Arranca el tramo de Alto Nivel de la Cumbre del Clima

Alejandro Sanz pide a los ministros que actúen y que dejemos de acusarnos entre países. Y la secretaria ejecutiva Patricia Espinosa insiste en lo importante que es aprobar el Artículo 6.

Arranca una semana decisiva en la cumbre del clima. Los países han de acelerar en sus respectivas ambiciones de ahí que Carolina Schmidt, ministra de Medio Ambiente de Chile y presidenta de la COP25, les apremiara durante la ceremonia de apertura del segmento de alto nivel.

Lo dejó bien claro el músico Alejandro Sanz: “Estamos ante la última oportunidad de hacer posible este cambio (en la lucha contra el cambio climático). Me gustaría que dejáramos de acusarnos, porque esto no es una cuestión política, se trata de salvar nuestra casa”. “Tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos como especie, demostrar que somos una especie inteligente que encuentre una respuesta a tiempo”, afirmó antes de comprometerse con que sus conciertos sean neutros en emisiones o lo más cerca posible de cero e invitar a las empresas a que hagan lo mismo.

Pidió a los allí presentes que pensaran en sus niños y nietos, “que no tengan miedo de exigirnos sacrificios a la sociedad, porque se sorprenderán de la respuesta de los pueblos” y les recordó que queda muy poco tiempo por lo que si sabemos lo que hay que hacer, hagámoslo. El mundo entero nos mira, no les defraudemos”.

A continuación fue el turno de Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que los informes científicos presentados en la cumbre de Nueva York y la pasada semana en Madrid no son buenas noticias. Tras enumerar los numerosos desastres naturales de este año, recordó que “seguimos usando demasiado carbono y petróleo y muy pocas renovables. Hay que convertirse ya a las energías renovables. Muchos jóvenes nos han exigido que lo hagamos hoy no mañana. Pero también hay que ser realista. Tenemos cinco o diez años para convertirnos. Esta conversión es una oportunidad empresarial industrial. Habrá ganadores (y también perdedores), pero espero que sean más lo ganadores en un futuro” próximo, concluyó.

A continuación, Teresa Ribera, ministra en funciones para la Transición Ecológica, dios las gracias a los participantes en la cumbre así como a todos los que salieron a la calle el pasado día 6. “Para mí fue estimulante ver que la lucha contra el cambio climático es un clamor social, un clamor que pide más acción. ¿Somos nosotros, instituciones y gobiernos, quienes corremos el riesgo de quedarnos atrás?”, se preguntó y recordó a los presentes que “no nos lo podemos permitir”. Ribera hizo hincapié en que en esta lucha “no hay atajos. No funcionan las falsas salidas. No vale mirar a otro lado y esconderse. Debemos ser todos activistas de la acción climática. No basta que la COP se quede en esta fase, hay que dar un paso adelante, los jóvenes nos están pidiendo más acción”.

Y el reloj juega en nuestra contra: “El Pnuma nos dice que hemos perdido 10 años, pero también el IPCC nos dice que nos quedan 10 años para evitar la desgracia climática, lo que es esperanzador y desafiante”, precisó.

Tras recordar los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París, y afirmar que confía en que esta semana la UE anuncie la neutralidad climática en 2050, recordó que los gobiernos no pueden hacerlo solo, “necesitamos a las empresas, a los activistas y a la ciencia”.

“La sociedad -prosigue- nos reclama más acción. Hay que hacer que agenda del clima. No vale cuestionar el conocimiento científico. No tenemos tiempo que perder en cosas inútiles. Es tiempo de actuar. Y los resultados (que se alcancen) esta semana deben resaltar (cumplir) este mensaje”.

También recordó a los países ricos que “hay quienes estamos llamados a hacer más. No se puede tolerar dar marcha atrás o esperar en silencio a que otros se muevan”.

Y destacó la importancia de lograr que un 30% de las espacios marinos sean protegidos en 2030 a nivel mundial. España por cierto, tiene un 12% de reservas marinas protegidas.

Tras recordar a los ponentes el objetivo que se ha marcado España, reducir una de cada tres toneladas antes de 2030 y lograr la neutralidad climática en 2050 (tanto si la UE lo aprueba como si no), Ribera recordó a los presentes que la situación actual exige “una transformación tan profunda y en tan poco tiempo no se puede hacer a a espaldas de los más necesitados. Es un imperativo económico y social. Tenemos que conseguir una ambición en la que todos nos debemos ver retratados”.

A continuación, Patricia Espinosa, la secretaria ejecutiva de la Secretaría de Cambio Climático, aseveró a los ministros que “hemos tenido una primera semana productiva y tenemos una semana ambiciosa. Hoy no vamos por el buen camino, de hecho vamos por el camino equivocado a tenor de los informes. Pese a los tres informes del IPCC del año pasado que decían que estábamos envenenando el planeta, hay países que siguen subvencionando los combustibles fósiles y nuestros consumos han cambiado poco. Las emisiones siguen aumentando. No estamos actuando rápido para salvar a la humanidad”, denunció. Y el tiempo se está acabando. “La ventana de la oportunidad se está cerrando ahora. Necesitamos de sus decisiones y liderazgo. Nos estamos quedando sin tiempo, aunque yo sigo siendo optimista, cabe recordar que el Acuerdo de París entró en vigor antes de lo previsto”, matizó

Espinosa recordó el importante impulso dado a la transparencia (y eso pese a China). Y destacó que algunos países en desarrollo hayan empezado a trabajar en este marco de transparencia que comienza en 2020. “El Acuerdo de París está a la altura de la promesa pero todavía queda mucho por hacer. Se les ha pedido aprobar el artículo 6 esencial por ser el único que trabaja con el sector privado y que puede ayudarnos a aumentar la adaptación y hacer frente al desequilibrio. Hacerlo operativo hará que mercado de carbono empiece a funcionar y que las normas sean iguales para todos. Todavía queda mucho trabajo técnico en esta cuestión. Lograr un acuerdo es crucial. Pero hay que hacer más. En 2020 tenemos que ver los planes nacionales revisados”. Por último animó a los ministros a “conseguir un resultado exitoso en Madrid”.

A continuación, el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Tijjani Muhammed-Bande, recordó a los presentes que si no logran ser más ambiciosos “legaremos a un aumentos de temperatura de 3 a 4 grados y eso sería una catástrofe. Las emisiones globales tienen que alcanzar su punto máximo rápidamente y reducir las emisiones. Cualquier retraso generará un alto coste para todos”. De ahí que animase a los países a sumarse a los estados que ya se han comprometido a conseguir la neutralidad de las emisiones para mediados de siglo. “Tenemos que actuar ya para salvaguardar vidas”. En este sentido, recordó la promesa que años atrás hicieron los países desarrollados, dotar el fondo para mitigación y adaptación al cambio climático de los países en vías de desarrollo con 100.000 millones de dólares y que sigue sin cumplirse.

“Se necesitan soluciones a los desafíos actuales y eso solo se puede conseguir con la acción colectiva. La responsabilidad está en nuestras manos. Ignorar el cambio climático repercutirá en el mundo. Confío en que todos estemos a la altura de este desafío”.

Cerró el acto la ministra Schmidt, que recordó a los presentes que “esta COP es la última antes de la entrada en vigor del Acuerdo de París” y les pidió que todos (también gobiernos locales, comunidades, empresas) se comprometan con “la neutralidad de carbono en 2050 tal y como pide la ciencia”.

“Nos llevó 25 años entender qué debíamos hacer. El desafío hoy es cómo frenar el cambio climático, hacer una transición justa sin dejar a nadie atrás. Los ciudadanos nos demandan cambios. Y hoy les garantizo el alto compromiso de esta presidencia. Quiero ser muy clara, mundo nos está mirando y espera soluciones concretas de nuestra parte. Les invito a ser parte de la solución de este cambio de rumbo parra hacer realidad la esperanza de un mundo mejor porque hoy es tiempo de actuar”.