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Malala regresa a su país seis años después de ser víctima de un atentado

«Es el mejor día de mi vida. Todavía no puedo creer que estoy en Pakistán, es un sueño», manifestó la joven de 20 años secándose las lágrimas con las manos en un discurso emitido por televisión

  • El primer ministro paquistáni, Shahid Khaqan Abbasi, recibe ayer en Islamabad a Malala y a su familia
    El primer ministro paquistáni, Shahid Khaqan Abbasi, recibe ayer en Islamabad a Malala y a su familia
Beirut.

Tiempo de lectura 4 min.

30 de marzo de 2018. 02:15h

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Beirut. 29/3/2018

Han pasado seis años desde que Malala Yousafzai dejó su país natal, después de que un talibán disparara sobre ella y unas compañeras de clase en Mingora (valle de Swat) por su defensa en educación de las niñas en Pakistán. Desde entonces, la adolescente Malala se ha convertido en una mujer independiente, luchadora y activista por los derechos de sus compatriotas, vetadas de poder tener educación, lo que le valió el premio Nobel de Paz en 2014. Ahora, se ha cumplido el sueño de poder regresar a su amado Pakistán. Sin ocultar su emoción, con lágrimas en los ojos, dijo: ”es el mejor día de mi vida. Todavía no puedo creer que estoy en Pakistán, es un sueño”, tras su llegada, acompañada de su familia, al aeropuerto internacional de Benazir Bhutto.

Escoltados por un convoy de seguridad la premio Nobel de la Paz paquistaní fue recibida ayer por el primer ministro pakistaní, Shahid Khaqan Abbasi, en Islamabad.”

Estamos realmente encantados que nuestra joven, que tanto ha hecho por el nombre de Pakistán, esté de vuelta a casa" declaró Abbasi. "Todo el mundo le ha expresado su respeto, y aquí también es merecedora de un respeto absoluto”, insistió.

Su lucha comenzó mucho antes de ser agredida por un extremista el 9 de octubre de 2012 a la salida de la escuela en Mingora. La niña ya demostró sus inquietudes cuando tenia solo 13 años y el valle de Swat estaba gobernado por los talibanes. Malala, con ayuda de su padre, director de la escuela en la que estudió hasta el día del incidente, escribió un blog sobre como era la vida de las niñas bajo el régimen de puño de los talibanes.

Malala se convirtió en un icono de la lucha por el derecho de la educación pero, por desgracia, su valentía aún no ha dado el fruto esperado. En Pakistán hay aún 25 millones de niños sin escolarizar.

De acuerdo con un informe de UNESCO, Hay 163.000 escuelas primarias en Pakistán, de los cuales solamente 40.000 niñas atienden a las clases. De éstas, 15.000 se encuentran en la provincia de Punjab, 13.000 en Sind, 8.000 en Khyber Pakhtunkhwa y 4.000 en Baluchistán.

Del mismo modo, de un total de 14.000 escuelas secundarias inferiores y superiores a 10.000 escuelas secundarias, 5.000 y 3.000, respectivamente, son para las niñas, en las mismas proporciones decrecientes como anteriormente en las cuatro provincias. Hay alrededor de 250 colegios de niñas y dos colegios médicos para las mujeres en el sector público de 125 distritos.

La violencia sigue estando a la orden de día, a pesar de que se haya reducido en 2017 con 1200 muertos, y los atentados contra centros educativos que aún son los más vulnerables.

Según Human Right Watch entre enero de 2016 y octubre de 2017 los talibanes y otros grupos insurgentes destruyeron edificios escolares, se dirigieron contra profesores y estudiantes y aterrorizaron a los padres para que impidieran que sus hijos fueran a la escuela. Estos ataques se han dirigido a menudo contra estudiantes femeninas y sus maestras y escuelas, bloqueando el acceso de las niñas a la educación.

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