18 rutas, un camión quemado, un barco en Valencia... así actuaba la mafia de “cartoneros”

La Policía Municipal y la Guardia Civil desarticulan una red de gestión irregular de residuos. Se ha detenido e investigado a 42 personas. Podrían haber ganado 10 millones de euros

Esos camiones, dedicados a recoger cartón y papel de los contenedores, en horas intempestivas y sin ningún tipo de permiso, hacen algo más grave que entorpecer al sufrido conductor que debe esperar a que acaben su «faena»: pueden ser solo la parte más visible de toda una red delictiva dedicada a la gestión irregular de residuos. Un negocio ilegal que resulta, además, tremendamente lucrativo: la organización podría haber obtenido alrededor de diez millones de euros de beneficio tras vender, en cinco años, más de 9.300 toneladas, la mayor parte con destino a Asia en general, y China en particular.

Así comenzó a gestarse la operación Hartie, desarrolllada por agentes de la Policía Municipal y del Seprona de la Guardia Civil, ha desarticulado a una banda afincada en Madrid formada por 42 personas entre detenidos e investigados, entre ellos personas de nacionalidad rumana y española. Las recogidas irregulares de papel y cartón en los distritos de San Blas y Hortaleza acabaron conduciendo al centro neurálgico de esta organización: una empresa gestora de residuos que organizaba la recogida de manera ilegal en la ciudad de Madrid. La empresa «blanqueaba» esas toneladas con otras de procedencia lícita para, posteriormente, efectuar traslados hacia el sureste asiático. En ningún caso se comunicaba a las autoridades pertinentes estas exportaciones que tenían como principales destinos China, India, Indonesia y Corea del Sur. Al no ser países pertenecientes a la UE, no se ejercía ningún tipo de control sobre el tratamiento adecuado de los residuos.

Tintas tóxicas

Entre los numerosos riesgos tóxicos que entraña este contrabando, uno de los más graves lo constituyen las tintas que acompañaban a los residuos. En total, según los investigadores, se han acreditado un total de 278 traslados. Así, los delitos que se les imputan están referidos a atentar con el medio ambiente, organización criminal, robo y hurto de residuos, blanqueo de capitales y traslados de residuos ilícitos.

El primer destino de los residuos era el Puerto de Valencia, desde donde partían en barco rumbo al continente asiático. Según detallan fuentes de la investigación a LA RAZÓN, los camiones de la red contaban con hasta 18 rutas diferentes, y cada uno tenía capacidad para realizar hasta tres entregas.

Existe además un daño añadido: sus ocupantes, en muchas ocasiones, dañaban los contenedores municipales después de forzarlos, generando un aumento en la presencia de insectos sobre los residuos. Durante los últimos años, se calcula que dañaron alrededor de 6.700 contenedores, lo que ha supuesto pérdidas para el Ayuntamiento de Madrid de hasta 16 millones de euros.

Estructura y coordinación

Según afirman las mismas fuentes, distintos clanes formaban parte de una red que estaba «perfectamente coordinada y estructurada». Se encontraban un clan suramericano, otro rumano, otro español... Sin embargo, en ocasiones, surgían rencillas entre ellos. En una ocasión, un camión invadió la ruta de otro, lo que provocó que le quemaran el vehículo a modo de venganza. En total, se han intervenido once camiones, cuya titularidad tampoco correspondía con los usuarios de los mismos.

Los distintos Reglamentos de la Unión Europea establecen procedimientos para el traslado de residuos entre los estados miembros y terceros países. Para ello, se debe tener en cuenta el origen, el destino, la ruta de traslado, el tipo de residuos tratado y el tipo de tratamiento que vaya a tener en el país comprador. Todo ello con vistas a preservar, proteger y mejorar la calidad del medio ambiente y la salud humana.

Este fenómeno nunca ha pasado desapercibido para los ciudadanos. Plataformas como Decide Madrid se han llenado de solicitudes pidiendo «contundencia» contra estas organizaciones. Sobre todo porque, después de hurgar entre los desperdicios, dejan las calles en un estado lamentable. El Ayuntamiento, en 2016, puso en marcha una experiencia piloto con varios modelos de contenedores antihurto en distritos como Salamanca, Tetuán y Puente de Vallecas. Con todo, los barrios de Chueca, Alonso Martínez y Justicia suelen ser los más afectados. En una entrevista, la entonces alcaldesa Manuela Carmena llegó a echar la culpa de la suciedad en Madrid a los «cartoneros»: debido a la bajada de precio de este material en China, uno de los grandes «compradores» a nivel internacional, las bandas ya no se molestaban en recogerlo y, por eso, se iba amontonando en las calles.

Hay que apuntar que, habitualmente, estos «recogedores» de residuos ganan alrededor de 200 euros al mes por sus servicios, que se desarrollan durante gran parte de la madrugada. Los recorridos, como ha constatado la operación Hartie, no son fruto del azar: están perfectamente planificados.

La delegada de Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento, Inmaculada Sanz, calificó la operación de «absoluto y rotundo éxito» y afirmó que demuestra «la colaboración entre la Policía Municipal y la Guardia Civil», dentro de una operación de «amplitud internacional». De hecho, Europol ha colaborado con ambos Cuerpos en el análisis de las comunicaciones y de la documentación para hallar posibles relaciones con otros países europeos.

La investigación ha estado coordinada por la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo y también ha contado con la cooperación de la Subdirección General de residuos del Miterd (Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico) y la Dirección General de Servicios de Limpieza y Residuos del Ayuntamiento de Madrid. En el caso concreto de la Policía Municipal, «su labor ha sido muy meticulosa, de mucho trabajo y durante mucho tiempo», añadió Inmaculada Sanz.