Conflicto

Guerra Fría entre EEUU y China: ¿Cómo pueden convivir de forma pacífica en la batalla de los chips?

Washington y Pekín quieren liderar el sector tecnológico de los semiconductores con el conflicto de Taiwán en pleno apogeo

El presidente Joe Biden estrecha la mano a su homólogo chino, Xi Jinping
El presidente Joe Biden estrecha la mano a su homólogo chino, Xi JinpingAlex BrandonAgencia AP

El conflicto entre Ucrania y Rusia acapara todos los focos internacionales desde que comenzara la invasión de las tropas de Vladimir Putin el pasado 24 de febrero de 2022. En este tiempo, múltiples ayudas a Kyiv han surgido, con un principal eslabón como máximo cooperador, Estados Unidos. Otro país que también ha mostrado su papel intermediario es China, que pese a que no ha intervenido directamente, se ha postulado como mediador entre ambos países. Pero Pekín y Washington, más allá de esta contienda en Europa, también juegan su propia guerra: la de los microchips.

Los semiconductores son increíblemente difíciles de fabricar, sobre todo los más avanzados. A día de hoy, la producción de estos chips está formada por una red compleja de empresas e instalaciones de todo el mundo, con algunos puntos clave. Por otro lado, la relación entre ambos países se ha ido tensando de forma proporcional al crecimiento del gigante asiático, y también a raíz del conflicto entre China y Taiwán. Y es que la taiwanesa TSMC controla el 90% de la producción física de los chips.

EEUU vs China: ¿quién lidera la guerra por los semiconductores?

Los países liderados por los Gobiernos de Xi Jinping y Joe Biden quieren dominar el sector tecnológico, en una nueva "Guerra Fría" marcado por el chip informático. Y la Pekín de hoy no tiene relación con la de hace unas décadas. Ha conseguido dejar atrás la irrelevancia internacional y hoy en día, es una potencia económica, militar y científica que no tiene nada que envidiar a ningún otro Estado.

Por la parte estadounidense, no hay duda de que Washington considera a China como un peligro en todos los sentidos, en parte por su desarrollo económico y técnico. Pero no solo es mérito chino, pues según la Asociación de la Industria de Semiconductores, la cuota de chips fabricados en EEUU cayó del 37% en 1990 a solo un 12% (la tercera parte) en el año 2020.

La Administración Biden, para intentar revertir esta situación, aprobó en agosto la Ley CHIPS, que proporciona 280.000 millones de dólares en nuevos fondos para acelerar la investigación y fabricación de semiconductores. Además, preocupa, incluso, que la Administración china pueda fabricar sus propios chips de vanguardia, instaurar una hegemonía de semiconductores en la que los demás países dependan del gigante asiático e incluso los utilice para aplicaciones militares. Por otro lado, el fabricante de semiconductores chino SMIC está produciendo circuitos integrados en sus nodos de 14 nm, aunque varios medios chinos se han hecho eco en los últimos meses de que actualmente ya tiene lista una base tecnológica necesaria para fabricar chips de 7 nm.

"Los estrategas de Pekín y Washington se dan cuenta ahora de que toda la tecnología avanzada requiere chips de última generación", comenta Chris Miller, profesor asociado de Historia Internacional en la Universidad de Tufts, en su reciente libro Chip War. En noviembre del año pasado, un alto cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores chino dijo que "el mundo es lo suficientemente grande para que ambos países se desarrollen y prosperen juntos", intentando moderar la tensión cada vez más real que existe. "Es posible que Estados Unidos y la República Popular de China coexistan pacíficamente y contribuyan de manera conjunta al progreso de la humanidad"

Corea del Sur, moderador o intermediario del conflicto

Mientras tanto, Corea del Sur se ha unido a "la guerra de los chips" con un plan con el que busca "dominar la industria en los próximos cinco años". Samsung, la empresa encargada de liderar el devenir del futuro tecnológico del país coreano, tratará de superar a TSMC.

Y entre sus intentos, será lanzar un nodo de 2 nm que cuente con el doble de potencia, rendimiento y densidad. Un mal paso para China, pero un respiro para EEUU al tratarse de un aliado.