Más de la mitad de los pacientes con Covid-19 severo sufre delirium y debilidad muscular

Desorientación, confusión mental, apatía, distorsión de la realidad e incluso alucinaciones. La afectación neurológica de la infección va mucho más allá de la anosmia y la disgeusia.

Rehabilitación muscular de pacientes rcuperados de COVID-19
La rehabilitación física y emocional de los pacientes que superan la infección es clave para prevenir enfermedades neurológicas.Quique GarciaEFE

Cada vez hay más evidencias del efecto de la Covid-19 en el Sistema Nervioso Central. Aunque el SARS-Cov-2 no es un virus neurotrópico (que tenga gran afinidad y avidez por el tejido nervioso) diversas investigaciones han mostrado cómo irrumpe en el cerebro desafiando su poderosa barrera de protección. En el último número de la revista científica Nature Neuroscience aparece un estudio de 33 autopsias de personas que murieron a causa de la infección, en el que se confirma que el SARS-CoV-2 puede invadir el cerebro a través de la nariz.

En la práctica clínica, los nueve meses de pandemia han confirmado el elevado número de personas con Covid-19 crítico que sufren síntomas neurológicos, entre los que destacan el delirium y debilidad muscular, que llegan a afectar a más de la mitad de los pacientes. De hecho, en algunos casos, la debilidad muscular puede ser extrema y provocar una tetraplejia temporal.

Así lo afirman los especialistas que tratan estos casos en diversos hospitales gestionados por el grupo sanitario valenciano, Ribera. La jefa de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCIS) del Hospital Universitario de Torrejón, Mari Cruz Martín, asegura que estas alteraciones neurológicas “son muy frecuentes en pacientes con determinadas características como casos graves, con sepsis y ventilación mecánica prolongada, entre otras”. El delirium, por ejemplo, es una alteración de la conciencia caracterizada por la inatención, acompañada de alteraciones cognitivas, de la percepción o de ambas, que se desarrollan en un corto periodo de tiempo y de manera fluctuante. “Los pacientes pueden estar muy agitados o hipoactivos, tienen alucinaciones e incluso muestran una distorsión de la realidad”, añade. Sin embargo, la presencia de síntomas neurológicos no puede solo asociarse a casos graves, ya que el el 20 % de los pacientes los presenta al principio de la enfermedad.

Más allá de la anosmia y las cefaleas

En los primeros cuatro o cinco meses de la pandemia, los neurólogos hablaban de la pérdida del olfato (anosmia), la alteración del sentido del gusto (disgeusia) y las cefeleas como los síntomas más habituales, con la característica de que, en numerosas ocasiones, se trasforman en persistentes. Con el paso del tiempo, los cuadros sintomáticos sugieren que la afectación del cerebro es mucho mayor de lo que se pensaba al principio. El neurólogo del Hospital Povisa Antonio Pato, explica que, aunque los efectos neurológicos más habituales son la confusión mental, la desorientación y la apatía, hay casos más graves que se relacionan con la inflamación del cerebro o de los nervios periféricos y pueden padecer encefalitis con convulsiones o tetraparesia que impide la marcha”.

¿Síndrome post-UCI o efectos de la infección?

En los pacientes con ventilación mecánica y con estancias más largas en las UCIs, es habitual que se presenten cuadros sintomáticos descritos dentro del conocido como síndrome post cuidados intensivos, que incluyen problemas cognitivos como falta de memoria y de atención, problemas emocionales como depresión, ansiedad, estrés y síndrome de estrés postraumático. “Las alteraciones cognitivas aparecen hasta en un 75% de los pacientes, y las psiquiátricas (ansiedad, depresión, estrés postraumático), hasta en un 65 %”, explica Pato. Para los especialistas, es complicado poder diferenciar el origen de estos síntomas y dirimir si son efecto directo de la infección o si se encuadran dentro del síndrome antes citado. “Aunque todavía la experiencia es corta en el seguimiento de pacientes Covid, los efectos postUCI en otros pacientes críticos persisten en un 10% de los casos a los 6 e incluso 12 meses”.

Prevención y rehabilitación

La experiencia de los especialistas manejando los efectos en los pacientes de las largas estancias en Unidades de Cuidados Intensivos por otros cuadros clínicos, ha sido de gran ayuda para ayudar a los pacientes Covid-19 a recuperarse de la manera más efectiva y rápida posible. “Tanto para la prevención del delirium como para la debilidad muscular adquirida en UCI existen prácticas que han demostrado su efectividad, como intentar ajustar al máximo los sedantes, controlar el dolor, intentar desconectar de forma diaria a los pacientes de la ventilación mecánica o la rehabilitación temprana y el acompañamiento de la familia”, afirma Martín. “Es importante tanto la rehabilitación física y respiratoria como la rehabilitación cognitiva y el soporte emocional. La orientación temporal y espacial, la posibilidad de comunicarse y ofrecer herramientas de comunicación orientativa y alternativa, la presencia de la familia, el soporte psicológico y la arquitectura humanizada pueden prevenir muchas manifestaciones neurológicas”, concluye.