Al portador

Tentaciones y vidas paralelas de Sánchez y Puigdemont

Queda en el aire la incógnita de, llegado el momento, quién, de pillo a pillo, engañará más a quién, porque todas las apuestas afirman que es lo que ocurrirá

Oscar Wilde (1854-1900), autor del Retrato de Dorian Grey, casi siempre con el escándalo y la provocación a cuestas, ironizaba con aquello de que «puedo resistir todo en la vida excepto a la tentación». Pedro Sánchez y Carles Puigdemont, a los que quizá Plutarco (circa 50-120) –el autor favorito de Jordi Pujol– dedicaría una de sus «vidas paralelas», deben decidir a qué están dispuestos a resistir, a 1) formar y apoyar un Gobierno casi estrafalario o a 2) repetir las elecciones. Estirarán el suspense hasta el último minuto, pero tanto en el PSOE como en Junts –aunque algo menos entre estos– están convencidos de que, al final, habrá fumata. La actriz americana, sex-symbol en su época, Mae West (1893-1980) se jactaba de que «cuando tengo que escoger entre dos tentaciones malvadas, siempre escojo la que no he probado antes». Lo que ocurre es que tanto Sánchez como Puigdemont ya saben y han probado cómo es un Gobierno con apoyos múltiples y cambiantes y también tienen experiencia –aunque tampoco demasiado exitosa y no lo olvidan– en repeticiones electorales.

La vuelta a las urnas, no obstante, podría tener un aliciente extra para esos dos catedráticos en resistencia, el líder del PSOE y el de Junts, de ahí lo de las vidas paralelas. Los asesores de Sánchez creen que arrasaría en otros comicios –hasta cierto punto, porque la crisis de Vox genera dudas– y Puigdemont piensa que una postura de fuerza le rendiría buenos dividendos en las próximas elecciones catalanas. El inquilino de la Moncloa, sin embargo, conoce los precedentes -le ocurrió a él en 2019– de anticipar elecciones y que las cosas no salgan como estaban previstas. En Cataluña lo sufrió en su día, Artur Mas, que por eso aconseja ahora a Puigdemont que no juegue esa baza. El prófugo de Waterloo ya conoce lo ingrato y aburrido que es el exilio, del que empieza a estar harto, y con Sánchez en la Moncloa tiene alguna opción de volver sin pasar por la cárcel, que no es algo menor. Además, día a día, siempre podrá vender sus votos, que serán necesarios para casi cualquier cosa que intente el Gobierno. Incluso podría amenazar con tumbarlo y hacerlo y esa es una opción nuclear. Por último, en sus vidas paralelas, queda en el aire la incógnita de, llegado el momento, quién, de pillo a pillo, engañará más a quién, porque todas las apuestas afirman que es lo que ocurrirá. Hasta entonces, Sánchez y Puigdemont tendrán que olvidarse de que «la única forma de vencer una tentación es dejar arrastrarse por ella», que era otra de las provocaciones de Wilde.