Política

Andalucía

"El doble pacto es una prueba de fuego"

Moreno tendrá que hacer equilibrios entre su acuerdo de gobierno con Ciudadanos y la alianza con Vox. En el PP molestó bastante el protagonismo de Rivera el día de la toma de posesión

El PP celebró ayer en Antequera (Málaga) su primer Consejo de Gobierno, donde hace 40 años se estrenó la preautonomía andaluza con un hombre de transición: Plácido Fernández Viagas
El PP celebró ayer en Antequera (Málaga) su primer Consejo de Gobierno, donde hace 40 años se estrenó la preautonomía andaluza con un hombre de transición: Plácido Fernández Viagaslarazon

Moreno tendrá que hacer equilibrios entre su acuerdo de gobierno con Ciudadanos y la alianza con Vox. En el PP molestó bastante el protagonismo de Rivera el día de la toma de posesión.

El Gobierno cumple. Fue lo primero que dijo Juan Manuel Moreno Bonilla al inicio de su primer Consejo de Gobierno en la emblemática ciudad malagueña de Antequera. Aquí, hace cuarenta años, la preautonomía andaluza se estrenaba con un hombre de la transición, Plácido Fernández Viagas, y el actual presidente de la Junta ha querido destacar este gesto de recuerdo. Pero más allá de las medidas adoptadas para auditar de modo integral las cuentas públicas dejadas por Susana Díaz, nombramientos de segundo nivel y bonificación del Impuesto de Sucesiones, el resultado de las elecciones andaluzas altera e influye de manera significativa el mapa político nacional. Así lo analizan dirigentes de todos los partidos, cada cual con la vista ya puesta en las municipales y autonómicas del mes de mayo. «Andalucía marca el gran cambio en España», afirman en el PP. Mientras, PSOE y Ciudadanos observan la debacle de la izquierda con Podemos en caída libre, y Vox se prepara para irrumpir en todo el territorio nacional.

En clave interna, Moreno Bonilla ha conseguido un ejecutivo equilibrado, si bien algunos sectores del PP critican su excesivo «sorayismo». El actual presidente apoyó claramente a Santamaría y la misma noche del 2-D, el llamado «clan de los sevillanos» liderado por Juan Ignacio Zoido, ya le estaba buscando repuesto. Pero la habilidad de Pablo Casado, y sobre todo del número dos, Teodoro García Egea, logró el pacto histórico de desalojar a los socialistas de la Junta. «Con la victoria pelillos a la mar», aseguran en Génova. Aún así, los «pablistas» andaluces confían en que Bonilla abra el partido a todos los sectores en los puestos de segundo nivel y cierre heridas.

Reducción de consejerías y cargos públicos, auditar las finanzas, levantar las alfombras de la corrupción que dieron lugar al escándalo de los ERE y promover una auténtica regeneración democrática son los principales objetivos de Moreno Bonilla, quien preside por vez primera en la historia un gobierno andaluz no socialista. Toda una proeza que ha marcado al nuevo PP de Casado y cuyo pacto esperan repetir en mayo. Pero existen varios factores a tener en cuenta: el papel de Ciudadanos, cuyo líder Albert Rivera no oculta sus preferencias por acuerdos con el PSOE. El derrumbe de Podemos, que impulsa en los socialistas su temor a no repetir los pactos con la izquierda. Y la irrupción de Vox que modifica por completo el espacio de la derecha. «El pacto andaluz será difícil en otras plazas», dicen en el partido naranja.

El partido que más sufre el resultado andaluz es Podemos. Como un maleficio, los malos resultados de Teresa Rodríguez golpean ahora al líder morado como un torrente. Algunos dirigentes del PP observan ciertas maniobras del PSOE para «dulcificar» la traición de Íñigo Errejón y preparar futuros pactos que pudieran albergar también a Ciudadanos, con el único objetivo de dañar a la derecha. «Rivera va de progre y no lo disimula», advierte un dirigente del PP. Su tradicional negativa a pactar con Pablo Iglesias puede ahora salvarse con Errejón, a quien los socialistas ya han empezado a cultivar. La estrategia es clara: disfrazar al «errejonismo» como una izquierda blanda que permita acuerdos con Ciudadanos e impedir lo sucedido en Andalucía. Así se ha visto en la primera reprobación de una consejera de Cs, Rocío Ruíz, por parte de Vox. La nueva responsable de Igualdad tuvo que pedir disculpas por un infumable artículo escrito hace cinco años con alusiones despectivas hacia la Semana Santa. El presidente Moreno Bonilla deberá hacer un auténtico juego de equilibrios entre su pacto de gobierno con Ciudadanos y sus acuerdos con el partido que le dios sus votos para ser elegido. En el PP, aunque públicamente no lo admitan, molestó bastante la presencia de Albert Rivera el mismo día de la toma de posesión de Bonilla, en una maniobra de contraprogramación y exacerbado protagonismo. “El doble pacto es una prueba de fuego”, reconocen los populares.

A Juan Manuel Moreno Bonilla, un hombre muy calmado, le valoran haber aguantado muchos palos en su vida política. Desde aquel día, hace ya cuatro años, en que Mariano Rajoy le soltó la frase, «Juanma, tú los has querido», que le consagró como líder del PP en Andalucía, ha soportado lo suyo. Heredó de Javier Arenas una organización «sevillista» que le ponía piedras en el camino sin dar un duro por él. Ahora, es el flamante presidente de la Junta y los aduladores emergen. El palacio de San Telmo se ha abierto a un político que se define «liberal con mucho tinte social». Casado, padre de tres hijos, en un mitin en Torremolinos le cantó a su mujer, la granadina Manuela Valle, algunas antiguas canciones como «Cuando brille el sol». Pese a su apariencia tranquila, en su entorno destacan que no le temblará el pulso para combatir cualquier nubarrón sobre su gestión.

Además del encaje de bolillos con Cs y Vox, enfrente tiene a un socialismo en plena batalla. Las garras de Pedro Sánchez amenazan sin piedad a Susana Díaz, que piensa resistir como una sultana asediada. Desde Ferraz observan lo que en el PP definen como una «voladura controlada» de Podemos, con el objetivo de preparar el terreno a posibles pactos con Ciudadanos. A una semana del cambio andaluz, todos miran hacia el mes de mayo como el agua que lleva su nombre. La incógnita es si ese doble pacto PP y Cs, con Vox de testigo impertinente, podrá repetirse, o por el contrario la izquierda, ahora con un flagelado Pablo Iglesias, logrará darle la vuelta.