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La inacción socialista complica el otoño

Tiempo de lectura 4 min.

28 de julio de 2019. 23:25h

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28/7/2019

El fracaso del primer intento de investidura de Pedro Sánchez, que deja muy abierto el panorama político para los próximos meses, puede, además, hacer saltar por los aires el cuidadoso calendario que el presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, había establecido para que, paradójicamente, los tiempos jurídicos no coincidieran con los políticos. En efecto, y como ya señalaron con evidente preocupación los portavoces de ERC, la publicación de la sentencia, prevista, en principio, para la segunda quincena de septiembre, pueda acabar solapándose con un nuevo intento de investidura del candidato socialista –que, a fecha de hoy, carece de los apoyos necesarios y no ha retomado las negociaciones con Podemos, de acuerdo a lo que declaró a LA RAZÓN el secretario de Acción de Gobierno del partido morado, Pablo Echenique– o con una nueva convocatoria electoral. En este último caso, que no es descartable en absoluto, la decisión del Supremo, con la previsible condena de los encausados por la intentona golpista en Cataluña, se conocería con un Gobierno en funciones y en pleno proceso electoral, aunque está por ver, pese a las admoniciones de la vicepresidenta Carmen Calvo interesadamente dirigidas al PP para buscar su abstención, qué tuviera una influencia decisiva, por distorsionadora, ni en el desarrollo de la campaña ni en los resultados. Otra cuestión, mucho más probable, es que en el caso de abordar una nueva sesión de investidura, los imprescindibles socios nacionalistas del candidato, especialmente ERC, se vieran condicionados por su bases electorales a la hora de tomar una decisión. De hecho, la actuación del portavoz parlamentario de los republicanos catalanes, Gabriel Rufián, como componedor oficioso del fracasado Gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos, ha provocado una seria fractura interna en su partido. Es de prever que si la condena de Oriol Junqueras se hace efectiva, se reforzará la posición de los partidarios de oponerse a cualquier acuerdo con los socialistas –uno de los partidos que respaldó la aplicación del artículo 155 en el Senado– frente a quienes tratan de reconducir la situación tras el evidente fracaso del «procés». Otro escenario posible, que el Tribunal Supremo retrasase la sentencia hasta que haya un nuevo Gobierno, no parece probable, pues, como hoy publica LA RAZÓN, entre el 16 de octubre y el 2 de noviembre se cumplen los dos años de prisión preventiva de los acusados y un retraso procesal obligaría a ponerles en libertad o a prorrogar la prisión dos años más, medida que nuestro ordenamiento jurídico considera extraordinaria. En cualquier caso, el mes de septiembre puede encontrar a España sin gobierno constituido y bajo la amenaza de una reedición de las campañas de agitación y propaganda del separatismo catalán, con la «diada» del 11 de septiembre y el aniversario del 1 de octubre como catalizadores. Pero, con todo, el mayor problema estriba en la falta de iniciativa política del actual presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, al parecer, dispuesto a alargar los plazos de su interinidad hasta el límite legal. No se explica que, pese a los llamamientos de los distintos actores sociales, el Gabinete socialista se mantenga a la espera de no se sabe qué cambio en las circunstancias. Como no creemos que el simple voluntarismo político vaya a ser suficiente para salir del bloqueo, sería preciso que desde La Moncloa se tomara una decisión clara sobre la estrategia a seguir. Bien en el sentido de intentar un acuerdo con Podemos, bien tratando de llegar a un pacto de amplio alcance con los partidos de la oposición de centro derecha. Lo demás, es mantenerse a la estela de los acontecimientos, todo lo contrario de lo que se espera de un Gobierno de España.

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