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Desproporción

Tiempo de lectura 2 min.

02 de agosto de 2018. 11:01h

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Iñaki Zaragüeta Valencia. 2/8/2018

Los taxistas tendrán sus motivos para la huelga salvaje, pero no la razón para semejante reacción. Quizá, desde una perspectiva subjetiva, podemos entender que deseen la ausencia de competencia para ejercer su profesión y que existan el número de licencias que les convenga. Es humano que cada cual deseemos unas circunstancias ventajosas a nuestro alrededor.

Sin embargo, todas las profesiones se han tenido que acomodar a los tiempos. Ejemplos hay muchos: los periódicos obligados a acoplarse a la aparición de lo digital, los comercios a las grandes superficies y éstas a Amazon, Alí Babá y demás.

Los taxistas, además del perjuicio desproporcionado a la sociedad, no pueden pretender culparnos del excesivo pago por la obtención de una licencia al transmitirla unos a otros, ni que ésta sea un seguro perdurable de vida. Su problema no es profesional sino una operación financiera inoportuna.

En cualquier caso, no tienen razón para incendiar la pradera como hacen. Así es la vida.

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