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¿Visitas? Gracias por no venir

Sería estupendo que los profesionales, salvaguardando el deseo de los padres, protegiéramos al recién nacido de las visitas, de los ruidos, voces y otros brazos desconocidos que él no necesita

  • Es mejor esperar a que nos avisen cuando estén preparados, porque hay mil motivos por lo que la madre no desea inesperadas y tempranas visitas
    Es mejor esperar a que nos avisen cuando estén preparados, porque hay mil motivos por lo que la madre no desea inesperadas y tempranas visitas /

    La Razón

Valencia.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de julio de 2019. 20:31h

Comentada
Cintia Borja Valencia. 13/7/2019

No podemos imaginar ni recordamos cómo se siente un recién nacido tras el parto. Él, que ha estado en el útero de su madre, un lugar confortable, una cueva protectora que modula todos los estímulos que le llegan del exterior. En el útero de la madre el bebé está en un medio líquido oscuro que le proporciona una temperatura constante, con la contención y el confort que precisa, y de donde obtiene todos los nutrientes necesarios para su desarrollo. Al nacer es privado de repente del cómodo ambiente intrauterino y debe comenzar a adaptarse a ruidos, iluminación, manipulación permanente de personas extrañas... en definitiva, todo muy distinto para él, en este su nuevo ambiente extrauterino, en el que el intenta adaptarse sin estar exento de sufrir estrés. A la vez de acostumbrarse a este nuevo entorno tan diferente, debe poner en marcha complejos mecanismos de maduración de órganos y sistemas indispensables para poder vivir fuera del útero materno. El cortar el cordón umbilical supone interrumpir el aporte de oxígeno y empezar a respirar por sí mismo. Su sistema nervioso central debe reaccionar a una serie de cambios y necesita tranquilidad, después de unas cuantas horas que conlleva el proceso del parto, ambos, madre y bebé, precisan de un tiempo de descanso. Por consiguiente, es crucial salvaguardar que este paso de la vida intrauterina a la extrauterina se realice sin impresiones añadidas. ¿De qué manera podemos ayudar al recién nacido a adaptarse? Reconfortándole de esos duros momentos y haciendo que se sienta bien en este mundo desde el primer instante de su llegada, con una cálida bienvenida colocándolo desnudo sobre el pecho de su madre, donde sentirá su calor, olor y el latido de su corazón, al mismo tiempo que favoreceremos un buen inicio de la lactancia materna. Son dos aspectos que van a influir de forma determinante en su estado de salud y en su desarrollo emocional. Es primordial adoptar una serie de medidas para proteger sus primeras 48 horas de vida con el fin de favorecer un adecuado desarrollo neurológico y emocional en el recién nacido, intentando disminuir su estrés durante estas primeros días de adaptación a la vida posnatal. No solo la madre tiene la necesidad y el instinto de estar junto a su bebé. También, el recién nacido posee el impulso de permanecer cerca de ella, ya que durante la gestación ambos han estado totalmente unidos. ¿Por qué después del parto los tratamos como seres independientes? Esta estrecha unión continúa siendo necesaria. Se precisa tiempo para que el lactante sea independiente, en estos momentos se necesitan mutuamente. Cada vez, son más los hospitales que tras un parto bien vaginal o por cesárea promueven los beneficios del contacto piel con piel no separando al bebé de su madre. Sin embargo, no conozco ningún hospital que haga control alguno de las visitas que ambos reciben para que los padres puedan disfrutar de los primeros días de la vida del bebé en la intimidad. Permitiendo que la madre descanse y se recupere del esfuerzo que ha supuesto el parto, posibilitando que el bebé se adapte de forma tranquila al nuevo lugar en el que va a vivir. Sería estupendo que los profesionales, salvaguardando el deseo de los padres, protegiéramos al recién nacido de las visitas, de los ruidos, voces y otros brazos desconocidos que él no necesita en estos momentos y exponen a un organismo tan indefenso a bacterias y virus. Lo que necesita es descansar de todo el esfuerzo que ha tenido que hacer durante el proceso del parto. Aprender a comer del pecho de su madre sin que nadie le diga cómo debe hacerlo. La madre, que también está exhausta y dolorida, demanda descansar en esos primeros días con el bebé, que por cierto ha venido a quedarse, no se va a ir, por lo tanto no es necesario correr y ser los primeros en ir a verlo. Es mejor esperar a que nos avisen cuando estén preparados, porque hay mil motivos por lo que la madre no desea inesperadas y tempranas visitas; las madres necesitan calma para amamantar y no hay mejor forma para un buen aprendizaje que el contacto piel con piel con el bebé, sin nada de ropa, que obstaculice al bebé el agarre al pecho de su madre. Esto puede resultar incómodo estando otras personas en la habitación. Reprimiéndose, cuando el bebé mama del pecho, el dolor que producen los «entuertos». La cascada hormonal posterior al parto hace que la madre sienta altibajos emocionales, lo que puede ocasionarle ganas de llorar en algún momento y por mucho afecto y confianza que sienta con los visitantes quizás no le apetezca exponerse de esta manera. Así que, aunque nuestra intención sea buena, mejor esperar. Puede que haya gente que no lo entienda, pero el tiempo pasará igualmente y esos primeros días de la vida del recién nacido donde está en juego el establecimiento del vínculo y la lactancia..., no volverán. Debería ser primordial conseguir tranquilidad e integrar todos estos cambios sin miradas, sin consejos no solicitados y sin juicios, y respetar las necesidades reales del bebé.

Pueden enviar sus preguntas a consultalactancia@larazon.es

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