Pelea de gallos

Tomás Gómez

Los dos principales líderes nacionales se preparan para el nuevo curso político en el que deberán solucionar tanto asuntos internos como de país.

Casado tiene por delante el reto de mantener la ventaja que, de manera graciosa, las encuestas le vienen señalando desde la victoria popular en Madrid el 4M. Le preocupa que el efecto de los fondos europeos en el crecimiento económico devuelva la confianza de los votantes en el ejecutivo, pero lo que realmente hace saltar las alarmas es la capacidad de Sánchez para salir flotando de cualquier charco.

Ni la pandemia, ni la vacunación, ni Ceuta, ni siquiera la crisis de Afganistán parece que le hayan hecho mella. Casado no es percibido como una auténtica alternativa y eso arrastra a todo el PP forjando un techo de cristal infranqueable.

Por otro lado, cuando el líder nacional es débil, los liderazgos autonómicos, lejos de apuntalar, emergen como rivales internos. Si Nuñez Feijoó es una sempiterna pesadilla, Díaz Ayuso es el peligro real a corto plazo, sin perder de vista a Juan Manuel Moreno en Andalucía que si mide bien los tiempos y se consolida en las próximas elecciones, sería el tercer aspirante.

Sánchez lo tiene mejor internamente. El Sur está controlado, no le importaba tanto que el PSOE volviera a San Telmo como defenestrar a Susana Díaz, que ha quedado domesticada y recluida en el AVE entre el Senado y Sevilla.

Sin embargo, lo de Madrid le puede resultar un poco más embarazoso. Su indefinición pública, obligada para no asumir la paternidad de una eventual derrota en dos años, ha producido cierto despiste incluso entre sus huestes. Puede ocurrir que su favorito no gane las primarias de octubre y esas cosas en el PSOE de Madrid siempre son el inicio de problemas.

En cuanto a los obstáculos en la gestión con los que tiene que bregar, no son pocos. Lo primero, la evolución de la Covid 19 después de las vacaciones. Este verano está poniendo a prueba la inmunidad que proporcionan las vacunas pero también ha desplomado los porcentajes que se barajaban para la cacareada inmunidad de rebaño.

En cuanto a la economía, no basta con que llegue el dorado a espuertas a las arcas públicas, hay que aplicarlo de manera eficiente y eficaz, es decir en donde es más adecuado y en la dosis oportuna. Lo siguiente es transformar el crecimiento económico en empleo y lo último que los ciudadanos lo perciban.

El viento del crecimiento soplaba a favor desde EEUU antes de la crisis de oriente medio, que siga siendo así es tan importante como la inyección económica para la reactivación.

En definitiva, muchas incógnitas para los próximos meses y varios asuntos internos importantes que resolver para Sánchez y Casado. El popular parte con ventaja en las encuestas y al socialista le son más favorables las expectativas, veremos una pelea de gallos sobre moqueta.

Lo que sí parece definitivo es que la fragmentación del voto que aupó a Ciudadanos y Podemos es cosa del pasado.