El cuaderno de Chapu Apaolaza: El CGPJ de los hermanos Marx

Esquerra juega de portero-delantero: comete la sedición, se rebaja la pena, y elige el juez vocal del CGPJ de los Hermanos Marx, veinte vocales y dos huevos duros. Poca gente, veo ahí

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes entra al Palacio de Justicia
El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes entra al Palacio de JusticiaEduardo Parra Europa Press

No llega la inmunidad de rebaño ni el acuerdo para la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Dicen que pretenden acordar nueve vocales del PP, nueve del PSOE, dos de Podemos, uno del PNV y además Podemos quiere uno de Esquerra. El momento de las presentaciones va a ser muy interesante. Para que nadie se pierda, les van a poner una etiqueta en la solapa para que escriban nombre y el partido.

Un vocal de Esquerra. Todo puede parecer en algún momento una buena idea, incluso esta de poner a defender la Constitución a alguien que no cree en ella ¿cómo no se nos había ocurrido antes? Se entiende que los jueces sean en su mayoría conservadores puesto que se dedican a conservar el imperio de la ley. Esquerra juega de portero-delantero: comete la sedición, se rebaja la pena, y elige el juez vocal del CGPJ de los Hermanos Marx, veinte vocales y dos huevos duros. Poca gente, veo ahí. Si quieren un consejo más plural porqué no explorar dos vocales para Bildu, tres para Rosalía, uno para Frankenstein. Tanto se habla de Frankenstein, que pongan a Frankenstein y a Hasél, y un adoquín de una calle de Barcelona que rebotó en el casco de un Mosso, la tabla de surf de Fernando Simón, el culillo del vial de Pfizer y el portero del Don Ángelo, aquella casa de alterne de Sevilla en la que un cargo de la Faffe pagó con la ‘black’ 14.437 euros en seis horas. Que se siente en el Consejo General del Poder Judicial la falsa sensación de seguridad, Luis el ‘Cabrón’ -manta, mantilla y mantón-, un coche de muertos derrapando al entrar en una rotonda de la primera ola, una pancarta del 8M, una mascarilla de las egoístas, la persiana cerrada de un bar y ese señor de Murcia al que se refieren cuando dicen ‘esto explícaselo a un señor de Murcia’ . Puestos a elegir, sería más fácil que eligieran los jueces.

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