Alfonso Díez aún no cobrará... ¿Quién busca torpedear el acuerdo?

Según la ley, a Alfonso Díez le correspondería el 25 por ciento del caudal hereditario, unos 250.000 euros que la familia mejorará con otro cero.

  • Alfonso Díez abandonó el Palacio de Liria tras la muerte de Cayetana y volvió a su piso de soltero en la calle Rafael Calvo, en Madrid
    Alfonso Díez abandonó el Palacio de Liria tras la muerte de Cayetana y volvió a su piso de soltero en la calle Rafael Calvo, en Madrid

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23 de enero de 2016. 02:54h

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23/1/2016

Alfonso Díez no cobra nada, ni sueldo, ni cantidad alguna por ningún concepto de la Fundación Casa de Alba. Ni lo ha hecho nunca ni se prevé que lo haga en el futuro. Tampoco ha recibido aún la herencia que le corresponde por ley como viudo. Al último marido de la Duquesa de Alba le quedan pocas cosas pendientes por saldar de los tres años y un mes en los que fue esposo de Cayetana Fitz-James Stuart: establecer lo que le pertenece como viudo, es decir, la liquidación del 25 por ciento del tercio de mejora que dejó la Duquesa a su muerte y cancelar la hipoteca de la casa que su esposa le regaló en Sanlúcar de Barrameda. Una vivienda que aún tiene una pequeña hipoteca por pagar de unos 25.000 euros que a lo largo de 2016 el duque de Alba, que es quien la paga porque así se comprometió con su madre, cancelará. De ahí que la contestación que me daba Alfonso Díez en el verano de 2013 en Cádiz, parece que se mantiene a día de hoy. «Alfonso, ¿cuál es la noticia que le ha hecho más daño en este tiempo de relación con la duquesa de Alba?». «El que dijeran que yo iba con Cayetana por su dinero. Yo no toco un duro de la Duquesa de Alba, ni de la Fundación, ni de nada. Soy un ser autónomo, que continúo manteniendo mi piso en Madrid porque quiero seguir teniendo allí parte de mis cosas. Y aunque vaya a Madrid con frecuencia y me aloje en Liria, conservo mi piso», me contestó. Un piso de soltero en la calle Rafael Calvo, del barrio de Chamberí de Madrid, al que trasladó sus pertenencias las semanas posteriores a la muerte de su esposa y en el que ya no puede criar las gallinas que tenía en el palacio de las Dueñas, pero que le permite vivir muy tranquilo y con sus rutinas de siempre, aunque ya no trabaje como funcionario. Alfonso sigue madrugando, a las siete y media ya está en pie. Le gusta cuidarse haciendo ejercicio, bien en el gimnasio o en casa, gracias a un kit de aparatos que se compró por internet. Mantiene su afición por el cine y la lectura, a lo que se añade que escribe sus memorias desde hace un par de años. Vida discreta. Para desmontar la teoría de un supuesto cobro por parte del viudo, hay que decir que no tiene ningún sentido que el tercio de mejora lo pague la Fundación Casa de Alba, que no es heredera y estaba constituida antes del matrimonio.

Herencia en vida

Aún no ha firmado la parte de herencia que le corresponde y a la que se aplica la misma fórmula que a todo el mundo. Para calcular el tanto por ciento del caudal hereditario que le corresponde, se toma la edad del viudo a fecha del fallecimiento del causante y a esa edad se le resta 89. Alfonso tenía 64 años cuando Cayetana murió y al restarle 89, queda la cifra del 25 por ciento. Así que, según la ley, a Alfonso Díez le corresponderá el 25 por ciento del caudal hereditario, que en este caso sería lo que los Alba consideran «muy poco» pero que a cualquier persona de los comunes nos alegraría la cuenta bancaria toda la vida. Para los Alba sería poco, porque el grueso de la fortuna de Cayetana Fizt-James Stuart la donó casi en su totalidad a sus hijos en 2011. Esto es lo que dice la Ley española para todos los contribuyentes, pero en el caso de Alba hay una excepción, por deseo de la familia y de la voluntad expresada a su hijo mayor, que no escrita, por la propia Cayetana, el viudo ha sido mejorado en la cantidad final que le correspondería por ley y de la que la Fundación no tiene por qué responder con un sueldo vitalicio o aplazado, en todo caso serán todos los herederos. Las partes están intentando llegar a un acuerdo en el que todos se encuentren satisfechos y es el abogado en representación del viudo, con el de la Casa y albacea de la duquesa, Emilio Ramírez, junto a los seis hijos, los que están llevando las conversaciones. Es decir, Alfonso no está participando directamente en ellas, delega. Las partes implicadas reconocen que el viudo «es un señor y se está portando muy bien». Parece que sigue manteniendo su palabra de «no haber estado con Cayetana por su dinero». Aún se debe cerrar el reparto y aunque ya sólo quedan flecos por rematar, porque los acuerdos están muy avanzados, calculan que en dos o tres meses estará el asunto de lo que queda por repartir de la herencia totalmente finiquitado. Reconocen que estos acuerdos habría sido mejor llevarlos en privado, las desavenencias por recibir dinero en metálico o en especie han podido llevar a filtrar algún dato interesado para ralentizar las conversaciones e incluso con la intención de cargarse el acuerdo previsto. Lo que sí está claro, hasta la fecha, es que hay seis lotes de objetos, esculturas, cuadros y muebles para los seis hijos de la duquesa y una cantidad generosa en metálico para Alfonso, más allá de los 250.000 euros que le correspondería y que se acercaría al millón por año de matrimonio. Por cierto, será el único que cobrará en metálico.

Como ya informó hace unas semanas LA RAZÓN, los herederos de la Duquesa están ultimando los detalles de una herencia cuya cantidad, siendo importante, ellos consideran «menor» al compararla con los cientos de millones de herencia que repartió Cayetana en vida. En esos flecos pendientes también se incluye el comentado cuadro de Renoir «Mujer con sombrero de cerezas» que es de los seis hermanos y forma parte de la exposición «Tesoros de la Casa de Alba», que ahora se expondrá en Tennessee y que, cuando regrese a Madrid en el mes de mayo, no volverá a su sitio en el Palacio de Liria. Un comprador por medio de un «dealer» ya ha adelantado una señal por el cuadro. El Renoir, desde que en 2011 Cayetana lo diera en vida a sus hijos, se ha convertido en la joya de la corona y ha tenido sus «pretendientes». El dinero de una venta que aún está señalizada y que no llega a los 10 millones de euros se repartirá en metálico entre los seis hijos dentro de unos cuatro meses y ello no entra en el tercio de mejora. Recordar que se han subastado cuadros de Renoir por 79 millones y que «Mujer con sombrero de cerezas» tiene licencia de exportación desde septiembre de 2015. Es decir, que lo mismo puede ir a parar a la colección de Juan Abelló en España como a la de la Jequesa de Qatar. Los dos Fray Angélicos, uno vendido por 18 millones a pagar en cuatro años, «La Virgen de la Granada» y el otro, «Funeral de San Antonio Abad», donado, que llevaban dos siglos en la familia y eran propiedad de la Fundación Casa de Alba, en cuanto terminó la exposición de Dallas regresaron a España pero no a Liria, sino al Museo del Prado, donde ya estuvieron expuestos en su día, mientras reconstruían el Palacio de Liria. A cambio, el Real Patronato del Prado ha propuesto a Carlos Fitz-James Stuart como patrono de honor.

Al parecer, lo que queda por dividir en siete lotes no supera el millón de euros, según la estimación encargada por la familia a Sotheby’s; se trata de una valoración al alza o a la baja es una apreciación subjetiva, ya que ha sido una reconocida casa de tasación la que ha realizado el informe. Es del caudal hereditario donde a Alfonso Díez le corresponde el 25 por ciento del tercio de mejora, lo que sería unos 250.000 euros, aunque los herederos lo mejorarán con un cero extra esa cifra.

Confidencialidad

Como se hizo público en su día, en 2011, antes de contraer matrimonio con Alfonso Díez, Cayetana donó a sus hijos Carlos, Alfonso, Jacobo, Cayetano, Fernando y Eugenia las fincas, objetos, acciones y bienes que no estaban adscritos a la Fundación Casa de Alba, dejando fuera unos «flecos» que son los que ahora forman el llamado «caudal hereditario». No fue hasta el 20 de noviembre de 2014, fecha del fallecimiento de la Duquesa, cuando verdaderamente los hijos se han hecho cargo al cien por cien del patrimonio que les correspondía. Puestos en contacto con el abogado de Díez, Antonio Bernal, nos aclara lo siguiente: «Como amigo de Alfonso desde hace más de cuarenta años, sí le puedo decir que se encuentra bien pero aún muy afectado por la muerte de su esposa y que hace una vida normal. Como abogado le puedo añadir que no se hará ninguna declaración sobre la herencia ni sobre temas legales por razones de confidencialidad y de secreto profesional».

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