Reducir, reutilizar, reciclar… y reinsertar en el mundo laboral

Más de 860 personas han conseguido empleo en España en el sector del reciclaje gracias al programa «Reciclar para cambiar vidas», en el que Ecoembes y Fundación ‘laCaixa’ aunan esfuerzos con un fin inclusivo

El planeta se enfrenta a una crisis sanitaria, humanitaria y económica sin precedentes propiciada por la expansión de la Covid-19. La lucha contra esta pandemia ha revelado una realidad a veces olvidada: el cambio climático y la pérdida de biodiversidad afecta de lleno en todas las esferas de nuestra vida, incluida la económica. Medioambiente, salud y economía son, pues, interdependientes. Si uno falla, el engranaje deja de funcionar.

Por eso, todas aquellas iniciativas que promuevan el empleo en épocas como la actual contribuirán también a que podamos salir de esta situación sin dejar a nadie atrás. Si, además, esos proyectos tienen una finalidad integradora, la labor social será doblemente agradecida. En esta línea trabaja «Reciclar para cambia vidas», el proyecto de inclusión laboral puesto en marcha por Ecoembes, la organización ambiental sin ánimo de lucro que coordina el reciclaje de envases en España, hace seis años y al que, en 2017, se unió Fundación ‘laCaixa’, con el objetivo de dar una segunda oportunidad en el mercado laboral a las personas más vulnerables de nuestra sociedad.

A través de esta iniciativa, ambas entidades y una amplia red de colaboradores –36 empresas–, forman en sostenibilidad y gestión de residuos a antiguos reclusos, mayores de cincuenta años, parados de larga duración, víctimas de violencia de género, personas con diferentes capacidades, mujeres que perdieron sus casas o empleos tras quedarse embarazadas, jóvenes a quienes la precariedad les llevó a vivir en los márgenes de la sociedad, etcétera. El fin último es ofrecer formación en gestión de residuos para que puedan reincorporarse al mercado laboral, algo que ya han conseguido 866 participantes del programa, 230 de ellos durante 2020, a pesar de la Covid-19.

Una de estas personas es Isabel Vela, andaluza que llevaba una larga temporada desempleada y que da cuenta de lo preciso del nombre de este proyecto con estas palabras: «Más allá de la mejora económica que supuso encontrar un empleo –que es enorme, porque ahora puedo sacar adelante a mi familia–, este programa me ha dado una segunda oportunidad que ha cambiado mi vida por completo».

Gracias a la alianza entre Ecoembes y Fundación ‘laCaixa’, los usuarios del programa llegan a «Reciclar para cambiar vidas» a través de las más de cuatrocientas organizaciones sin ánimo de lucro y asociaciones que forman parte de la red Incorpora de La Caixa como, por ejemplo, la Fundación Tomillo de Madrid. «Estas formaciones específicas elaboradas por Ecoembes y Tomillo son las medidas con las que se está consiguiendo la inserción laboral de casi el 100% de las personas desempleadas o en riesgo que pasan por la fundación», asegura Conchi Corona, responsable de Formación para el Empleo e Intermediación Laboral de Tomillo.

Este fue el caso de Sonia Nieto, educadora infantil que acabó en una situación de desempleo de larga duración. «Además, al ser madre y mayor de treinta… Llevaba un tiempo que se me agotaban las ayudas del paro y buscaba empleo desesperadamente. Pero no había manera», recuerda. Llegar a la Fundación Tomillo y realizar el curso de gestión de residuos fue «una casualidad». Tras recibir prácticas mediante «Reciclar para cambiar vidas» le dijeron que, si necesitaban a alguien, les telefonearían. «Al poquito tiempo, como en un mes, me llamaron por teléfono: necesitaban una persona para incorporarse a trabajar con ellos y querían contar conmigo. Me puse contentísima. Me incorporé y, al poco, me hicieron indefinida, y allí sigo, encantadísima de la vida».

El lema que resume este proyecto es, a grandes rasgos, «añadir una ‘R’ más a las de reducir, reciclar y reutilizar»; la ‘R’ de «reinsertar». Si de cada crisis podemos sacar una lección, de la emergencia ambiental y la pandemia de la Covid-19 podría desprenderse esta: la necesidad de una transformación de nuestro modo de vida, incluidos los sistemas económico, industrial y laboral. Promover un empleo verde con vocación integradora podría ser un paso más en el sendero hacia un mundo más solidario y sostenible.