Nacionalismo

Vic, la vergüenza del nacionalismo catalán

La Razón
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En cuestión de tradiciones, todo es ponerse e imponerse. El independentismo catalán más excluyente ha marcado en el calendario otra fecha para sus demostraciones de fe nacionalista: la cabalgata de los Reyes Magos. No satisfechos con imponer sus símbolos en cuanto espacio quede libre, despreciando al resto de los ciudadanos, ahora han decidido que una festividad de nula connotación política y centrada en el imaginario infantil debe formar parte de su agenda de protestas. Por más repulsivo que fuese el espectáculo que TV3 –la televisión pública catalana– retransmitió desde Vic, en el que una celebración que es de todos se convirtió sólo en otra demostración de los secesionistas, lo cierto es que es algo bastante común en Cataluña. La pérdida del sentido común y del sentido de la realidad por parte de los nacionalistas los lleva a apropiarse de festividades, acontecimientos sociales –el más abusivo tiene lugar cada domingo en el campo del F. C. Barcelona–y, lo que es más grave, de instituciones públicas que ponen a su servicio fondos públicos pagados por todos los españoles. La cabalgata de Vic exhibiendo miles de farolillos con «esteladas» independentistas, sólo demuestra la propia debilidad del «proceso», que no consigue la mayoría deseada, y su retrógrada ideología.