Los libros de autoayuda superados por el “autocuidado”, el concepto que nos ha conquistado

12 retos fáciles que hacer en 12 meses para sentirte (mucho) mejor.

Suena el despertador. Te duchas, desayunas cualquier cosa. Quizá te “comes un atasco mañanero” y te pones manos a la obra. Te asalta, cada día, la misma pregunta: ¿me dará hoy tiempo a hacer todo lo que tengo que hacer? Es un bucle. Una rueda que gira sin descanso y vas rodando en ella cuesta abajo y sin frenos. ¿Qué podemos hacer? Estrés. “No hay salida”, piensas. Pero de pronto, descubres un concepto que rompe tus esquemas. El autocuidado entendido como una serie de retos (fáciles) que puedes hacer cada mes sin tener que detenerte. Objetivos que puedes llevar a cabo sin apenas darte cuenta.

La doctora Jennifer Ashton, reputada ginecóloga y obstetra, todo un referente en la salud de la mujer, decidió dedicar un año a investigar y experimentar en su propia piel en qué consiste el verdadero autocuidado, proponiéndose un único y sencillo reto cada mes: acostarse antes, hacer flexiones y planchas, empezar a meditar, caminar más, hacer un detox digital… El libro del autocuidado es una invitación a evaluar nuestra vida y empezar a darnos prioridad en un viaje de 12 meses alrededor de un concepto que muy a menudo se malinterpreta. Hemos tenido la oportunidad de hablar con la editora del libro y también experta en autocuidado, Rocío Carmona. Esto es lo que nos ha contado.

P: ¿Es el autocuidado el camino a la autosuperación?

R: Prefiero hablar de autoconocimiento más que de autosuperación, porque ya demasiado a menudo el contexto social y cultural que nos rodea nos conduce a una especie de competición con nosotros mismos y con los demás, incluso en el terreno del bienestar. Parece que siempre debemos lograr más y más, ser más positivos, superar las adversidades muy rápido, echárnoslo todo a la espalda y sonreír. El autocuidado bien entendido es el primer paso para darnos permiso para ser lo que somos y sentir lo que sentimos, sin juzgarnos y respetándonos al máximo, y eso nos hace conectar con nuestra auténtica esencia y nos ayuda a transformar lo que necesitamos transformar.

P: ¿Es el autocuidado algo meramente estético?

R: Hay mucha confusión respecto a lo que es, y sí, cuando muchas personas piensan en el autocuidado les vienen a la mente ciertos rituales cosméticos o momentos de indulgencia que se permiten en medio de la vorágine de su vida. Un baño de burbujas, una mascarilla, un café latte y un pastel glaseado en una cafetería de moda… Pero el autocuidado es mucho más que eso, nace una actitud radical de escucha y de mirada hacia uno mismo que abarca todas las facetas de la vida. Autocuidado es, por ejemplo, examinar nuestros patrones de sueño y darnos cuenta de si estamos dando la suficiente importancia al descanso; o bien, en el caso de una mamá reciente, ser capaz de pedir ayuda a un familiar, tomarse 15 minutos de pausa solo para ella; o bien aprender a decir que no y a poner límites sanos en el caso de relaciones tóxicas.

P:¿Qué le dirías a una persona que te dijera que la vida es muy corta para andar midiéndose?

R: Pues le diría que tiene razón. La vida es corta y la motivación para realizar los cambios que plantea este libro nunca debería ser externa. Hacer dieta para gustar a otras personas, por ejemplo, es algo que en un momento u otro dejará de funcionarme, y seguro que volveré a recuperar el peso perdido. Hacer ejercicio para perder barriga y salir mejor en las fotos de Instagram tampoco me servirá a largo plazo… La vida es muy corta para andar comparándose con los demás. Solo vale la pena iniciar cambios que responden a una motivación interna, al deseo de sentirse mejor por uno mismo, a estar más sano, a tener más energía para jugar con tus hijos, a concentrarte mejor en el trabajo, a sentirte más alegre…

P: A lo largo de este libro la autora propone retos mensuales (mes sin alcohol, mes de cardio, mes de plancha y flexiones)… que el lector puede realizar a partir de tu experiencia pero en el mes sin azúcar dice haber notado que fracasaba y comenta que aprendió a perdonarse a si misma. ¿Hasta qué punto crees que si la gente fracasa con alguno de los retos lograría perdonarse?

R: Los retos que propone la doctora Ashton me encantan porque son perfectamente asumibles, incluso en personas que se reconocen ocupadísimas o a quienes a menudo les falla la voluntad. Lo bueno que tienen es que aunque los experimentemos en un periodo de tiempo muy corto, vamos a notar los beneficios enseguida, y eso es un fantástico incentivo para continuar. El primer paso para realizar cualquier cambio es ser consciente de aquello que necesitamos cambiar, por eso es muy bueno atreverse y hacerlo. ¿Que al final no conseguimos hacerlo perfecto? Huir de la exigencia de perfección, concedernos el tiempo necesario y tratarnos con amabilidad cuando lo que intentamos hacer nos resulta difícil también son formas de autocuidado.

P: ¿Crees que llevar un excesivo control de nuestras acciones diarias puede hacernos daño psicológicamente a largo plazo?

R: Los excesos nunca son buenos… Por eso me gusta tanto el enfoque de este libro, porque lo que propone son objetivos sostenibles, casi pequeños (aunque poderosos) detalles, y siempre de uno en uno, para que no nos agobiemos. No perdamos de vista que el objetivo del autocuidado es ganar en bienestar, no machacarnos aún más ni aspirar a ser perfectos.

P: La autora sostiene que recomienda a sus pacientes darse un capricho vez en cuando, pero ¿esos caprichos también tienen que estar calendarizados, como el que tiene un día equis de comida libre a la semana?

R: Siempre es más sencillo respetar las directrices que nos marcamos cuando planificamos y organizamos las cosas. Es bueno marcar un día a la semana (durante el fin de semana, por ejemplo) para suavizar un poco y ser flexibles con nosotros mismos. Lo interesante es perseverar, y para eso, tenemos que tratarnos con cariño.

P: ¿A quién va destinado este libro?

R: A cualquier persona que quiera cuidarse un poco más en este curso que empieza y quiera hacerlo con la tranquilidad que da la formación y la experiencia médica de la Dra. Ashton. Muchos nos hemos dado cuenta durante el confinamiento, y aún después, de lo importante que es dedicarnos un tiempo, prestar atención a nuestra salud, a nuestro cuerpo y a nuestras emociones. El otoño se presenta complicado, y es interesante que nos encuentre en buena forma, tanto respecto a nuestro ánimo como respecto a nuestro estado físico.

P: En el libro se refleja perfectamente lo complicado que resulta ser coherentes en términos de autocuidado cuando no hemos tenido un buen día o estamos cansados. ¿Cómo conseguimos cumplir nuestros objetivos y no sucumbir a una copa de vino, una onza de chocolate o seguir haciendo ejercicio en estos momentos?

R: Lo importante es no tirarlo todo por la borda solo porque hemos “tenido un mal día”. El autocuidado es un camino, no se trata de un “todo o nada”, y si un día nos desviamos un poco, pues al siguiente retomamos la ruta con la confianza de que cada vez nos conocemos más y sabemos qué es lo que nos sienta mejor. Escucharse y observarse con curiosidad y compasión nos ayudará más que ceñirnos sin más a una autodisciplina férrea que quizá nos desmotiva.

P: ¿Qué consejo les darías a todos aquellos que ya se han dado por vencidos?

R: Que lean este libro. Los cambios que propone son pequeños pero a la vez, cuando experimentamos sus efectos, estos son tan patentes que nos motivarán a cuidarnos cada vez un poquito más. Ser poco ambiciosos y empezar por pequeños pasos es una buena manera de volver a sentir cierto control y, sobre todo, de sentirnos infinitamente mejor.

Si quieres “autocuidarte”, el libro que te mostramos es tu guía definitiva.