María Eugenia Carballedo: «Vox nos está poniendo pegas con las deducciones fiscales»

La «contramaestre» del Gobierno asegura que se ha cumplido más del 20% del programa del Ejecutivo y se han iniciado el 75 % de las medidas acordadas entre PP y Cs

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En un Gobierno en el que el PP ha gobernado 20 años con mayorías contundentes, arrancar una legislatura en la que, por primera vez, hay dos partidos conviviendo en un único gobierno y que, además, no suman los votos suficientes como para tener la seguridad de que sus iniciativas legislativas van a llegar a buen puerto, es un cometido difícil, pero no imposible. Y en esto ha tenido un papel muy importante la consejera de Presidencia, María Eugenia Carballedo, la «contramaestre» del Gobierno regional.

Es la consejera probablemente más desconocida de cara a la opinión pública. Pero es que a ella, además, le gusta ser anónima y discreta, aunque tiene un cometido clave en el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Es la que se ha encargado de estibar y poner a «son de mar» el «buque» con el que ha zarpado el Gobierno inédito de coalición PP-Cs alistándolo para evitar posibles turbulencias políticas. Pero estas novedades «no tienen que ser vistas como dificultades si en el día a día hay un trabajo de anticipación de lo que pueda suceder», dice. Y de eso se encarga esta abogada que tuvo un papel importante en el Pacto de la Justicia que impulsó el Gobierno del PP en el año 2000 y que fue lo que la enganchó definitivamente a la política. Después ha tenido una larga trayectoria como diputada nacional y regional, con distintos cargos, entre ellos el de viceconsejera de Empleo.

Carballedo asegura que conseguir que el Gobierno regional funcione conlleva un importante trabajo diario. «La Consejería de Presidencia debe cumplir la función de tener engrasada la sala de máquinas a través de la secretaría del Consejo de Gobierno, porque por allí pasan todos los asuntos antes de ser aprobados». ¿Y cual es el secreto de que este Gobierno inédito haya alcanzado una velocidad de crucero? «Mucho diálogo y mucha reunión antes del Consejo de Gobierno. Lidero los encuentros con los números dos y tres de cada consejería y sustanciamos todos y cada uno de los puntos que las trece consejerías quieren elevar al Consejo de Gobierno». Carballedo es escrupulosa en su trabajo: «Tenemos que ver que el aspecto técnico jurídico de cada propuesta está más que solventado, que los expedientes vienen inmaculados, sin ninguna tacha, pero también tenemos que ver la oportunidad política. Nada de informes incompletos, si no, hay que hablar y dialogar hasta conseguir que todo está como debe, porque necesitamos que la locomotora vaya a velocidad».

Pese a que las consejerías tienen distinto signo político, dependiendo del área, Carballedo asegura que «hay mucha receptividad por parte de todas ellas porque tomamos decisiones colegiadas. Todos queremos ser escrupulosos y somos conscientes de que cuantos más ojos vean las cosas, mejor».

Tan fluida dice que es su relación con las consejerías como la que existe entre Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado. «Es un «matrimonio» que se lleva bien. Hacia afuera se han visibilizado algunas discrepancias, pero lo enmarco más en el ámbito de la comunicación. Hay mucho diálogo y, aunque hemos podido no estar de acuerdo en algunos aspectos, lo hemos hablado».

Carballedo también es la «vigía» o la supervisora de que se cumplan las 155 medidas recogidas en el acuerdo de Gobierno PP-Cs. Y en esto «todas las consejerías están teniendo un nivel óptimo de actividad. Llevamos ya más del 20% del programa de Gobierno e iniciadas el 75% de las medidas acordadas.

La consejería de Presidencia también es la encargada de la relación con la Administración General del Estado, con la UE, y mantiene un estrecho vínculo con las embajadas instaladas en la capital madrileña. Ha sido la organizadora de la visita de Guaidó. En la residencia Santillana, propiedad del Canal de Isabel II, más conocida como «la casita», el presidente encargado de Venezuela pudo reunirse con su padre y fue el mismo lugar donde en enero de este año hubo un «cónclave» del Gobierno regional en pleno para analizar el acuerdo PSOE-Podemos y las posibles consecuencias teniendo en cuenta que Madrid pretende ser el «laboratorio» del PP donde ensayar el tipo de Gobierno que tendrá España si los populares ganan las elecciones en la próxima convocatoria electoral.

Presidencia también se encarga de las relaciones del Ejecutivo regional con la Asamblea y, ahora, «con seis grupos, sí hemos notado un volumen de iniciativas importante al que dar respuesta». Eso sí, «estamos pendientes de sacar adelante deducciones fiscales pero, para mi sorpresa, Vox nos está poniendo alguna pega». Más allá de esto, «el Gobierno regional navega a buen ritmo».