Historia

Una “cápsula del tiempo” bajo la estatua de Cervantes en Madrid

Todo empezó en diciembre de 2009, durante los trabajos de remodelación de la plaza de las Cortes

Cervantes ante el Congreso de los Diputados
Cervantes ante el Congreso de los DiputadosEfe

Un recuerdo del pasado, con toda su carga emocional y política, que nos hacer recapacitar sobre la transitoriedad de la vida... y todo a un paso del Congreso de los Diputados. Un lugar donde las ideas y las creencias se defienden con pasión frente a la enseñanza relativista que se encontró, no hace mucho, en el jardín delantero del edificio. Para conocer la historia de esta “cápsula del tiempo”, el asunto que nos ocupa, hemos de retroceder al pasado y detenernos en el 11 de diciembre de 1834, fecha en la que tuvo lugar la ceremonia de colocación de la primera piedra de la escultura de Cervantes de la Plaza de las Cortes.

En ese acto, una caja de plomo herméticamente cerrada, fue ocultada bajo el pedestal de la escultura de Cervantes, escultura que además de estar dedicada a una gran figura de las letras hispanas, fue la primera que se levantó a un personaje civil en Madrid.

Capsula del tiempo en Madrid
Capsula del tiempo en MadridEfe

En la base hay una inscripción en bronce se dice “A Miguel de Cervantes Saavedra, Príncipe de los Ingenios españoles, año de MDCCCXXXV”. Otra inscripción dice lo mismo en latín. A los lados hay dos escenas de El Quijote en bajorrelieve: una alusiva a la aventura de los leones y otra a Don Quijote y Sancho dirigidos por la diosa de la locura.

La estatua de Cervantes se hizo célebre a causa del hallazgo de un pequeño tesoro bajo sus cimientos. Todo empezó en diciembre de 2009, durante los trabajos de remodelación de la plaza de las Cortes. Entonces hubo que retirar a un lado la estatua de Cervantes.Cuando las máquinas excavaban la tierra, surgió la sorpresa: entre la tierra y los escombros, justo debajo de donde hasta hacía un momento había estado la base de granito de la estatua, algo llamó la atención de los obreros. Se trataba de una lápida con una anilla que parecía una compuerta secreta.

Un tesoro bajo la estatua de Cervantes

Detenidas las obras, un equipo de arqueólogos se personó en el lugar y se hizo cargo de la situación. Ante la atenta mirada de representantes del Ayuntamiento y de Patrimonio de Madrid, la restauradora Victoria de las Heras, el arqueólogo Genaro Ferrer y la paleontóloga María Presumido abrieron la compuerta. Del hueco oscuro emanó un olor pestilente.

Hubo que meterse de medio cuerpo en el agujero y tirar con fuerza para extraer una caja de plomo hermética totalmente ennegrecida. Sus medidas eran 38,5 cm de largo, 22,5 de ancho y 22 de altura. La caja fue llevada al Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, donde se descubrió que el fuerte olor provenía de la sustancia que la recubría con el objeto de protegerla de la humedad y los insectos.

Fue necesario usar un soplete para abrir el cofre. Lo que encontraron fue una urna de cristal que contenía lo que muchos ya sospechaban: una cápsula del tiempo.

La cápsula albergaba multitud de objetos de la época en que se enterró. Así, encontramos retratos de algunos personajes de entonces, el discurso de la reina regente de apertura de las cortes generales en julio de 1834, ejemplares de prensa, varios ejemplares de El Quijote, varias monedas y medallas o un Calendario manual y guía de forasteros de Madrid para el año 1834, entre otros muchos objetos.

La cápsula del tiempo en el Museo Arqueológico Regional

Ante la magnitud del hallazgo, las autoridades regionales decidieron organizar una exposición para exhibir todos los materiales encontrados. La muestra se completó con un detallado recorrido histórico por la época del enterramiento, con especial énfasis a la transición desde el absolutismo al liberalismo. Esta exposición tuvo lugar en la Casa de Correos de la Puerta del Sol en el verano de 2010.

Los objetos hallados en la cápsula del tiempo se encuentran hoy en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, aunque no se exponen al público.

La ubicación anterior de la estatua estaba unos 20 metros más atrás que la actual. De hecho, se ha marcado con una circunferencia de latón en el suelo el lugar exacto donde se encontró la cápsula. Una señal para la historia.