Búsqueda contra reloj

EE UU redobla los esfuerzos tras los «sonidos de la esperanza»

El oxígeno se agota en el sumergible mientras el operativo de búsqueda se centra en los pequeños golpes detectados

An undated handout photo released by OceanGate Expeditions shows employees working inside the submersible "Titan" used to visit the wreck site of the Titanic. Rescuers searching for a tourist submersible near the Titanic wreck in the North Atlantic have heard "noises" in the area near where the vessel went missing on Sunday.
Empleados trabajando en el interior del sumergible "Titan" utilizado para visitar el lugar del naufragio del TitanicOceangate ExpeditionsDPA vía Europa Press

Se refieren a ellos como los «sonidos de la esperanza», unos pequeños golpes separados por intervalos de 30 minutos procedentes del océano Atlántico que han sido captados por una aeronave P-3 de vigilancia militar canadiense durante las labores de búsqueda del sumergible «Titan».

Así lo ha explicado en su cuenta de Twitter la Guardia Costera estadounidense al frente del operativo que abarca ya una extensión de más de 20.000 km cuadrados, lo que equivale a una superficie mayor que la de Madrid y Asturias juntas.

A esto hay que añadir que se trabaja en una zona que pocos ojos humanos han podido contemplar porque, aunque se haya explorado la superficie del océano durante miles de años, solo cerca del 20% del suelo marino ha sido cartografiado. «Tenemos mejores mapas de la Luna y Marte que los que tenemos de nuestro propio planeta», explicó el doctor Gene Feldman, oceanógrafo emérito de la NASA que pasó más de 30 años en la agencia espacial, a la CNN.

Lo primero que se ha hecho tras registrarse los ruidos ha sido reorganizar el operativo para centrarse en el área donde se ha detectado el movimiento acústico y explorarla con un robot submarino. «El océano es un sitio muy complejo y es muy difícil determinar el origen de los sonidos». «Necesitamos tener esperanza, pero no sabemos qué son esos sonidos. Los estamos analizando, es todo lo que podemos hacer ahora mismo». Además, explican que «los nuevos datos recogidos por el avión canadiense se han compartido con expertos de la Marina de EE UU para un análisis más detallado que se considerará en futuros planes de búsqueda».

La CNN asegura que según un informe interno de su Gobierno, hay «esperanza continua de supervivencia». Y a esa posibilidad es a la que se agarran los cientos de profesionales que buscan el sumergible desaparecido desde el domingo.

El tiempo apremia, quedan muy pocas horas para que se acabe el oxígeno dentro del «Titan», por eso sigue llegando apoyo y nuevas herramientas de búsqueda de EE UU, Canadá y de los países de origen de los propios tripulantes. Esta tarde llegó el buque francés «Atalante» con un robot submarino que puede descender a gran profundidad, enviado por el instituto Ifremer. Reino Unido también ha ofrecido su ayuda e incluso se han sumado equipos militares estadounidenses. El tiempo no es el único reto que sortear. La profundidad a la que se busca a los desaparecidos, la lejanía de la costa (a más de 1.500 km de distancia), la baja temperatura del agua y la meteorología son también desafíos que complican el trabajo y obligan a contar con equipos especializados y con profesionales que sepan utilizarlos.

De hecho, un portavoz del Comando de Movilidad Aérea de EE UU ha confirmado que se están usando tres aviones de transporte C-17 militares para trasladar equipos de apoyo y sumergibles comerciales desde Buffalo, en Nueva York. Por su parte, el Ejército canadiense proporcionó un avión patrulla y dos barcos de superficie, incluido uno que estaría especializado en medicina de buceo. También aseguran desde Canadá que se están encargando de lanzar las boyas de sónar para detectar cualquier sonido procedente del sumergible «Titan», una embarcación de seis metros de largo.

Además, este miércoles se unieron a la búsqueda tres embarcaciones más. El «John Cabot» tiene según la Guardia Costera «capacidades de sónar de exploración lateral», un sistema que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica asegura que permite «detectar y generar imágenes de objetos en el fondo marino». Es un barco que realiza escaneos laterales y recoge información a medida que avanza, sin embargo, no puede medir la profundidad por lo que suele usarse en coordinación con otras herramientas que permitan hacer un estudio más extenso del fondo oceánico. A él se unieron el «Skandi Vinland», una embarcación multiusos de 2017 que tiene una longitud de casi 95 metros; y el «Atlantic Merlin» que fue construido en 2014 y es un buque remolcador de suministro.

Está siendo una operación en conjunto con diferentes agencias en la que cada una aporta lo que puede y tiene para ganar la carrera al tiempo y encontrar a los cinco tripulantes antes de que se cumpla el plazo impuesto por las reservas de oxígeno. En la superficie, desde el domingo a primera hora y muy atenta a lo que ocurre, está el buque «Polar Prince», el encargado de hacer de lazarillo al sumergible que no es una nave autónoma y el mismo que perdió la comunicación con el «Titan» casi dos horas después de su inmersión.

En las últimas horas, al menos ocho barcos más se han unido a la búsqueda. Una ayuda necesaria sobre todo porque la situación meteorológica no acompaña y ayer había fuertes ráfagas de aire de hasta 40km por hora con olas que llegaban hasta los casi tres metros de altura. Las nubes bajas y la niebla redujeron bastante la visibilidad de cerca de la superficie del Océano y la previsión para hoy era que las condiciones mejoraran para que, aunque sea apurando las últimas hora de oxígeno, pueda darse con los desaparecidos sanos y salvos.