Prevenir nuevos contagios, prioritario en las residencias de Clece

Las residencias de Clece ponen en marcha procedimientos a seguir en caso de rebrotes de coronavirus

Las residencias de mayores han sido y siguen siendo uno de los puntos más delicados durante la pandemia. La situación de vulnerabilidad de los residentes hace que los directores y trabajadores de estos centros se esfuercen al máximo para protegerles. Ante los rebrotes que se están dando en muchos puntos del país estas últimas semanas, en las residencias de Clece se extrema la precaución y las medidas, con el fin de garantizar la seguridad y salud de usuarios y trabajadores.

Tras la primera ola del coronavirus los protocolos han ido mejorado gracias a la experiencia de los profesionales y al creciente conocimiento sobre virus y su propagación. De cara a los posibles rebrotes, se han establecido modelos muy estrictos de prevención, en muchos casos por encima de los protocolos establecidos por las autoridades competentes.

Además de extremar las medidas de higiene y seguridad, los centros residenciales de Clece están llevando a cabo una serie de simulacros para hacer frente a posibles contagios y poder así evitar la propagación. Se trata, según explican sus trabajadores, de probar el plan de contingencia, corregir posibles errores en su desarrollo y garantizar la salud de todos sus usuarios.

Medidas de prevención y seguridad para residentes y personal laboral

Desde ese primer momento se han ido integrando herramientas e instrucciones para perfeccionar los protocolos y mejorar la seguridad. Entre estas medidas de prevención, Verónica Plata, responsable de Gestión de Calidad de Residencias y Escuelas Infantiles de Clece en Andalucía, cita los equipos de protección individual de todo el personal, los tests rápidos para familiares y trabajadores, los procesos de limpieza hospitalaria y los equipos de desinfección que garantizan hasta un 99% de eficacia. “Se trata de combinar una serie de procedimientos para impedir la contaminación y hacer un esfuerzo personal para proteger a los usuarios. En ese sentido, nuestro personal está muy comprometido”, señala. Además, un laboratorio externo realiza pruebas de forma periódica para comprobar estas labores de limpieza.

Mónica Gisbert, Directora de la Residencia de Arcos de Jalón en Soria, destaca el extremo cuidado de los centros para mantener, como es su caso, la residencia libre de COVID-19. “Tenemos la suerte de no haber tenido ningún caso, pero eso no nos hace relajarnos. Las visitas se hacen en la puerta, guardando la distancia y con los equipos de protección. Nadie externo al centro accede al interior. Los trabajadores lo hacen con medidas muy estrictas en cuanto a vestuario e higiene: el uniforme no sale del centro, se lava aquí a altas temperaturas, y la ropa y calzado del exterior quedan aisladas”, nos cuenta.

Simulacro: ¿qué hacer en caso de contagio?

Los centros residenciales tienen que tener un plan de contingencia de prevención y control del virus. Es por eso que, de cara a posibles rebrotes, en algunos centros de Clece ya están haciendo sus primeros simulacros de contagio. Parten de un falso positivo (simulan que un residente presenta alguno de los síntomas de la enfermedad) y recrean las actuaciones a llevar a cabo, desde cómo se transmite esta información a trabajadores y familiares a cómo hacer el traslado y aislamiento para evitar la contaminación. Toda la residencia trabaja entonces de manera sincronizada.

  • En primer lugar, se aísla a esa persona y se llama al centro de salud correspondiente.
  • El equipo encargado de hacer las pruebas del COVID-19 realiza un test y hace un rastreo de personas con las que ese posible contagiado ha estado en contacto.
  • Mientras tanto, se cierran las zonas comunes y la habitación donde estaba el supuesto contagiado para que un equipo haga una exhaustiva desinfección que garantice que el virus no se va a propagar.
  • Hasta que no se conoce el resultado del test (24 horas, aproximadamente), esa persona permanece totalmente aislada y quienes entran en contacto con ella extreman las medidas de seguridad con trajes especiales, gafas, mascarilla quirúrgica y FPP2, doble guante y calzas.
  • Si da negativo, se entiende que puede volver a la normalidad.
  • Si da positivo se informa a las autoridades sanitarias y a las familias y se traslada al centro hospitalario correspondiente.

Una persona se encarga de revisar este modelo de actuación e ir chequeando que se cumplen todas las medidas, así como posibles puntos de mejora o refuerzo. “Revisamos cada paso: cómo actúa el equipo de limpieza, cómo se visita la zona de aislamiento, cómo se desechan los residuos…”, nos cuentan Verónica y Mónica. En los centros que gestionan ya han hecho estos simulacros con muy buenos resultados. “Nos permite también ver si alguna parte del procedimiento ha generado dudas, para repasarla con el personal”, explican.

En este momento es fundamental la coordinación de equipos y la puesta en marcha de todos los protocolos y medidas para evitar la entrada del virus en las residencias. La exhaustividad de los procedimientos son muy importantes y la implicación de los profesionales es total.