China emplea fármacos para el sida contra el coronavirus

Ya los utilizaron en la epidemia de 2003. Las autoridades del país asiático apuestan por la combinación de antivirales más interferón para paliar la situación de los infectados

Masks for needy provided by Korean Red Cross
las autoridades chinas han buscado en el botiquín alguna combinación de fármacoKOREAN RED CROSS / HANDOUTEFE

Ante la ausencia de opciones terapéuticas que plantea el desafío de la infección provocada por el nuevo coronavirus (2019-nCoV), las autoridades chinas han buscado en el botiquín alguna combinación de fármacos que les sirva para atender la situación de sus ciudadanos infectados. Por ello, el recurso más idóneo lo han encontrado en aluvia, también conocido como Kaletra (AbbVie), un antiviral contra el VIH. Se trata de una combinación de lopinavir y ritonavir más la inhalación de una dosis de interferón alfa nebulizado dos veces al día, como apuntan fuentes sanitarias chinas. Así, se ha conseguido elevar el número de curados por encima de las víctimas. Según el último dato, ya ascendía a más de cuatro centenares.

¿Puede un fármaco contra el sida combatir la actividad del nuevo coronavirus? El secreto se encuentra en que se trata de inhibidores de la proteasa diseñados para bloquear la replicación viral del VIH. Gabriel Reina González, del departamento de Microbiología de la Clínica Universidad de Navarra e investigador del Instituto de Salud Tropical de la Universidad de Navarra, explica que «esto se debe a que el mecanismo de acción ha demostrado cierta actividad frente al virus. En el microorganismo actual está presente la proteasa, también en el VIH».

No obstante, no hay estudios que avalen esta opción, como explica Raúl Ortiz de Lejarazu, director emérito y asesor principal del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, «no se ha trabajado mucho en este terreno. Si bien es verdad que en estos casos se emplea la ribavirina, porque es un antiviral de amplio espectro, los resultados contra este tipo de infecciones no son concluyentes ni se puede afirmar que sean efectivos al 100%, más allá de que exista cierta actividad manifiesta. Sabemos que tienen en común el ARN, pero poco más». Como recogen los medios locales del país asiático (ChinaNews), Wang Guangfa, jefe del departamento de Medicina de Cuidados Intensivos y Pulmonares del Primer Hospital de la Universidad de Pekín, contrajo el virus como miembro de un equipo nacional de expertos enviado a Wuhan. Guangfa confirmó que había eliminado la infección con estos fármacos. Por ello, las autoridades han decidido poner en marcha medidas excepcionales, como pedir a la biofarmacéutica estadounidense la provisión de terapias para contener la epidemia. La filial china de AbbVie ya ha donando 10 millones de yuanes (aproximadamente 1,5 millones de dólares) del medicamento para ayudar a frenar el virus.

Sin embargo los de Ilinois no son los únicos que han ofrecido una opción de tratamiento. Otros laboratorios especialistas con una larga trayectoria en el desarrollo de antivirales, como Gilead Sciences y Johnson&Johnson, por su parte, quieren aportar su granito de arena. Desde la primera, se considera reutilizar su fármaco contra el ébola, remdesivir, que, aunque falló contra éste, podría tener algún tipo de oportunidad contra el coronavirus. Johnson & Johnson también ha dado a conocer un plan para acelerar las posibilidades de una vacuna. «No se puede pretender tener en menos de un año una segura y efectiva contra un virus nuevo –explica Ortiz de Lejarazu y continúa–. Las autoridades chinas creen que sí, como se ha llegado a afirmar, pero sólo se ha conseguido una vez, y fue en Estados Unidos tras la crisis que desató el brote de gripe porcina en el campamento militar de Fort Dix en 1976. No todos los países se hallan preparados para llevar a cabo este tipo de innovaciones».

¿Hay pruebas clínicas?

Resulta cierto que hay otros trabajos que apuntan la utilidad, no excesiva, de este tipo de tratamientos. Hay un estudio de control histórico en 2004, que recoge que «la combinación de lopinavir y ritonavir entre pacientes con SARS-CoV (síndrome respiratorio agudo severo de 2003) se asoció con un beneficio clínico sustancial (menos resultados clínicos adversos)», tal y como anotaron investigadores chinos en una investigación publicada recientemente en «The Lancet», que a su vez describe las características clínicas de los primeros 41 pacientes infectados con 2019-nCoV.

En la única referencia contemporánea de una epidemia similar, el SARS también causado por un coronavirus con un patógeno más antiguo pero con cierta similitud al recién emergido, «ya se empleó este tipo de estrategia, a la que muchos investigadores han dedicado tiempo de estudio», explica Reina. El SARS golpeó fuerte al gigante asiático matando a más de 700 chinos.