La nueva ordenanza del taxi en Madrid: precios cerrados, taxi compartido y sin delitos sexuales

El Ayuntamiento de la capital impulsa unas nuevas normas para este transporte que afectará también a la vestimenta de los profesionales

Un grupo de taxis en Madrid
Un grupo de taxis en MadridSERGIO PEREZREUTERS

El Ayuntamiento de Madrid celebra hoy un pleno extraordinario donde previsiblemente será aprobada la reforma de la Ordenanza Reguladora del Taxi, que entre otras novedades introducirá un código de vestimenta y un sistema de licencia por puntos para los taxistas.

Precio cerrado

Un precio cerrado a las carreras que, por otro lado, ya existen en las que tienen destino y final en el aeropuerto de Barajas. Este precio cerrado es otro de los elementos destacados del nuevo marco. Ahora solo podrá emplearse cuando se lleve a cabo una contratación anticipada por “medios telemáticos”, de nuevo excluyendo la llamada contratación directa (en parada o parándolo en la vía pública). Este, con todo, es un punto clave en las discusiones con la Federación Profesional del Taxi de Madrid (FPTM). Estos han denunciado que al no haber una plataforma común puede suceder que los precios varíen según la ‘app’ en la que se reserven.

Delitos sexuales

El nuevo documento introduce el carné por puntos, no para los conductores sino para los propietarios de las licencias. Habrá ocho puntos, que se podrán ir descontando “por cada sanción que se imponga a su titular por la comisión de infracciones”. Los taxistas también deberán acreditar que no han sido condenados por delitos de naturaleza sexual ni contra la infancia.

¿Los taxistas vestirán todos igual?

Los conductores de taxi llevarán ropas similares. Pese a que no se establece un uniforme como tal, sí que se marcarán unas pautas. Llevarán una camisa o niqui lisos en los que solo se podrá ver un pequeño logo de la asociación a la que pertenezcan, acompañado de un pantalón largo o falda.

Taxi compartido

El documento del Ayuntamiento introduce la opción de reservar por plazas un trayecto, por lo que no se pagaría la totalidad del mismo y el conductor realizaría paradas para recoger a otros usuarios que hubieran solicitado un asiento. Este tipo de desplazamientos podrá hacerse únicamente si se demanda el servicio mediante alguna aplicación, nunca en taxis que se encuentren en una parada ni aquellos a los que se para por la calle.

El Gobierno municipal de José Luis Martínez-Almeida aprobó en febrero el anteproyecto de la norma, que permitirá reducir a la mitad la flota de taxis en servicio ante “circunstancias excepcionales de caída de la demanda”, como ha ocurrido durante la pandemia, y eliminará la obligación de trabajar un mínimo de siete horas.

En la comisión extraordinaria celebrada la semana pasada, los partidos del Gobierno (PP y Cs) y Vox aprobaron elevar el texto al pleno y se incorporaron al mismo siete enmiendas de la oposición, como vetar del sector a condenados por delitos de naturaleza sexual o delitos contra la infancia y permitir la instalación de un módulo luminoso que sirva como aviso de socorro.

La norma incorpora, además, nuevas formas de contratación previa mediante precio cerrado y trayectos compartidos y el establecimiento de tarifas fijas desde o hacia las zonas de bajas emisiones como Madrid Central.

Almeida ha defendido este lunes que la ordenanza “va a ayudar a solucionar problemas del taxi”, lo convertirá en un sector “más competitivo” y permitirá a los taxistas “trabajar más y en mejores condiciones”.