San Isidro no puede entrar a Madrid

Este año la Pradera de San Isidro permanecerá desierta

Acaban de cumplirse 400 años de la beatificación de San Isidro, y el santo patrón no podrá acercarse para celebrar su onomástica del 15 de mayo. Podría obtener gracia divina para dispensarle, al menos por un día, del confinamiento en las alturas, pero aún en ese caso no se le dejaría entrar a la ciudad, por muy santo patrón que sea de esta Villa y Corte.

Si en su mocedad eran las plagas y la ausencia de lluvias, las que arrasaban cosechas, ahora son los virus los que quiebran la salud de las personas. Ni siquiera su imagen va a poder ser sacada en procesión este año, porque el coronavirus maldito, no se apaga con el encendido de los cirios, ni fumigándolo de incienso. Los trajes de los castizos deberán permanecer en su encierro alcanforado y el pregonero de turno, plegará su proclama. Se celebrarán los actos litúrgicos en honor al santo, pero sin la presencia de todos los fieles que quisieran asistir; eso sí, se podrán seguir a través de la plataforma de YouTube de la Real Congregación de San Isidro.

Si Goya volviera hoy a los parajes próximos a la ermita del santo, pintaría sobre el lienzo una pradera desierta, sin picnic familiares, sin música de organillo, ni pasos de chotis, sin manteo del pelele, ni mozuelos jugando a la gallinita ciega, que son estampas clásicas del Madrid castizo y retrechero, sobre todo en estas fechas. No discurrirán los del foro, ni los “isidros” llegados de fuera por la calle de Alcalá, camino de la plaza de toros de las Ventas, porque si no hay fiestas, no hay feria taurina.

Otras de las tradiciones clásicas por estas fechas es acudir a la fuente de la ermita del santo, para beber el agua que Isidro hizo brotar a golpe de arrejada, fruto de su instinto zahorí. En el frontispicio de la misma hay escritos en piedra unos versos de Lope de Vega: …El labio al raudal inclina y bebe de su dulzura. / Que San Isidro asegura que si con fe la bebieres / Y calentura trujeres, volverás sin calentura.

Nada de inclinar el labio hacia el raudal del grifo, porque, si calentura “trujieres” por culpa del coronavirus, contagio de calentura dejares flotando sobre el pilón.

Pese a ser el primero en tener las llaves de esta Villa y Corte, San Isidro no podrá entrar este año a Madrid, una Comunidad varada en fase 0, que ni siquiera a su santo patrón puede abrirle las puertas, para que desde el paseo del Quince de Mayo atravesara la pradera y llegara hasta la ermita, ahora tan en silencio como su cementerio vecino.