Estados Unidos

Grover Cleveland, el adalid de la meritocracia: así fue el único presidente que, como Trump, ganó dos elecciones no consecutivas

Aunque muchos presidentes de EEUU han repetido mandato, solo uno antes de Trump lo había hecho después de perder las elecciones. Era demócrata y se empeñó en acabar con el clientelismo

Grover Cleveland, el adalid de la meritocracia: así fue el único presidente que, como Trump, ganó dos elecciones no consecutivas
Grover Cleveland, el adalid de la meritocracia: así fue el único presidente que, como Trump, ganó dos elecciones no consecutivasLa Razón

Que Donald Trump es especial no es un secreto para nadie. Y lo es incluso a la hora de repetir como presidente de Estados Unidos, porque aunque son muchos los que han resultado reelegidos de forma consecutiva (hasta un total de 21), lo que es una auténtica rareza es conseguirlo en dos mandatos que no sean consecutivos.

De hecho, solo hay un precedente de un presidente que gobernado cuatro años, perdido la reelección y, cuatro años después y sin tener a su disposición los resortes del poder, volver a la Casa Blanca. Eso sí, en el bando contrario, el de los demócratas, por lo que Trump sí es pionero en el bando republicano.

El “otro Trump” se llama Grover Cleveland, y fue el presidente número 22 y 24 del país. Nació el 18 de marzo de 1837 en Caldwell, Nueva Jersey, en una familia modesta que, sin embargo, le proporcionó la oportunidad de estudiar la carrera de Derecho, lo que le sirvió de puerta de entrada para el mundo de la política.

A tenor de lo que dicen las crónicas, no lo debió hacer muy mal, al menos si atendemos al apodo con el que fue conocido: "Honest Grover".

Su carrera política comenzó en 1884, cuando fue elegido presidente de Estados Unidos por el Partido Demócrata tras derrotar, por muy poco margen, al republicano James G. Blaine. Entró en el Despacho Oval con la promesa de limpiar la política de corrupción y terminar con el clientelismo político conocido como "spoils system".

El término procede de la expresión "to the victor belong the spoils" ("al vencedor le pertenecen los despojos"), que resumía la práctica muy extendida de conceder empleos y cargos gubernamentales como premio a los seguidores políticos que ayudaron a ganar elecciones.

El sistema recuerda mucho al sistema que se instauró en el llamado “turnismo político” de España con Cánovas y Sagasta por el cual los funcionarios públicos cesaban en sus puestos cuando ganaba las elecciones el candidato rival y recuperaban el empleo cuando volvía a ganar el que les era más afín.

El “spoil system” era exactamente así. El partido político que ganaba una elección despedía a los empleados gubernamentales nombrados por la administración anterior y los reemplazaba con personas leales al nuevo partido en el poder, independientemente de sus competencias o experiencia. Esto permitía al partido victorioso consolidar su poder político, recompensar a sus partidarios y asegurar la lealtad futura.

Todos ganaban, menos la calidad del sistema democrático, ya que era un vivero de corrupción y clientelismo.

Pero Cleveland se convirtió en un defensor a ultranza de la meritocracia y, durante su mandato, fortaleció las disposiciones de la Ley Pendleton de Reforma del Servicio Civil (1883), que ya había sido aprobada antes de su llegada al poder. Esta ley estableció que ciertos empleos gubernamentales debían asignarse a través de exámenes competitivos en lugar de favoritismos políticos.

Aunque no consiguió erradicar del todo el problema, sí puso las bases para solucionarlo. Caprichos de la historia, lo mismo que promete hacer Donald Trump consu escudero Elon Musk.

Durante su mandato, Cleveland vetó un número récord de proyectos de ley, estableciendo su reputación como defensor del gasto público responsable. También promovió una política de no intervención en la economía, rechazando subsidios innecesarios y oponiéndose a la inflación monetaria.

Sin embargo, en las elecciones de 1888, Cleveland perdió su intento de reelección ante el republicano Benjamin Harrison, a pesar de haber obtenido una mayoría del voto popular. Harrison ganó gracias al apoyo clave de los estados del norte en el Colegio Electoral. Durante el mandato de Harrison, las políticas de altos aranceles y el aumento del gasto público generaron descontento en algunos sectores del país, lo que allanó el camino para el regreso de Cleveland.

Cuatro años después, en 1892, Cleveland logró imponerse a Harrison, convirtiéndose en el único presidente de la historia de Estados Unidos en regresar a la Casa Blanca después de haber perdido una reelección.

Su segundo mandato estuvo marcado por el llamado "Pánico de 1893", que lastró una legislatura marcada por la depresión económica, un sinfín de huelgas y la caída de las reservas del país. Un triste final para “Honest Grove”.