Economía

Una legislatura perdida

España fue el país europeo cuyo PIB más se desmoronó en 2020. Después fuimos uno de los pocos países desarrollados que aún no ha recuperado su PIB previo. Y ahora la UE ubica nuestra recuperación a mediados de 2023. Cuatro años perdidos

Juan Rallo

La actual legislatura, la del Gobierno de coalición PSOE-Podemos, arrancó a finales de 2019. Unos meses antes de que se desatara la pandemia mundial que provocó la suspensión de la actividad económica global durante más de un año. Durante ese ejercicio, los gobiernos de todo el planeta realizaron muchos experimentos, algunos potencialmente acertados (aunque falta todavía mucha revisión rigurosa de sus efectos) y otros claramente fallidos. En particular, el exceso de estímulos monetarios y fiscales que se aprobaron en 2020 y 2021 han conducido a la actual inflación que, a su vez, está llevando a una acelerada retirada de esos estímulos fiscales y, sobre todo, monetarios (subidas de los tipos de interés). Se aceleró demasiado y ahora toca frenar de manera precipitada, poniendo consecuentemente en riesgo la recuperación global (recuperación construida en parte sobre los pies de barro del inflacionismo). Y entre todos los países occidentales, el que peor está saliendo de este complicado entorno es España.

De entrada, fuimos el país europeo cuyo PIB más se desmoronó durante 2020, en parte por nuestra dependencia del turismo. Sin embargo, la esperanza residía en que también fuéramos uno de los países que más rebotáramos en 2021. Pero no, nuestro crecimiento estuvo en el promedio europeo, de modo que nos convertimos en uno de los pocos países desarrollados que todavía no ha recuperado su nivel de PIB previo a la pandemia. Ni siquiera los bienaventurados fondos europeos que iban a transformar la estructura productiva de nuestro país para los próximos 30 años han permitido que anualmente generemos tanta riqueza como lo hacíamos en 2019. Pero después nos plegamos de hombros y nos autoconvencimos de que al menos, a mediados de 2022, volveríamos a estar dónde estábamos. Y tampoco. El más complicado contexto geopolítico global colocó primero las expectativas de recuperación del PIB prepandemia a finales de 2022 y ahora, cuando parece claro que los tipos de interés van a estar más altos de lo inicialmente anticipado, la Comisión Europea ubica nuestro horizonte de recuperación a mediados de 2023. Es decir, prácticamente al final de la presente legislatura. Cuatro años perdidos.

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Previsiones FOTO: Antonio Cruz