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Unas manos que esculpieron caricias

El Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM) homenajea la figura de la escultura Luisa Granero

  • Unas manos que esculpieron caricias
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

14 de mayo de 2018. 07:51h

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Carlos Sala - .  Barcelona. 14/5/2018

Las manos son herramientas de acción. Si intervienen, siempre afectan. Si rozan, si acarician, si chocan, si arañan, si abofetean o empujan, siempre provocan una sorpresa, y por tanto una reacción. No existen, por tanto, manos muertas, sino látigos impulsos que crean emoción. En este sentido, la figura del escultor convierte la acción de estas manos en una especie de magia transformadora que repite y sublima y eternaliza esa sorpresa inicial del tacto. Cuando vemos una escultura, en realidad sentimos una caricia en la piel, siempre. Cuando la escultura es grande, la caricia se convierte en estremecimiento. Eso es lo que consigue la obra de la escultora Luisa Granero, estremecernos.

El Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM) de Barcelona homenajea a esta grande de la escultura de segunda mitad del siglo XX con la muestra antológica «Luisa Granero: la fuerza de una mujer», con más de 70 obras de la artista y hasta 30 dibujos y pinturas firmadas por ella y por otros creadores. La exposición reúne piezas realizadas en terracota, yeso, bronce y mármol, entre las cuales predominan los cuerpos femeninos o infantiles y las maternidades. «Mi madre consideraba a la mujer mejor acabada que el hombre. Encontraba más bonitas y estéticas las curvas femeninas más que los ángulos duros masculinos», señala su hijo, Enric Galcerà, responsable de la muestra.

Una mujer especial

Luisa Granero nació en Barcelona en 1924, en el seno de una familia humilde de origen andaluz. De tendencia soñadora, ansiosa de ir más allá de la realidad que veía y vivía a diario, empezó a trabajar como modelo de artistas como Jaume Otero y Martí Llauradó y en sus talleres vio en la capacidad de las manos de transformar las materias en arte esa cualidad mágica que siempre había estado soñando. Otero y Llauradó se convertirían en sus maestros y sus primeros admiradores.

Su dedicación a la profesión fue absoluta y su reputación no dejó de crecer. Con solo 40 años ganó la Cátedra de Modelado y Composición de Bellas Artes en la Universidad, convirtiéndose así en la primera mujer catedrática de Escultura en España. Su empeño por posicionar la obra por encima de cualquier cuestión de género hizo que se convirtiera en modelo a seguir de muchas jóvenes artistas.

Granero fallecía en 2012, a los 88 años, después de una vida que ella insistió en embellecer. La exposición muestra esas ansias de convertir sus esculturas en ansias de caricias, que ella trabajó sobrre todo con la búsqueda de la simplificación de la forma y la voluntad de explicar lo máximo con lo mínimo.

Los asistentes a la exposición podrán ver, asimismo, los bocetos previos de muchas obras y algunos bajorrelieves, así como retratos y esculturas de otros artistas para los que la propia escultora actuó como modelo, dejando ver su forma de trabajar y de dónde surgió esa inspiración espejo que transformó a la modelo en artista. «Su naturalidad y sencillez es abrimadora», resume el director del museo, José Manuel Infiesta.

Primera decana de arquitectos

La arquitecta Assumpció Puig fue elegida ayer como nueva decana del Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC) y Sandra Bestraten como directora de la demarcación de Barcelona, en la primera ocasión en que esta institución elige a dos mujeres para estos cargos. Según informó ayer el COAC, en las elecciones celebradas por la institución la candidatura de Assumpció Puig, «Ara, Arquitec-tes», obtuvo 1.238 votos, frente a los 600 de Ramon Torra de la candidatura «Canvi COAC»

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