Cuando levantar peso, subir unos escalones o vestirse solo es misión imposible

Más del 40% de los pacientes con artritis reumatoide necesita ayuda para llevar a cabo actividades cotidianas desarrollan un tratamiento quirúrgico con resultados esperanzadores

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ArtrosisLa RazónDreamstime

Vestirse, hacer la compra o bajar los escalones que separan la puerta del hogar de la del portal para salir a la calle son algunas de las actividades cotidianas a las que no damos importancia hasta que una enfermedad nos impide realizarlas si no tenemos ayuda. Una realidad que sufre más del 40% de las personas con artritis reumatoide, según la Encuesta AR 2020, elaborada por la Coordinadora Nacional de Artritis (ConArtritis).

«El dolor es uno de los síntomas que está más presente en la vida de las personas con artritis reumatoide y, por tanto, que más nos condiciona, pero no se suele tener muy en cuenta hasta tal punto que las personas creen que tienen que aprender a vivir con él, cuando realmente no debería ser así», explica Antonio Ignacio Torralba, presidente de ConArtritis.

Sin embargo, en esta encuesta, presentada durante el reciente Congreso Nacional de la Sociedad Nacional de Reumatología, se demostró que vivir con cansancio y dolor extremo ese es el día a día de muchos de los más de 400.000 ciudadanos que padecen esta enfermedad en España, donde cada año se detectan unos 20.000 casos nuevos. Una incidencia que está aumentando en los últimos años y no sólo porque la población esté cada vez más envejecida, ya que uno de las falsas creencias que urge desmitificar es que se trata de una enfermedad inflamatoria crónica asociada a personas mayores, cuando la realidad es que la edad media en la que aparece es a partir de los 40 años. De ahí que el 27,8% de las personas con artritis reumatoide tenga limitaciones para poder desempeñar algunas labores de su trabajo.

«Se desconoce el motivo de esa mayor incidencia, pensamos que puede ser por factores ambientes como por ejemplo el tabaco ya que hoy fuman mucho más las mujeres que hace dos décadas, también podría ser por el aumento de la obesidad y también debido a que ha aumentado el diagnóstico y la mejora de los tratamientos inmunosupresores», explica la Dra. Francisca Sivera, del servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Elda (Alicante).

Además, el 12,7% tiene problemas para vestirse solo, el 20,7% no puede agacharse ni levantar cosas de poco peso y el 24,2% no sube ni baja escaleras con normalidad. El dolor (41,9%), la inflamación articular (19,1%) y la fatiga (18,6%) son los síntomas que más impactan a los pacientes. Y perder autonomía hace que se tengan que enfrentar a desafíos emocionales y sociales que reducen su calidad de vida y les impide llevar una vida activa y saludable, pese a que «estos pacientes pueden y deben hacer ejercicio ya que no empeora su dolor», precisa la reumatóloga.

Para muchas personas el bienestar depende del momento. Precisamente el informe «El dolor en la enfermedad crónica» elaborado por la Plataforma de Organizaciones de Pacientes y la Sociedad Española del Dolor, incide en cómo el dolor afecta a ámbitos de la vida de las personas con una enfermedad crónica como el laboral, social y académico, entre otros. Así, la presencia del dolor crónico hace que el 74% de los encuestados se sienta ansioso o deprimido. Además, en el ámbito laboral, el impacto más relevante se produce en el rendimiento, ya que 70% de quienes realizan alguna actividad laboral o formativa, acusa un menor rendimiento por falta de concentración a causa del dolor.

Ahora bien, el dolor al igual que otros síntomas, pueden llegar a remitir, aunque a día de hoy, sólo el 30% de los pacientes está en remisión, por lo que aún queda mucho margen de mejora.

Alerta ante estos síntomas

Por ello, resulta esencial aprender a «leer» los síntomas. «Si siente dolor, hinchazón y rigidez matutina, como no poder doblar la mano para cerrar el puño y esta sensación le dura al menos una hora, es recomendable que consulte a su médico. Los dolores o hinchazones son más frecuentes en las manos y en el caso de las personas mayores les afecta más el dolor en cadera y hombros».

En todo caso, «la artritis reumatoide no tiene cura», recuerda Torralba. «Hoy disponemos de muchas alternativas terapéuticas que logran controlar la enfermedad o, en los mejores casos, que entre en remisión, pero no curarla, así que necesitamos que se siga investigando». El objetivo actualmente debe perseguir la remisión de los síntomas y mejorar el número de pacientes que lo consigue. Y en paralelo, «que todo el mundo, independientemente del lugar donde viva o de su situación económica, tenga el mismo acceso a los tratamientos, incluidos los más novedosos», añade.

Artritis reumatoide
Artritis reumatoideTeresa Gallardo

El mito de la edad

Se suele pensar que esta enfermedad crónica afecta sólo a personas mayores, pero lo cierto es que se desarrolla de media a partir de los 40 años. Torralba da buena prueba de ello. «Los primeros síntomas me aparecieron cuando tenía entre 15 y 16 años pero no fue hasta los 22 cuando me diagnosticaron artritis reumatoide». En su caso, los dolores iban y venían. «No sabía lo que me estaba pasando, era muy frustrante, además en plena adolescencia. Después tuve unos años en los que no tuve síntomas», y a continuación volvieron. «Sin embargo, al verme nadie puede decir que tengo una enfermedad crónica, es por esto que decimos que la artritis reumatoide es invisible» porque, en general a simple vista no se ven sus efectos.