Tribuna

En las estepas del Asia Central

La influencia china en Asia Central deriva de la necesidad que tiene de materias primas, abundantes en esta región del mundo, con la finalidad de mantener el aumento del nivel de vida de su población

En las estepas del Asia Central
En las estepas del Asia CentralRaúl

La estupenda y evocadora composición del músico ruso Alexander Borodin nos lleva al entorno de lo que actualmente se conoce como el Asia Central formado por las repúblicas de Kazastán, Kirguizistán, Uzbequistán, Turkmenistán y Tayiquistán, otrora territorios pertenecientes a la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, o sea, desgajadas de la actual Federación Rusa. Todas ellas se encuentran en zonas cercanas a la tradicional Ruta de la Seda y se ubican cercanas a la que fuera el camino del famoso viaje del veneciano Marco Polo, que describe en el libro Los Millones o de sus viajes.

En sus aspectos geoestratégicos y de riqueza, si bien presentan todas ellas diferencias notables, desde la extraordinaria producción gasística de Uzbequistán a los escasos recursos de Tayiquistán, lo cierto es que la ubicación geográfica en el punto de unión de las rutas tradicionales de conexión de Asia y Rusia con el Medio Oriente y Europa, y en lo que se llama la Nueva Ruta de la Seda, propiciada por China, las hace especialmente atractivas desde distintos puntos de vista que vamos a tratar con brevedad.

Las ciudades de Samarcanda y Bujara, con su indudable influencia persa, muestran tesoros artísticos y arquitectónicos casi no superados por los de las iraníes ciudades de Isfahán y de Teherán o Siraq, demostrando que la historia medieval islámica y chií dejó sus huellas en las primeras. La ocupación rusa consumada en la época de los Zares y mantenida hasta la desintegración de la URSS, ha dado lugar a la presencia de unas poblaciones étnicas divididas por las fronteras de los actuales estados, con presencia de población rusa en todas ellas aunque con niveles o porcentajes muy diferentes.

Las riberas colindantes del Mar Caspio presentan importantes yacimientos y reservas de petróleo y de gas, siendo sus beneficiarias Kazastán y Turkmenistán, aunque su porcentaje mundial se ha ido concretando en cifras inferiores a las inicialmente pensadas, siendo de un 3 y un 4%, respectivamente, en 1998. La extracción por medio de oleoductos hacia China es una de las grandes propuestas de la Nueva Ruta de la Seda («Belt and Road Iniciative»), propiciándola dicho Estado hacia los puertos del océano Pacífico.

Desde el plano de la política internacional, hay que destacar que los 4 millones de kilómetros cuadrados que ocupan todas las Repúblicas referidas solo tienen una escasa población de unos 50 millones de habitantes, siendo mayoritaria la confesión islámica de dicha población, de mayoría sunní con algunas minorías chiíes por la influencia persa o iraní histórica. Se caracterizan todas ellas, en general, por haber creado sistemas políticos fuertemente centralizados con una dirigencia de las élites ya existentes en la época de la URSS y preponderancia de un solo partido político.

La criminalidad internacional organizada también impacta sobres estos territorios, siendo zona de paso del tráfico de drogas procedente de Afganistán (opio y heroína) así como de productos para el refinado del opio. El narcotráfico y el blanqueo de capitales invade esta zona del mundo, de manera derivada, habiéndose comenzado a ser zona de cultivo y de consumo, asimismo.

En cuanto a la influencia de China en la política exterior e interior, la posición frente a los separatistas uigures del Xinjiang chino pretende limitar sus actividades en Kirguizistán y Kazastán, así como la asignación de explotaciones de hidrocarburos y construir un oleoducto para dar salida al petróleo de este último Estado. Parece que, en la actualidad, la división de funciones de la influencia ruso-china, llamada por algún comentarista «cooperativa», en la región pretende dividir la seguridad dejándola en manos de Rusia y las inversiones en las de China. Además, ha finalizado el corredor ferroviario China-Kuirguistán-Uzbekistán, lo que supone un gran avance de influencia en la región. Y, además, se intenta crear la Nueva Ruta Digital de la Seda con la importante presencia de empresas chinas como Huawei y ZTE.

La influencia china en Asia Central deriva de la necesidad que tiene de materias primas, abundantes en esta región del mundo, con la finalidad de mantener el aumento del nivel de vida de su población, ofreciendo a cambio la realización de grandes proyectos de infraestructuras que sean atrayentes para sus Estados.

Como estamos hablando de Estados que lindan con el Himalaya y el Pamir, con grandes cuencas hidrográficas (ríos Syr Darya y Amu Darya), se da la nota paradójica que los Estados con mayor potencia energética no tienen grandes recursos hidráulicos, mientras que los que los tienen padecen escasez de hidrocarburos. En la práctica, ese problema se viene solucionando con un intercambio de energía por agua, no sin problemas. Kirguistán y Tayiquistán se convierten así en detentadores del 90% de los recursos hídricos de la región, siendo los otros tres Estados poseedores de grandes recursos energéticos (petróleo, gas y carbón). El intercambio falla a veces cuando los de arriba desean guardar su agua represada para obtener electricidad en el invierno siguiente.

José Manuel Suárez Robledanoes magistrado y profesor de Derecho Internacional.