El aceite de oliva madrileño, en peligro

El sector ha sufrido enormes pérdidas por la Covid-19 y el temporal «Filomena». Los agricultores reclaman ayudas directas al Gobierno central para salvar las cosechas futuras

Mariano García-Patrón es agricultor desde hace cinco años, cuando dejó su trabajo en el sector bancario para hacerse con una finca que cosechar.
Mariano García-Patrón es agricultor desde hace cinco años, cuando dejó su trabajo en el sector bancario para hacerse con una finca que cosechar.La Razón

Hay quien lo conoce como el oro líquido en la mesa, uno de esos sabores diferenciales de las tierras bañadas por el mar Mediterráneo, la clave y símbolo de un patrón alimentario defendido a capa y espada por los países del sur de Europa que, ahora, está en peligro, al menos aquí. Y es que, sin recuperarse del golpe de la crisis sanitaria que continúa azotando con fuerza la economía mundial, los cultivos de olivos de la Comunidad de Madrid cargan hoy con las consecuencias de un temporal de cifras históricas cuya huella en la tierra costará mucho tiempo borrar: «Los olivos que se han helado o que han perdido ramas utilizarán ahora los recursos que en una situación normal emplean en generar la aceituna para recuperarse de los daños sufridos, por lo que calculamos que, como mínimo, pasaremos otros dos años sin prácticamente producto», asegura Mariano García-Patrón, joven agricultor que hace cinco años dejó su puesto en un banco para lanzarse a la aventura del campo. A sus 35 años y aunque con menos experiencia que sus colegas de profesión a las espaldas, desde Villarejo de Salvanés, este hombre habla en nombre de todos los que como él trabajan en la demarcación de mayor producción de aceite de la región: si se recogen al año en torno a 25 y 30 millones de kilos de aceituna en total, casi la mitad proviene de la zona. «No solo se ha caído la aceituna al suelo, sino que las temperaturas de hasta 18 grados bajo 0 han arrasado con los olivos, con lo que hemos perdido tanto cantidad como calidad: antes de la gran nevada todo el aceite que producíamos era virgen extra, pero tras las heladas estamos obteniendo aceite virgen o lampante», continúa su exposición el agricultor.

Conocedor de la situación que atraviesa un sector primario que está pagando esta crisis con cerca de 46 millones de euros, el Ejecutivo regional ha firmado un convenio con Avalmadrid para facilitar a las 1.400 empresas agroalimentarias madrileñas y a sus más de 14.000 profesionales acceso a financiación a través de una subvención de un millón de euros de la Comunidad de Madrid a modo de fondo de garantía. Pero, aunque esta estrategia permitirá mover hasta diez millones de euros entre sus beneficiarios, los pequeños y medianos agricultores se mantienen reticentes ante esta nueva medida de la Consejería de Medio Ambiente: «Entiendo que estas ayudas están pensadas con la mejor intención, pero la realidad es que quien tiene la última palabra es la entidad bancaria y, sinceramente, viniendo de una situación tan crítica, finalmente se acabarán valiendo de esta financiación los que menos afectados se hayan visto», explica Mariano García-Patrón recordando que un agricultor medio profesional produce unos 100.000 kilos de aceituna al año, lo que tiene un valor en el mercado de unos 40.000 euros que, además, hay que dividir en dos años ya que los olivares son veceros –tras un año de abundante cosecha se sucede otro en el que es pequeña–, lo que quiere decir que, en realidad, ese agricultor está ganando 1.200 euros al mes que ahora se ven reducidos casi a la mitad.

La firma de este convenio con Avalmadrid forma parte de un paquete de 11 medidas de la Comunidad de Madrid dotadas con 16 millones de euros para ayudar al sector primario y a la industria agroalimentaria, que, igualmente, resultan «insuficientes» para los protagonistas, pues, ejemplifican, «la propuesta de regalar plantón a través del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra) no saca de nada a quien si no tiene para vivir mucho menos tiene para invertir en ninguna replantación». Así las cosas, lo que solicita Mariano García-Patrón y el resto de agricultores de la región son ayudas directas que, a su juicio, deben llegar desde el Gobierno central y el ministerio correspondiente: «Nosotros, como asociación de agricultores de Villarejo, hemos decidido dirigir una carta por correo certificado a la Delegación del Gobierno de Madrid, en la que planteamos el problema y solicitamos que, al menos, se nos escuche», cierra contundente Mariano García-Patrón.

Producciones sin asegurar en «zona catastrófica»

«¿Para qué declarar una zona como catastrófica si no nos está repercutiendo en nada a los que somos dueños de la zona y sufrimos de verdad la catástrofe?», lanza al aire Mariano García-Patrón, joven agricultor de Villarejo de Salvanés. Su queja se centra en el hecho de que, por el momento, la Delegación del Gobierno no haya hecho nada por tramitar las posibles ayudas a aquellos agricultores que no tenían asegurada su producción porque antes estas coberturas eran de apenas un 3-4% y, por tanto, a muchos no les valía la pena: «Las únicas indicaciones que han recibido los diferentes ayuntamientos de la región se refieren a los edificios de gestión municipal sin asegurar, pero nada sobre el campo y nuestro trabajo», se resigna el agricultor.