Gabilondo, el mejor Defensor de…Gabilondo

El apellido Gabilondo es una de las marcas del portafolio del grupo PRISA, el grupo de comunicación que nunca se ha resistido a manejar lo que ha podido en la cocina socialista

El portavoz del PSOE, Ángel Gabilondo (i), interviene durante una sesión plenaria en la Asamblea de Madrid (España)
El portavoz del PSOE, Ángel Gabilondo (i), interviene durante una sesión plenaria en la Asamblea de Madrid (España)Marta Fernández Jara Europa Press

En política el mejor padrino que se puede tener es un buen apellido, el caso paradigmático es Ángel Gabilondo. Cuando ha recibido críticas por su ausente tarea política en los últimos seis años, siempre hay algún cargo público del PSOE dispuesto a echarle una mano con argumentos tan socorridos como que tiene un estilo que no le permite la confrontación o que es un hombre de gobierno y no de oposición.

En realidad, lo que quieren decir es que el apellido Gabilondo es una de las marcas del portafolio del grupo PRISA, el grupo de comunicación que nunca se ha resistido a manejar lo que ha podido en la cocina socialista.

Sin embargo, el portavoz socialista en la Asamblea de Madrid suele estar más atento a sus propios intereses que a los colectivos. Amagó con dimitir justo después de las elecciones catalanas, pero alguien debió convencerle para que no aguase la efímera victoria de Salvador Illa desviando el foco de atención hacia el desastre madrileño.

Pero él no es de los que se desvía del camino que ha trazado a no ser que le convenga. Algunos creen que le convencieron con el argumento de que el varapalo recibido por Ciudadanos el 14F, sumado a las discrepancias que tienen en Madrid con Díaz Ayuso, podía ser el motor de una ansiada moción de censura.

No es fácil engañar a Gabilondo y menos con un argumento más voluntarista que realista, además, ya no es tan jovencito y le da pereza gobernar una región en coalición y con muchos problemas, otra cosa sería dirigir España.

Dadas las circunstancias y sus propias posibilidades, lo que le interesa es algo más institucional, alejado del mundanal ruido y de la gresca, trabajo que deberían hacer otros menos cualificados que él.

Sin duda, lo que le apetece en este momento de su vida es ser Defensor del Pueblo y, aunque parecía que ese tema estaba casi perdido, el desbloqueo de las negociaciones entre Casado y Sánchez en torno a un acuerdo para la elección del Consejo General del Poder Judicial, es la ventana por la que colarse si el pacto se lleva a otras instituciones como la que tanto desea.

Seguramente su grupo de comunicación le echará una mano porque Sánchez, hoy por hoy, lo da como amortizado, el PP ya ha visto que mucho más cómodo que un jarrón chino en un estante es un líder de la oposición especialista en Kant y, por si fuera poco, es independiente porque nunca quiso manchar su bolsillo con un carnet de partido que le comprometiese.

No obstante, más vale que le den pronto el despacho del Defensor porque, de lo contrario, entre José Manuel Franco y él van a terminar consiguiendo que Díaz Ayuso no solo tenga mayoría absoluta en las próximas elecciones, sino que se atreva a competir con Pedro Sánchez la presidencia del gobierno. Es lo que tiene hacer poco.