La salida de las crisis debe ser verde

Tempus fugit. El final del confinamiento parecía muy lejano, pero tras varios meses de parón económico y social, el país ya encara la reactivación de la economía. Dicen que de lo malo, siempre sale algo bueno, y que de las crisis surgen también nuevas oportunidades. Y, aunque el contexto sea complicado, estamos ciertamente ante una oportunidad única que no podemos desaprovechar.

¿Cómo queremos que sea nuestro mañana? ¿Vamos a volver al mismo modelo y a seguir agravando la crisis climática? ¿Optamos por la solución rápida o apostamos por un modelo de desarrollo sostenible que ponga a las personas y al planeta en el centro de la ecuación?

Son muchas las iniciativas que han surgido en este período para impulsar la economía española en clave sostenible y que muestran una creciente voluntad por un nuevo modelo. En Bulb, como startup de energía 100% renovable que ha cambiado las reglas del sector energético en Reino Unido, sabemos que España tiene un enorme potencial para abanderar la transición hacia un modelo sostenible. Más de 3.000 horas de sol al año, liderazgo en la instalación de contadores inteligentes, potencial de crecimiento en el autoconsumo, una gran disponibilidad de fuentes renovables… son sólo algunos de los ingredientes con los que cuenta para implementar una recuperación verde.

Si algo ha quedado patente en esta pandemia global, es que no se puede vencer en solitario. Necesitamos cooperar y trabajar coordinados para desarrollar un plan integral que permita al país recuperarse y seguir creciendo. Pero esta vez, con un impacto positivo. Las energías renovables son clave para esta transición, pero no son las únicas, y todos los sectores debemos remar en la misma dirección. La recuperación del país y la transición hacia una economía verde no es posible ni será efectiva si no nos involucramos todos. Un ejemplo claro es el transporte, el sector que más emisiones de gases de efecto invernadero genera en España con el 27% del total en 2018. Además del daño a nuestro entorno, la contaminación es también responsable de más de 10.000 muertes anuales. Para reducir estas emisiones, el Gobierno debe tomar medidas en materia de movilidad e infraestructura. Para distancias cortas, necesitamos reestructurar las ciudades con planes urbanísticos y de seguridad que prioricen a los peatones y que fomenten el uso de la bicicleta. Para distancias largas, debemos invertir en electrificar el transporte y fomentar su uso.

En este ámbito, la tecnología es absolutamente crucial para aliviar la presión sobre el planeta y desarrollar sistemas y modelos que nos permitan combinar crecimiento con protección del entorno. Necesitamos invertir en tecnologías de almacenamiento que permitan aumentar la cuota de generación de renovables en el sistema eléctrico. Con este fin, el Gobierno debería impulsar y financiar a empresas y universidades para llevar a cabo estos proyectos, así como establecer incentivos para el desarrollo de programas de software más sofisticados que permitan la gestión de baterías distribuidas.

Para que esta visión de cambio sea el motor que impulse la recuperación económica, debemos prestar especial atención a la educación. Los estudios muestran que, a pesar de que el 92% de los españoles señala al hombre como responsable de la emergencia climática, no reconocen su impacto individual y apuntan a empresas (72%), Gobierno (69%) y a otros países (67%) como sus principales causantes. Un mayor conocimiento y sensibilización por parte de la sociedad es fundamental para que todos contribuyamos en positivo. La sostenibilidad debe ser una asignatura clave en los planes educativos y también debe pasar a formar parte de nuestro día a día. La crisis de la COVID-19 ha servido para darnos cuenta de que juntos, podemos lograr grandes cosas. Aprovechemos este impulso para seguir construyendo.