23-F exitoso: el de 1936

«Ha quedado acreditado el fraude electoral de las elecciones de 1936»

Emilio NaranjoEFE

El recuerdo del 23-F de 1981 invita a rememorar otro «23-F», el de 1936. A diferencia del primero, éste sí que triunfó y le otorgó el Gobierno de la República al Frente Popular. Es conocida la considerada como «obra definitiva» al respecto la llevada a cabo por los historiadores Álvarez Tardío y Roberto Villa: «1936: Fraude y violencia». El meticuloso y preciso trabajo realizado por ellos durante cinco años, investigando en fuentes primarias y revisando el escrutinio electoral acta por acta y colegio a colegio, arroja el demoledor resultado de acreditar el fraude electoral, que incluso mediante el uso de gran violencia física saldada con numerosos muertos y heridos, tuvo como resultado un pucherazo electoral que deja a Romero Robledo como un aspirante a aprendiz.

Obliga a alzar la voz sobre este asunto que ahora tengamos en el Gobierno otro genuino Frente Popular –socialistas y comunistas– empecinado en la deconstrucción de la historia a fin de hacerla «democrática» para sus intereses políticos. Ante su pertinaz intento, a base de multas y sanciones diversas, es cuestión previa afrontar la verdad del golpe electoral que precipitó la Guerra Civil cinco meses después. La ministra encargada de «democratizar» nuestra memoria tiene la oportunidad –y el deber– de buscar la verdad histórica sobre lo sucedido en aquellas jornadas de febrero de 1936, porque eso sí que es auténtica Memoria Democrática de nuestra historia. Al respecto, sería muy esclarecedora la comparecencia de Álvarez Tardío y Roberto Villa en una comisión parlamentaria ad hoc. Dicho queda.