Alimentación

Francia prohíbe el atún en los comedores escolares de sus grandes ciudades: "Es un riesgo para la salud de los niños"

Siete ciudades francesas, incluyendo París y Lyon, retiran este pescado de los menús escolares por considerar insuficientes los límites de mercurio establecidos por la regulación europea

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La Federación de las Industrias de Alimentos Conservados ha respondido insistiendo en que todos los productos cumplen con la normativa vigenteWikipedia

Siete grandes ciudades francesas, entre ellas París, Lyon, Lille, Grenoble, Montpellier y Rennes, han decidido prohibir el atún y los productos derivados de este pescado en los comedores escolares por considerar que supone un riesgo para la salud de los niños. Estas localidades, que suman una población total de 3,5 millones de habitantes y están gobernadas por coaliciones de izquierdas, aplican así el principio de precaución al considerar que la regulación europea actual no protege suficientemente a los menores.

La decisión se basa en las advertencias de las asociaciones ecologistas Bloom y Foodwatch, que en octubre alertaron sobre la presencia de mercurio en el atún en cantidades potencialmente peligrosas. Un estudio encargado por estas organizaciones a un laboratorio independiente analizó 148 latas de atún en conserva y detectó mercurio en todas ellas, con más de la mitad superando los 0,3 miligramos por kilo, límite establecido para otros pescados como anchoas o bacalao.

Discrepancias regulatorias y respuestas industriales

La regulación europea actual permite una concentración máxima de mercurio de un miligramo por kilo en atún fresco, pero las asociaciones ecologistas señalan que en conserva este límite equivaldría a 2,7 miligramos por kilo debido a la deshidratación del producto. Los ayuntamientos afectados han anunciado que mantendrán la prohibición hasta que no se reduzca la concentración máxima autorizada de mercurio a 0,3 miligramos por kilo, mismo nivel que otros pescados.

Charlotte Brun, número dos del Ayuntamiento de Lille, defendió la medida recordando que la Organización Mundial de la Salud considera el mercurio "una de las diez sustancias químicas gravemente preocupantes para la salud", especialmente para los niños. Por su parte, la Federación de las Industrias de Alimentos Conservados ha respondido insistiendo en que todos los productos cumplen con la normativa vigente y que los controles de los últimos ocho años muestran concentraciones de mercurio "tres veces inferiores al umbral reglamentario" de media, cuestionando además la metodología utilizada por las ONG en sus análisis.