Catolicismo y protestantismo, semejanzas y diferencias

Cristiano (católico, protestante, ortodoxo…) es el que “sigue a cristo” y no todo el que se dice cristiano.

Retrato por Lucas Cranach el Viejo en 1529.
Retrato por Lucas Cranach el Viejo en 1529. FOTO: archiv

Hoy se celebra en todo el mundo el Día de la Reforma Protestante y como buena conversa (totalmente enamorada de la causa) vengo a aclararles, queridos amigues, todo aquello que me preguntan acerca del protestantismo, sus preceptos y sus principales denominaciones.

Todo comenzó un domingo como este cuando el entonces monje Martín Lutero intentó introducir reformas en su Iglesia, la católica, donde los feligreses no tenían acceso a las Escrituras ni conocían de la doctrina más que lo suministrado por una jerarquía eclesiástica viciosa e interesada. Por supuesto, sus reformas no fueron aceptadas, se produjo un cisma y nació una nueva Iglesia, la Evangélica o protestante de la que en España aún no se tienen ni medio claros los conceptos básicos.

A principios del s XVI los puestos eclesiásticos se podían comprar, la corrupción se cernía sobre la Iglesia y muchos sacerdotes eran adúlteros, bebedores e ignorantes de las Escrituras...

En un mundo en el que la gente pagaba por el perdón de sus pecados, convencido de que la fe era un regalo, y de que ni el acercamiento a Dios se puede acelerar mediante buenas acciones, ni se pueden borrar las malas comprando indulgencias, Martín Lutero afrentó al Papa y al emperador, por lo que fue excomulgado y proscrito. Su intención no era fundar una nueva Iglesia, pero sí generar un debate contra las indulgencias y la compra de bulas papales que absolvían pecados mientras se enriquecía la Basílica de San Pedro: " Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; 9 ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie.” (Ef 2:8-9).

Según Lutero “si es verdad que el Papa puede sacar nuestras almas del purgatorio, ha de utilizar ese don, no por dinero, sino sencillamente por amor, y gratuitamente” (Tesis 82).

En efecto, los protestantes creemos que la salvación no depende de las obras sino fundamentalmente de la fe (sin menoscabo de la conducta, ojocuidao) porque así lo dicen los evangelios, que leemos a diario y cuya lectura es el origen del apelativo evangélicos.

Con el cristianismo evangélico o luteranismo surge una nueva forma de relación con Dios, pero también una revolución de la estructura social y la política. Lutero tradujo la Biblia al alemán, una gran proeza espiritual y literaria, promoviendo que la gente normal accediera a la doctrina cristiana sin tutelas, manipulaciones ni censuras. Gracias a la imprenta que Gutenberg había inventado además de traducirla la distribuyó.

El 31 de octubre (1517) que hoy se conmemora, fue el día en que clavó sus 95 famosas tesis de protesta (de ahí el nombre original) en la puerta de una iglesia de Wittenberg y marca el comienzo de la Reforma que es la reafirmación de que la Palabra de Dios es el punto de partida y la autoridad final de la Iglesia.

“El protestantismo no es más que la religión de los curas que se casan”, escribió Menéndez Pelayo. Lo cierto es que los protestantes no confiamos mucho en la congruencia de una vida cristiana desde el celibato, aunque puede darse, claro; Jesús fue célibe, pero nosotros y nosotras, no somos Jesús ni nos acercamos mínimamente a su virtud. Esta costumbre es propia del sacerdocio católico y viene de una prohibición medieval que pretendía que los bienes eclesiásticos no pudieran heredarse de padres a hijos. Pocos seres humanos podrán estar a la altura de la ejemplaridad que requiere el voto de castidad, sin embargo, el celibato también existe en la confesión protestante como decisión voluntaria.

La mujer representó un papel muy importante en la Reforma ya en vida de Lutero, entre otras su esposa, la monja cisterciense Catalina de Bora, con la que tuvo seis hijos.

Todo el cristianismo (protestantes, católicos…) tiene un inmenso respeto por la figura de la Virgen María, pero su papel varía. La Iglesia Católica la venera, la considera deidad en muchos aspectos, y equiparable a Jesús; como la Doctrina Mariana no ha sido probada a través de documentos bíblicos, ésta es rechazada por la Iglesia protestante.

Los católicos también rezan a las personas ejemplares que han muerto y han sido santificadas por la Iglesia pidiéndoles que intercedan ante Dios y adoran sus reliquias. Los evangélicos o protestantes consideramos la veneración de los santos como anti bíblica.

Por cierto, el término “evangélicos” no debe confundirse con el de “evangelistas”, que designa a los autores de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento (Marcos, Mateo, Juan y Lucas).

Asimismo, el apelativo ‘protestante’ identifica a los cristianos evangélicos vinculados a las iglesias nacidas de la Reforma Protestante, tanto la Reforma Magisterial impulsada por Lutero como la Reforma Radical que propició el movimiento bautista.

Hay que diferenciar también el protestantismo de los movimientos neopentecostistas o carismáticos porque no es lo mismo. En Latinoamérica el término evangélico y protestante es intercambiable. Pero en EEUU se usa para definir a una de las tantas iglesias protestantes que existen.

Por encima de estas consideraciones, cristiano (católico, protestante, ortodoxo…)  es el que “sigue a cristo” y no todo el que se dice cristiano lo hace por sistema, ni todo el tiempo, desgraciadamente. ¿Y qué es seguir a Cristo? Conocer y obedecer lo que nos dice.

¿Dónde leerlo? En los evangelios.