El exorcista Novell
«No es responsable la Iglesia de esta oveja negra pero hace bien en levantar la alfombra»
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Anda la Iglesia, la catalana sobre todo, como si estuviera escribiendo el guion de una nueva parte de «El exorcista», esperemos que el asunto no llegue hasta que veamos la cabeza de un cardenal dando vueltas como a la niña de la película echando vómitos verdes por la boca. A nadie se le ocurrió que tal vez necesitara un espantajo para los demonios cuando el obispo Novell defendía la independencia catalana sin que nos hiciéramos de cruces. El caso es que, como dice el Papa, el demonio existe y habita entre nosotros. De lo que no hay duda, por lo que se publica, es que su espíritu es oscuro como el hábito que vestía. Esto da para una serie de Álex de la Iglesia. Satanismo, sexo y algo de rumba cañí pues no deja de tener su gracia que haya dejado su puesto por una escritora de literatura erótica, pero también demoniaca. El culebrón solo acaba de empezar y ansío que acabe tan bien como una telenovela turca, aunque sean infieles. Nadie puede rechazar que el hombre cambie de vida por amor, solo que no está claro si ha elegido el cielo o seguir en los infiernos. Novell, a la vez que bendecía el «procés» cargó contra los homosexuales como si fueran Belcebú, si bien ahora sabemos que fue paciente en «terapias de conversión» de la homosexualidad, no muy del agrado de Roma y de la misma Conferencia Episcopal. O sea, en algún momento Novell se sintió maldito e intentó redimirse diciendo a los demás lo que tenían que sentir. La hipocresía es un pecado pero nada comparable a otras culebras que pueden salir de su boca si en algún momento se atreve a abrirla. Esas terapias terminan con un ritual en el que los «conversos» se bañan desnudos en una piscina y notan que ya no les atrae el objeto de sus males. Si por ahí pasó Novell, lo de la estelada no deja de ser una anécdota en la biografía de un obispo, lo sigue siendo aunque no tenga diócesis, que más que agua transparente rociaba a sus fieles con azufre. No es responsable la Iglesia de esta oveja negra pero hace bien en dejar que se levante la alfombra.