Cuándo no dudar sobre acudir al hospital: las enfermedades crónicas en niños

Niños ingresados en Hospital Vall d'Hebron colorean mural diseñado Javi Royo
Profesionales sanitarios en el Hospital del Vall d'Hebrón de Barcelona donde muchos niños ingresados en este centro hospitalario han coloreado diversas partes de un gran mural de seis por dos metros donado a este centro por el diseñador Javi Royo, con motivo del Día del Niño Hospitalizado. FOTO: Enric Fontcuberta EFE

Los niños se ponen muchas veces enfermos y los servicios de Urgencias siempre están ahí para ayudarnos. Aunque solemos pecar de llevarlos demasiado pronto ante una emergencia, durante esta pandemia ha pasado todo lo contrario. El miedo a contagiarnos por el Coronavirus (SARS-cov2) y a que se infecten ellos y sufran la enfermedad ha llevado a muchos padres a no acudir al hospital, cuando sí era necesario; logrando así que las patologías empeoren.

Éste es el caso de las enfermedades crónicas en los niños, sobre las que no podemos dudar al menor síntoma, especialmente teniendo en cuenta que ya son muchos los centros que están consiguiendo sus certificaciones de hospitales seguros frente al coronavirus.

“Los niños con enfermedades crónicas tienen una mayor probabilidad de descompensación, como por ejemplo cuando tienen fiebre u otros signos que hacen pensar en infección”, advierte el jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, el doctor José Luis Díaz.

Así, recuerda que entre el 10 y el 30% de niños presentan trastornos de salud crónicos, tales como el asma, la fibrosis quística, la cardiopatía congénita, la diabetes mellitus, enfermedades oncológicas o metabólicas, entre otros.

“Por culpa del coronavirus nos hemos visto obligados a quedarnos en casa para evitar la expansión y el contagio del virus, lo que ha provocado que hayan disminuido las visitas a los centros hospitalarios. De hecho, hemos dejado de hacerlo incluso en casos en los que era necesario acudir, teniendo como consecuencia que algunas patologías hayan empeorado”, lamenta el experto.

De hecho, sostiene que en su centro hospitalario han percibido un incremento de casos de niños con patologías importantes que no se han podido diagnosticar a tiempo porque los progenitores los han llevado tarde al especialista, y por ese miedo al contagio. Asimismo, el experto de Quirónsalud remarca que “no hay motivo para tener miedo al contagio en el hospital”, ya que se han implementado las medidas de protección necesarias para garantizar un entorno seguro a pacientes y al propio personal.

Es más, el doctor resalta que, por ejemplo, el hospital para el que trabaja acaba de obtener la certificación ‘Protocolo Seguro frente al COVID-19’, emitida por la auditora externa Applus+, y tras verificar que cumple con todos los protocolos de seguridad para pacientes y profesionales, con circuitos controlados y alineados con los estándares más exigentes de protección frente al coronavirus.

Por eso, Díaz pide a los padres que no tengan miedo de acudir al hospital ya que al no llevar a los niños al especialista se están “tomando riesgos innecesarios”, y no se está otorgando la importancia debida a determinadas señales que pueden agravar la salud en estos menores.

Signos de que hay que acudir al hospital

Entonces, ¿en qué casos sí deben acudir al hospital? El jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar apunta a un cuadro de malestar general, a los vómitos, o a los dolores de cabeza. “Son síntomas que en los pequeños pueden encubrir dolencias graves que requieren de una intervención inmediata. No hay que tener miedo. Los servicios asistenciales funcionan con normalidad. Los padres deben obrar como se ha hecho siempre: en el momento en el que haya algún indicio, se debe acudir al especialista para que valore el estado de salud del menor”, destaca el pediatra.

Este especialista subraya que, aunque cualquier sintomatología que se acompañe de afectación del estado general del niño es motivo de consulta, se debe acudir a Urgencias en caso de ingesta de sustancias tóxicas o medicamentos no indicados, así como:

  • FIEBRE: En menores de 3 meses; si aparecen petequias o lesiones en la piel de coloración violácea que no desaparecen con presión; en fiebre alta y persistente, que no cede con antitérmicos; o con fiebre que de más de 3 días sin causa aparente.
  • DOLOR: Dolor fuerte, inusual o continuo a nivel abdominal; dolor agudo testicular; dolor torácico fuerte o inusual; dolor de cabeza intenso que no mejora con analgésicos; dolor muscular; dolor de oído; dolor de garganta.
  • CAMBIOS COLORACIÓN CUTÁNEA: Coloración azulada o violácea de labios, piel o camas de las uñas; en casos de palidez extrema.
  • .- SÍNTOMAS CARDÍACOS: Frecuencia cardíaca rápida que no cede; palpitaciones y/o sensación de opresión en el pecho.
  • SÍNTOMAS RESPIRATORIOS: Dificultad para respirar o sensación de falta de aire; tos y expectoración con sangre.
  • SÍNTOMAS GASTROINTESTINALES Y DE DESHIDRATACIÓN:Vómitos persistentes con escasa o nula ingesta; diarrea importante o persistente; vómitos con sangre; boca seca; ausencia de lágrimas; postración; pañal seco en 18 horas en lactantes; y sed excesiva.
  • SÍNTOMAS NEUROLÓGICOS: Convulsiones; alteración del nivel de estado mental con pérdida de conciencia, confusión de forma repentina o mayor somnolencia; mareo repentino con desvanecimiento o desmayo; dificultad repentina para hablar o pérdida de movilidad o sensibilidad en una parte del cuerpo.
  • REACCIONES ALÉRGICAS: Aparición de erupción importante en la piel con picor tipo urticaria; hinchazón de la cara, labios, ojos o lengua; dificultad respiratoria, dificultad para tragar, vómitos, o respiración con sibilancias.
  • TRAUMATISMOS: Heridas profundas; traumatismos en extremidades con dolor e incapacidad para mover la extremidad o deformidad que pueden hacer sospechar una fractura; traumatismo craneal desde una altura significativa, o que se acompaña de pérdida de conciencia, vómitos o presencia de síntomas neurológicos; traumatismos con lesiones en la cabeza, cuello, columna vertebral o en los ojos; quemaduras graves o quemaduras en la cara, manos, pies o área genital; mordeduras de animales o humanas.