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Lideresa liberada

Montero se ha erigido en una fajadora dialéctica capaz de zurrarse al tiempo con la oposición y los independentistas

  • La ministra María Jesús Montero / Foto: Manuel Olmedo
    La ministra María Jesús Montero / Foto: Manuel Olmedo

Tiempo de lectura 2 min.

13 de febrero de 2019. 20:54h

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Lucas Haurie 14/2/2019

La revelación de María Jesús Montero, ministra de Hacienda de este Gobierno en retirada, es posiblemente la única buena noticia que han recibido los socialistas desde la moción de censura que entronizó a Pedro Sánchez el 1 de junio pasado, hace más o menos cinco siglos. Chusa se ha levantado tras el tropezón que supuso el dirigirse a una reportera como «Chiqui», al estilo de una comadre suburbial, y se ha erigido en una fajadora dialéctica capaz de zurrarse al mismo tiempo con la oposición que se arracima a su derecha y con los independentistas que le tumbaron las cuentas al mezclar las churras del trámite parlamentario con las merinas del juicio a sus cuates golpistas. El déficit astronómico que viene ya no por será culpa suya. Durante el debate sobre los nonatos presupuestos, la doctora en Medicina no sólo explicó la acción del Ejecutivo con mucha más solvencia que su compañera Carmen Calvo, en su permanente cháchara vacía, es que se erigió como la única alternativa potable a Susana Díaz como secretaria general del PSOE-A; y no es casual, por lo tanto, que lleve semanas ejerciendo el liderazgo in pectore ante la evaporización de la ex presidenta de la Junta. Ana Oramas, la brillante y pugnaz diputada de Coalición Canaria, le afeó el tono bronco, como de «mitin en las Tres Mil Viviendas», ignorante tal vez de que son esos caladeros electorales los que debe recuperar el socialismo para no caer en la irrelevancia: no se dirigía a sus señorías sino a su potencial clientela. Si alguien tiene que izar de nuevo las alicaídas banderas de la izquierda, siempre serán preferibles unos socialdemócratas cabreados a unos comunistas antañones. La ministra Montero tiene brío y amplia experiencia en la gestión pública. Volverá a Andalucía en cuanto las urnas escabechen a Sánchez.

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