El día sin sombra
«Conviene estar alerta a lo que se proyecta: de súbditos a ciudadanos y, ahora, votantes»
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Bogotá tuvo la semana pasada su día sin sombra. Se trata de un fenómeno astronómico, cuyo nombre técnico, más preciso, es día cenital y ocurre cuando los rayos del Sol caen de manera perpendicular sobre la Tierra. Las personas, los edificios, los objetos dejan de proyectarse y la vida adquiere una inquietante imagen en la que falta el reflejo, la mitad habitual, el complemento. La sombra resulta indispensable en fotografía o en arquitectura: dota de volumen, de perspectiva, construye un todo. En la vida sirve, incluso, como referente para reconocernos a nosotros mismos o alertarnos de los riesgos que vienen, de aquello que se acerca. Solo se da en una zona concreta del planeta, entre el Trópico de Cáncer y el de Capricornio. Por eso, Nicaragua tiene su día sin sombra, en el que los peligros no se ven llegar y la ausencia de señales puede dar paso a falsas confianzas, como las que acosan a Sergio Ramírez, premio Cervantes 2017. Tras la persecución a la que fue sometido en su juventud por el dictador Somoza, se enfrenta, de nuevo, a la orden de busca y captura de Daniel Ortega a propósito de un libro en el que recoge las protestas de 2018. El escritor aguarda ahora el destino de su segundo exilio arropado por el mundo de la cultura aquí, en España, donde sí vemos nuestro reflejo y tratamos de no perder los signos de alerta. Si el presidente del Gobierno asegura en una entrevista en TVE que en este país se ha vacunado sin preguntar a quién se vota, conviene estar atentos y no extraviar la capacidad de asombro. Tras el paso de súbditos a ciudadanos de la Ilustración y después a consumidores o sujetos definidos por el algoritmo, en una suerte de evolución (o involución), nuestra principal cualidad ahora pasa a ser la de votante. Nuestro valor reducido al de la papeleta que depositamos en la urna; condicionados (o marcados) por aquellas siglas a las que votamos o hemos votado, como si no existiera la capacidad de cambio o discernimiento. Insistir tanto en igualdades solo permite, a veces, remarcar diferencias: hay sombras que proyectan demasiado, por todo lo que dejan traslucir. Aunque, eso sí, Sánchez aclaró que las vacunas contra la covid han sido, son y serán para todos. Menos mal. Ya me quedo más tranquila.