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Historia de un desmayo

  • Lomana, con Boris Izaguirre y Santiago Segura en «MasterChef»
    Lomana, con Boris Izaguirre y Santiago Segura en «MasterChef»

Tiempo de lectura 4 min.

24 de septiembre de 2018. 10:15h

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Carmen Lomana 22/9/2018

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No me suele gustar verme en televisión, me produce una especie de extraña angustia, de no reconocerme, una sensación de pudor estar tan expuesta... Eso sin pensar en la enorme cantidad de personas que pueden estar viéndome porque entraría en pánico. Con todo esto, imagínense lo que sentí en la segunda emisión de «MasterChef Celebrity», que, por supuesto, estaba siguiendo la noche del domingo en mi casa, cuando me vi en el momento «desmayo» y lo mal que me sentía mientras intentaba por todos los medios sacar fuerzas para cocinar.

Vinieron a mi cabeza momentos que ya había olvidado, sentía como si lo estuviese viviendo de nuevo, llenándome de ansiedad y tristeza hasta el punto de ponerme a llorar. Fue una sensación muy extraña que no me dejó dormir en toda la noche. Este percance fue ocasionado por haber tomado una medicación para bajar la tensión, que me sentó fatal. Al día siguiente fue impresionante la reacción de cariño y preocupación de muchas personas preguntando cómo me encontraba, ya que no sabían que el programa se había grabado. Este tipo de reacciones te reconfortan enormemente. Lo más bonito que se puede tener en la vida es el cariño de la gente. Creo que todo lo que hacemos, desde que nacemos, aunque sea inconscientemente, es para que nos quieran.

Recuerdo a algunos compañeros que decían: «Está muy pálida, está fatal», especialmente mi adorado Mario Vaquerizo y Paz Vega, que alertaban de lo que ocurría, ya que me veían desde la parte alta del plató. Tuve que tirarme en el suelo, aunque conseguí levantarme para hacer el cuarto plato; después, ya me fallaron las fuerzas y monté el «numerito». Es horrible verte en el suelo como un muñeco –yo, que soy tan presumida, me moría de vergüenza– y salir en silla de ruedas de un plató. Mientras esto ocurrió no me daba cuenta, pero verlo fue terrible.

También escuché a un compañero hacer referencia a mi edad. Me parece bastante feo y fuera de lugar. Soy una mujer súper fuerte, que algo te siente mal le pasa a cualquiera tenga la edad que tenga. El día de mi cumpleaños decidí decir cuántos cumplía para que se dejase de especular y, sobre todo, porque me siento muy orgullosa de mis años y puedo ser ejemplo para muchas mujeres. Bueno, pues quieren creer que eso se ha vuelto un arma arrojadiza cuando alguien me quiere ofender. Me parece lo más absurdo y mezquino utilizar una cifra como argumento. ¿Argumento de qué? Conozco a muchas personas más jóvenes que están destrozadas.

Siempre me preguntan cuál es mi secreto para estar en forma, llevar una vida súper activa y parecer mucho más joven. Ningún secreto. Una genética buenísima, regalo de mis padres, y no haberme drogado ni beber alcohol. Jamás en mi vida me he emborrachado y cuando lo digo me miran de forma sospechosa. Pero por encima de todo está el querernos y no hacer cosas que agredan a nuestro cuerpo. La alimentación es fundamental, nada de regímenes absurdos, que siempre tienen efecto rebote. Comer productos frescos de temporada, huir de la excesiva grasa, cocinar más a la plancha o al vapor, tomar hidratos que son buenísimos para nuestro cerebro y musculatura... Lleven una vida en armonía cuerpo-mente y se olvidarán de cumplir años. Es simplemente una fecha que jamás se debe utilizar de forma mezquina contra nadie.

Y un consejo, sonrían todos los días, no pierdan la capacidad de ilusionarse, de sorprenderse y vivan la vida con pasión como si cada día fuese el último. A partir de una edad cada uno tiene la cara que se merece. Así que hoy me pondré tacones y «morritos» rojos para compartir la noche con amigos.

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