El drama negro de «Fariña»

A escena, la destrucción y muerte del narcotráfico en la Galicia de los años 80

Ascenso y caída. El universo confuso y destructivo de la droga servido por sus protagonistas: los narcos que la venden y aquellos que caen en ella y se destruyen. Después de su éxito en Galicia, la adaptación teatral de «Fariña», producida por Nacho Carretero, Xosé A. Touriñán y Ainé Producciones, llega a Madrid con representaciones en las Naves del Español del 17 de septiembre al 11 de octubre.

La adaptación de la obra de Nacho Carretero sobre la historia del narcotráfico en Galicia será uno de los primeros títulos en este reencuentro de los espectadores con el teatro después del parón provocado por la crisis sanitaria. Un limbo en el que han quedado compañías y proyectos y que ha golpeado de manera dramática a los actores y todos aquellos que trabajan en el mundo del teatro español.

Xosé A. Touriñán, Marcos Pereiro, María Vázquez, Sergio Zearreta y Cris Iglesias componen el elenco que protagoniza esta pieza que busca contar la realidad gallega durante la época del narcotráfico. Un momento oscuro y mortal de la reciente historia gallega en la que al calor del tráfico ilegal de tabaco se construyó toda una infraestructura alrededor de la heroína y la cocaína. La obra fue adaptada por José L. Prieto a partir del libro de Nacho Carretero, editado por Libros del K.O., y cuenta con la dirección de Tito Asorey.

Durante su gira por Galicia el pasado invierno, esta adaptación consiguió llenar los teatros de las grandes ciudades gallegas y lograr el éxito entre la crítica y el público.

En la puesta en escena, el elenco de actores entra y sale de la escena metiéndose en la piel de decenas de personajes entre situaciones familiares: un alcalde corrupto dispuesto a financiar una verbena, los vecinos más jóvenes probando la mercancía a escondidas, el desconcierto de las madres ante las nuevas conductas de sus hijos...

El salto al narcotráfico ocurre en el escenario con la misma soltura con la que tuvo lugar en la realidad. Una realidad que asoló Galicia y luego el resto de España. Una cruel realidad, la de la droga, que comenzó en las pequeñas villas pesqueras y fue profundizando y extendiándose en la tierra gallega como un cáncer. De pronto, en escena, se escucha acento colombiano y marroquí. Se escuchan ritmos de percusión y canciones. Se escuchan bromas y bravuconadas. Las drogas toman el control: ostentación y descontrol se hacen señores del escenario. Y, de nuevo como sucedió en la realidad, aparece la tragedia. En forma de madres y jóvenes hundidos y, por fin, operaciones policiales. Unas madres que tuvieron un protagonsimo muy especial y comandaron las protestas contra los capos de la droga hasta lograr que la Justicia acabara con su control de las rías. gallegas. Todo cabe sobre un escenario que recoge un recorrido fiel por este oscuro capítulo de la historia de Galicia desde un punto de vista único. Un viaje en el tiempo, a esa Galicia de los años 80 y 90, desde una óptica próxima, real y familiar, con la sensación, y la reflexión que el espectador hace al salir del teatro, llegando a adquirir una eficacia inédita. Tal fue el éxito de este relato, tan bien conectó con las vivencias y punurias de tantos ciudadanos, que Atresmedia decidió convertir Fariña en serie de televisión, y ahora llega a Madrid en forma de espectáculo teatral. Una ocasión excepcional para acercarse a una de las caras del mal que han azotado a la sociedad gallega de los últimos tiempos y que ha marcado a generaciones. Un ejemplo también de la victoria del Estado de Derecho y del bien común sobre el egoísmo y el delito.