Santoral
¿Qué santo se celebra hoy, 30 de agosto? La Iglesia recuerda a Santa Rosa de Lima, primera santa de América
El santoral católico conmemora a Santa Rosa de Lima, patrona de Perú y de América Latina. Su vida de oración, entrega y servicio la convirtió en la primera mujer americana en ser canonizada por la Iglesia
El santoral es una herramienta de memoria espiritual que recoge la vida de quienes, en distintos contextos históricos, vivieron su fe con profundidad y coherencia. Este sábado 30 de agosto, la Iglesia recuerda a San Pamaquio, una figura poco conocida fuera de los círculos litúrgicos, pero profundamente inspiradora: un aristócrata romano que, en pleno siglo IV, eligió la compasión sobre el prestigio.
¿Quién fue San Pamaquio?
San Pamaquio nació en el seno de una familia noble de Roma, en el siglo IV, durante una época en la que el cristianismo comenzaba a ganar fuerza tras siglos de persecuciones. Fue senador y orador distinguido, casado con Paulina, hija de Santa Paula, una de las mujeres más influyentes del cristianismo primitivo.
Su vida dio un giro tras la muerte prematura de su esposa, acontecimiento que marcó profundamente su espiritualidad. En lugar de volver a casarse o continuar con su carrera política, Pamaquio se retiró de la vida pública para dedicarse por completo a las obras de caridad, la oración y el estudio de las Escrituras, en estrecha correspondencia con San Jerónimo, uno de los grandes Padres de la Iglesia y traductor de la Biblia al latín (Vulgata).
Un aristócrata convertido en siervo
San Pamaquio usó su fortuna personal para fundar hospitales, albergues para peregrinos y espacios de ayuda a los más desfavorecidos en Roma. Su obra más conocida fue la fundación de un hospicio para extranjeros en el barrio portuario de Porto, en las afueras de la ciudad, algo revolucionario en su tiempo.
Además de su acción concreta, San Pamaquio se dedicó al estudio de los textos sagrados y al intercambio epistolar con figuras clave del cristianismo de su época, como San Jerónimo, quien lo elogiaba públicamente por su fe activa y su capacidad de dejar atrás los lujos de la vida senatorial.
Una figura que conecta política, cultura y espiritualidad
San Pamaquio representa una figura atípica en la historia de los santos: no fue mártir, ni monje, ni obispo. Fue un hombre de mundo que eligió transformar su estatus en servicio, su influencia en generosidad, y su duelo en fe viva. Su historia desafía la idea de que la santidad solo se encuentra en la renuncia total al mundo: él habitó el centro del poder y supo convertirlo en canal de compasión.
Murió hacia el año 410 d.C., poco antes del saqueo de Roma por parte de los visigodos. Su legado, aunque silencioso, se conserva en la tradición litúrgica y en las cartas que intercambió con San Jerónimo.
Otros santos del 30 de agosto
Además de San Pamaquio, el santoral recuerda hoy a figuras como:
- San Agilo de Rébais
- San Bononio de Lucedio
- San Fantino el Joven
- San Fiacrio de Breuil
- Santa Gaudencia mártir
- San Pedro de Trevi
- Beato Alfredo Ildefonso Schuster
- Beato Ghebra Miguel
- Beato Joaquín Ferrer Adell
- Beato Juan Juvenal Ancina
- Beata María Ráfols
- Beato Vicente Gabanes Badenas
En tiempos donde la política y el servicio a la comunidad parecen mundos separados, San Pamaquio ofrece una síntesis poco frecuente: demostrar que desde el poder también se puede servir al bien común. Su vida es un recordatorio de que el prestigio solo tiene sentido cuando se pone al servicio del otro, y que la verdadera transformación comienza por el corazón.