Eduardo Divar, director general de Kia Motors Iberia: «No queremos dar el año por perdido»

El directivo asegura que el mercado se está portando "mejor de lo esperado" en junio y lo que va de julio

Es uno de los ejecutivos del sector del automóvil con mayor experiencia en nuestro país ya que antes de llegar a Kia desempeñó puestos de alta responsabilidad en otras marcas como Chrysler o Tata. Su saber hacer lo prueban las importantes cifras de crecimiento de la marca que dirige para España, Kia, que ya ocupa un lugar entre los líderes con una cuota de mercado en el segmento privado de casi nueve puntos. «No queremos dar el año por perdido», afirma Eduardo Divar, que ve esperanzado cómo la demanda de particulares, en donde tiene las mejores cifras, ha aumentado desde el final del confinamiento.

–Las ventas de junio y julio han crecido más de lo esperado. ¿Cómo cree que evolucionará el mercado del automóvil en España en los próximos meses?

–Junio ha sido bastante bueno. Preveíamos caídas del orden del 50% y el descenso que hemos tenido ha sido de sólo el 35%. Y para nosotros lo más importante es que la demanda privada únicamente ha bajado un 10%, que es la misma previsión que habíamos hecho a principios de año, sin contar con la pandemia. Estamos viendo que las previsiones más negativas se están suavizando bastante. Y el comportamiento del mercado en la primera mitad de julio es aún más esperanzador, ya que estamos asistiendo a un crecimiento del 6% y del 24% en el canal de particulares.

–¿A que puede deberse este crecimiento?

–Puede haber varias razones. Puede ser que haya una demanda embalsada por la pandemia o que la recuperación de la economía va a ser en forma de V y no de L como se preveía. En cualquier caso, hay que aprovechar el momento.

–¿Cuál es entonces su previsión sobre la evolución de las ventas para este año?

–Yo creo que podremos llegar a las 800.000 unidades de turismos y todo terreno matriculados, lo que supondrá una caída del 36% respecto a las cifras del año pasado. Esto supone una mejora sobre las previsiones iniciales, tal vez favorecida por los planes de ayuda, que se calcula van a tener un impacto positivo de unas 70.000 unidades. Por lo que se refiere a nuestra marca, en Kia estamos cayendo menos que el mercado y creo que podremos cerrar el año con 44.000 unidades vendidas. Estamos teniendo un buen comportamiento en el mercado de clientes privados, el de particulares que, mientras en el conjunto del mercado cae un 42%, en nuestra marca el descenso es de solo el 23%. En este mes somos la primera marca en ventas a particulares, 92 coches por delante de Toyota y 240 por encima de Seat. Y en el acumulado del año, estamos en segunda posición, por detrás de Seat. Y este es el canal de ventas más interesante, ya que el de empresas de alquiler está hundido por la crisis del turismo y el de ventas a flotas de empresa depende mucho de los descuentos. Por ello, nuestra cuota de mercado ya se sitúa en el 8,9%, dos puntos más que el año pasado.

–¿En que plazo cree que podremos alcanzar niveles de ventas similares a los de antes de la crisis?

–Me gustaría que fuera el año que viene, pero la entrada de la reglamentación WLTP sobre emisiones de gases impuesta por la UE no lo hará posible. Si que creo que en 2022 volveremos a un mercado español de 1,2 millones de unidades. Respecto a la reglamentación de emisiones, los fabricantes hemos pedido a la UE que, en un momento como el que estamos atravesando, modere las multas si no se llega a los objetivos marcados, pero no parece que estén por la labor.

–¿Las ayudas del Plan Moves darán un impulso fuerte a los coches eléctricos o seguirán siendo minoritarios?

–Los automóviles eléctricos y eléctricos enchufables son minoritarios y su evolución será lenta. El acumulado del mercado en el primer semestre es de unas 360.000 unidades. Dentro de este volumen, los eléctricos han sido 5.089 y los eléctricos enchufables, 5.182. Entre los dos, poco más de diez mil coches. Es decir, aproximadamente el 1,3% del mercado cada uno. Y deberían representar alrededor del 10% como en otros países europeos.

–¿Por qué se encuentran tan estancados?

–Hay tres razones. Por precio, por la recarga y por el miedo a quedarse sin batería. En el primer caso, cuando el mercado se desarrolle podrán bajar. Respecto a los otros dos apartados, en Kia intentamos solucionarlo pues nuestras baterías tienen una autonomía de 450 kilómetros y además, dentro de los Diez Compromisos Kia, nuestros clientes pueden recargar en nuestra red de concesionarios y damos un seguro por el que, si te quedas parado, recogemos y recargamos el coche. De todas formas, la electrificación ha venido para quedarse. Nosotros por ejemplo, vamos a presentar hasta 2025 once nuevos modelos eléctricos y toda la gama será electrificada.

–¿Falta en España una red de cargadores rápidos?

–Sin duda. Actualmente no llegan a 10.000 los puntos de recarga y parece que harían falta unos 300.000 cargadores potentes para dar un servicio eficiente. No se puede obligar a un usuario a estar parado dos horas para recargar su batería o hacer cola para la recarga. Queda mucho por hacer en temas de recarga. Nosotros ofrecemos por ello los puntos de nuestros concesionarios y además, tenemos como socio a Repsol que va a ser un protagonista importante en este desarrollo eléctrico. No hay que olvidar que, a través de su red de estaciones de servicio, ya tiene el suelo disponible para las instalaciones.

–Mientras llega esta red, ¿los híbridos enchufables pueden ser la solución adecuada?

–No solo eso, sino que los híbridos enchufables representan la solución ideal para quienes quieren entrar en el mundo electrificado. Te vas acostumbrando a la rutina de recarga eléctrica y usas los puntos de recarga con la ventaja de que, si necesitas el motor de combustión en algún momento, lo puedes utilizar. No tiene problemas de autonomía.

–¿Cómo afecta la crisis del turismo a la industria del automóvil?

–Afecta mucho. No sólo por el tema evidente de las ventas de automóviles a las empresas de alquiler de coches, sino porque la crisis del turismo es global. Es un sector locomotora como el automóvil. Si no funciona, hay más negocios que cierran, más paro y toda la economía nacional se resiente al haber menos dinero disponible.