coincidieron en calificar de «insulto a la democracia», «farsa» y «arbitrario» el relevo en la presidencia cubana. Cuatro de los más influyentes grupos del exilio en Miami (Florida) expresaron a con rotundidad su rechazo a una cesión del testigo en la presidencia que no modifica un ápice el férreo sistema de principios revolucionarios que atenazan a la isla. Apenas vislumbran esperanzas de apertura democrática, pues la continuidad del modelo está asegurada y»ratifica un sistema impuesto en Cuba desde hace 60 años sin que sus ciudadanos hayan sido consultados», dijo a Efe Antonio Díaz Sánchez, secretario general del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL), fundado por el fallecido opositor cubano Oswaldo Payá.

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